Choque de trenes

CHOQUE DE TRENES
ABC, 17.05.12

Mientras la crisis económica no parece haber tocado fondo, el president Mas nos invita amablemente a los catalanes a un choque de trenes: “Cataluña tendrá hacienda propia por la vía del pacto fiscal o por propia decisión”, es decir, con acuerdo o sin él. Para que no quepa duda, Josep Rull, Secretario de Organización de CDC, lo explica así: “se trata de un ejercicio unilateral de soberanía, un choque de legitimidades democráticas”. El president Mas, que iniciaba su mandato con una fotografía en la que manejaba con firmeza un timón de barco, reconoce que “nos adentraremos en un escenario desconocido”. O sea, un capitán sin rumbo nos invita a un choque de trenes y espera que todos nos sumemos al evento con ilusión. Sorprendentemente, el president Mas ya ha convencido al PP de Cataluña para que le siga apoyando en su acción de gobierno, mientras ERC cuenta las horas que faltan para el gran día. Quizá el PP piense que CiU juega de farol, mientras ERC cree que ha arrastrado a CiU a sus posiciones y que si la cosa sale mal dará argumentos al independentismo.

Hay otra vía para que Cataluña obtenga una hacienda propia a partir de un acuerdo para constituir un Consorcio entre el Estado y la Generalitat presidido por ésta y que actuase como única administración tributaria en Cataluña, aumentando el porcentaje de recursos generados en Cataluña que se quedasen aquí, consiguiendo unos mecanismos de solidaridad más sencillos y transparentes que no penalizasen a las comunidades más solidarias, reduciendo el déficit fiscal catalán a límites razonables, y limitando también el abismo entre el rendimiento del régimen de concierto y el que se acordase para Cataluña. Esta es la propuesta formulada por Pere Navarro en nombre de los socialistas, cabe en el marco constitucional y estatutario, y comportaría una dura negociación. Es ambiciosa pero factible. Precisamente por eso a algunos no les gusta: prefieren el choque de trenes.

¿Como pollos sin cabeza?

¿COMO POLLOS SIN CABEZA?
EL SIGLO, 14.05.12

Hace días Alfredo Pérez Rubalcaba dijo que los miembros del Gobierno de España actuaban “como pollos sin cabeza”. Ciertamente el Gobierno aparece descabezado ante la evidencia de la ausencia de su Presidente, incapaz de explicar su actuación y aún menos de justificarla. ¿Cómo iba a prodigarse ante la opinión pública quien dijo que la victoria del PP permitiría que los mercados recobrasen su confianza en España? Tampoco le sería fácil al presidente explicar como ha ido incumpliendo una tras otra todas sus promesas electorales. No iba a subir los impuestos, no iba a abaratar el despido, no iba a tocar ni sanidad ni educación, iba a cumplir con el límite del 5,8% del PIB como déficit para este año, no iba a inyectar dinero público en los bancos y no iba a subir el IVA. En cuatro meses ha roto todas y cada una de sus promesas, España no ha recuperado la confianza de los mercados y, para más inri, el cambio hacia una política no exclusivamente centrada en la austeridad impulsada por el sentido común y la victoria de François Hollande va a cogerle con el paso cambiado. Para intentar evitar que le recuerden que engañó a los españoles ya ha anunciado que hará lo que tenga que hacer aunque lo que tenga que hacer sea lo contrario a lo que se comprometió en campaña.

Los ministros están sin duda, descabezados. Les falla la cabeza, ausente, muda, abrumada o ida. Ciertamente, la crisis les ha desbordado del todo. A ellos que pensaban que con su mera llegada al poder conseguirían despejar el cielo de nubarrones, y también como por ensalmo los problemas iban a desaparecer. Ya no estaría Zapatero y los españoles podrían dormir tranquilos. ¿Cuántos electores que les creyeron han perdido sus empleos, temen perderlos, no los han encontrado si los buscaban, o han perdido ayudas sociales, estímulos a su formación, o ha visto dificultado su acceso a servicios del Estado del bienestar? ¿Cuántos creyeron de forma tan sincera como ingenua que la llegada del PP al poder, el desembarco en el gobierno de los que de verdad saben sobre economía pues representan mejor que nadie al poder económico, iba a solucionar lo que los socialistas no podían? Bastantes, a juzgar por el reciente barómetro del CIS que ya señala una pérdida de 4 puntos en intención de voto.

Pero de lo que no estoy tan seguro es que podamos decir que los ministros van “como pollos sin cabeza” si lo que pretendemos es decir que no tienen una orientación clara. El gobierno del PP está siguiendo al pie de la letra el recetario ideológico iniciado en los años 70 del siglo pasado por Margaret Thatcher y Ronald Reagan. Y me permito pedir a quienes al llegar hasta aquí se sientan tentados a acusarme de demagogia que sigan leyendo unas pocas líneas más para que puedan comprobar si mi afirmación se sustenta o no en hechos.

¿Qué está haciendo el Gobierno del PP y qué medidas está anunciando desde el primer día? Los ministros del PP y la vicepresidenta Soraya Sáenz de Santamaría declinan el catecismo neoliberal en todos sus tonos. No hay más que hacer un somero repaso. ¿No hemos oído a la vicepresidenta hablar de privatizar? ¿No hemos oído a varios ministros hablar de desregular? A veces lo dicen de otra manera, hablan de cambiar las regulaciones para favorecer la actividad económica. De la misma forma que intentaron camuflar la futura subida del IVA hablando de “cambiar la ponderación de los impuestos”. ¿Acaso no hemos visto que con la reforma laboral se opera un cambio radical en el que la imposición unilateral del empresario sustituye a la negociación colectiva? ¿No estamos viendo cómo se anuncian graves erosiones de derechos? ¿Qué es sino la restricción en el acceso a la tarjeta sanitaria? Con ello se ataca de forma radical la universalidad de los servicios públicos. Y se habla ya abiertamente de romper también con su gratuidad, abriendo la puerta al copago generalizado en la sanidad. O incrementando más allá de lo razonable las tasas universitarias.

El programa de estabilidad enviado recientemente a Bruselas pretende limitar el gasto público al 37,7% del PIB en cuatro años. Sólo media docena de países europeos, en su inmensa mayoría antiguos países del Este, se plantean tamaña reducción del gasto público. ¿No nos recuerda eso al grito de guerra de Ronald Reagan “el Estado es el problema”? Ya dijo Margaret Thatcher: “la sociedad no existe, sólo existen los individuos”. Sálvese quien pueda, añado yo.

Queremos pactar o queremos irnos?

VOLEM PACTAR O VOLEM MARXAR?
ARA, 13.05.12

L’any 2013 s’haurà de revisar el sistema de finançament vigent. Cal constatar el gran avenç assolit el 2009, que resumeixo molt breument: en el primer any d’aplicació el nou model ha proporcionat 2.400 milions d’euros més que l’anterior; quan estigui a ple rendiment l’increment de recursos arribarà als 3.700 milions d’euros; el primer any ja ens hem situat 3,6 punts per sobre de la mitjana (un objectiu mai assolit fins ara) i arribarem al final a situar-nos entre 5 i 6 punts per sobre; els mecanismes d’anivellament estan més acotats que en el passat i són més transparents; i el resultat de tot plegat és que el dèficit fiscal català s’ha reduït significativament. Certament la profunda crisi econòmica i les òbvies necessitats financeres de la Generalitat contribueixen a dramatitzar un debat alimentat pels incompliments dels successius governs d’Espanya i per les frustrades expectatives en matèria d’inversió pública de l’Estat. No cal dir que aquest context és aprofitat pels sectors que volen demostrar que no hi ha altra sortida raonable al contenciós català que la independència. Però només des d’un sectarisme incurable es pot negar el remarcable avenç que ha suposat el nou finançament.

Abans que ningú no s’esveri vull deixar clar que no estic dient que el sistema vigent no pugui ni hagi de ser millorat. I tant que pot! Entre altres coses desenvolupant aspectes inèdits com el protagonisme de la Generalitat en la recaptació dels impostos o assegurant que les disfuncions del sistema de bestretes no recaiguin sobre la Generalitat. En tot cas, l’obligada renegociació permet posar sobre la taula reivindicacions de millora, i per alguns se situa en la perspectiva d’una nebulosa transició nacional mentre que per d’altres és el camí més directe a la independència passant o no a través de l’estació del concert econòmic.

Pere Navarro ja ha fixat la posició del PSC, que també resumeixo molt: el futur Consorci Tributari ha d’estar presidit per la Generalitat i esdevenir l’única administració tributària a Catalunya, cal incrementar el percentatge del rendiment dels impostos suportats a Catalunya que han de quedar aquí, passar d’un model que anivella el 75% dels recursos que generem a un anivellament del 50% en deu anys, fer més senzills i transparents els mecanismes de solidaritat i eliminar a mitjà termini l’abisme entre el rendiment del sistema que proposem i el sistema de concert. És una proposta ambiciosa i factible que convé a Catalunya.

CiU i ERC, amb el suport més matisat d’ICV-EUiA, defensen un model directament inspirat en el concert econòmic. Pels socialistes, el concert econòmic no és la fórmula més adequada perquè no integra elements federals i solidaris que des de la nostra perspectiva entenem imprescindibles, a banda de resultar difícilment encaixable en un estat com l’espanyol. Se’m dirà, amb tota la raó, que el País Basc i Navarra gaudeixen d’aquest règim foral, que, a més, els proporciona uns beneficis desorbitats en relació a les comunitats de règim comú. La distorsió generada per aquest fet hauria de ser entesa pels grans partits espanyols, que haurien de donar suport a la singularitat catalana que proposem els socialistes, la qual, repeteixo, és solidària i de matriu federal.

Dit tot això, els socialistes catalans estem disposats a negociar amb la resta de forces polítiques una posició comuna, conscients que la unitat Catalunya endins ens enforteix de cara a un necessari pacte amb els partits de la resta de l’Estat en el marc de les institucions espanyoles. Aquest doble pacte, Catalunya endins i Catalunya enfora, és imprescindible llevat que el que es vulgui sigui forçar una negociació abocada al fracàs. Des d’aquest punt de vista determinades actituds que observem a CiU i ERC, o les mateixes declaracions del president Mas quan diu que vol aclarir en tres setmanes una negociació que en l’anterior revisió del model emparada en l’Estatut va durar tres anys, no indiquen una voluntat real d’acord.

S’ha evocat la possibilitat d’utilitzar com a referència el text de l’Estatut aprovat pel Parlament el 2005. És possible perquè la vam votar molts grups, amb un acord amplíssim, però caldria pensar-s’hi molt, precisament perquè ja sabem, i Artur Mas millor que ningú, que lluny que va quedar el resultat del plantejament inicial. ¿Tenim dret com a responsables polítics a aixecar expectatives que semblen d’antuvi condemnades al fracàs? També caldria reflexionar si el fet d’haver situat pràcticament de manera simultània la reivindicació d’un sistema de concert econòmic amb l’assoliment d’un estat propi era la millor manera d’iniciar una negociació ja prou difícil. ¿Com obtindrem més diners si ja avancem que el que volem de debò és marxar?

En definitiva, es tracta de fer una proposta de màxima ambició però també de màxima unitat a Catalunya, conscients que després caldrà negociar-la i acordar-la a Madrid sense acceptar els plantejaments dels que, legítimament i sincera, només cerquen el fracàs de la negociació per tal de fer avançar l’agenda independentista. Dit d’una altra manera, amic Tresserras, per a un xoc de trens millor que cerqueu altres companyies, mentre que per cercar solucions ambicioses sempre podeu comptar amb nosaltres.

 

Aún estamos a tiempo

AÚN ESTAMOS A TIEMPO
EL SIGLO, 23.04.12

No recuerdo un ejemplo de gobernante que tras un incontestable triunfo en las urnas haya dilapidado tanto su capital en tan poco tiempo como Mariano Rajoy. Ciertamente la situación económica es muy delicada y eso justifica en parte la imagen desnortada del gobierno, pero ni siquiera puedo imaginar qué se estaría diciendo hoy si el presidente fuese todavía José Luis Rodríguez Zapatero. Creo que fue el hoy ministro Luis de Guindos quien aventuró que la crisis económica se llevaría por delante al anterior gobierno y también al que fuera a sustituirle. Seguro que no pensó que todo iba a ir tan rápido.

Hay que recordar que quienes hoy gobiernan España negaron el pan y la sal al gobierno anterior que, con sus reformas, evitó la intervención que hoy vuelve a planear sobre nosotros. Recuerdo las barbaridades que dijeron acerca de la reforma de la edad de jubilación, o del recorte salarial a los funcionarios. No olvido tampoco que el PP alcanzó la victoria asegurando que con Mariano Rajoy nuestro país recobraría inmediatamente la confianza de los mercados. Si la situación no fuese tan grave podríamos reírnos de ellos sin parar.

Han bastado 100 días para que Mariano Rajoy rompiera sus principales promesas: ha subido los impuestos, abaratado el despido y anunciado recortes en sanidad y educación, precisamente aquello que se comprometió a no tocar. Y la confianza no sólo no ha vuelto sino que se ha desplomado. Aún está muy reciente el público gesto de desafío al directorio europeo sobre la reducción del déficit que se había comprometido a mantener pero que, felizmente en este caso, replantea. Con insensibilidad extrema, el Gobierno anuncia y practica recortes sin cuento y, a pesar de ello, o quizá precisamente por ello, nadie cree en sus cuentas. Su errática política fiscal acentuará las desigualdades llegando a la cumbre de la injusticia con una infame amnistía fiscal. Con la bolsa cayendo y la prima de riesgo desbocada, sonroja pero no extraña que el presidente Rajoy se escabulla ante los medios como lo hizo en el Senado. Roto el diálogo social y traicionado el acuerdo que posibilitó la reciente reforma constitucional, aumenta su aislamiento interno y su posición se debilita. Una debilidad tan grande que favorece que gobiernos hasta ayer amigos osen nacionalizar empresas filiales de matriz española.

La soledad de Rajoy puede verse pronto subrayada por una huida hacia adelante de Convergència i Unió que atrapada por sus acuerdos en Cataluña con el PP y por la fascinación que siente por las medidas de ajuste radical, ve como el gobierno de España le priva de margen de maniobra con una reforma laboral que no sólo atenta contra los derechos de los trabajadores tan arduamente conseguidos tras decenios de lucha, sino que erosiona las competencias autonómicas; con una ley de estabilidad presupuestaria que acaba convirtiendo el autogobierno en papel mojado; con una amenaza constante de recentralización alimentada por el intento de atribuir toda la responsabilidad del déficit a las Comunidades Autónomas; con la evidencia de que el gobierno de España piensa incumplir con los compromisos inversores adquiridos y las previsiones estatutarias.

Para más inri, el gobierno de CiU, aplicando también una política de recortes sin tino y renunciando a repartir equitativamente los costes de la crisis a través de la política de ingresos fiscales, se ha desviado tanto del déficit previsto como el gobierno tripartito al que acusaban de manirroto e incapaz. Seguramente por eso CiU parece estar preparando un cambio de rumbo de la mano de ERC a partir de la propuesta de pseudoconcierto económico. Todo menos aceptar los errores en su enfoque estratégico y de su gestión concreta, aunque ello suponga una operación irresponsable que implica romper tantas cosas. Parecen pensar que así o bien conseguirán más dinero o bien agrandarán la brecha entre Cataluña y el resto de España, alimentando el soberanismo y preparando el “Estado propio” que su Congreso situó en el centro de su proyecto político. O las dos cosas.

¿Queda espacio para el sentido común? ¿Se atreverá Rajoy a reconocer sus errores y aceptar la mano tendida que le ofrece Alfredo Pérez Rubalcaba para entre otras cosas forzar un nuevo rumbo europeo con François Hollande? ¿Sabrá Mas rectificar a tiempo y encontrar junto al PSC de Pere Navarro un rumbo sensato de ajuste equitativo, de reivindicación firme ante el gobierno de España y de pacto fiscal federal? Convendría aclarar pronto el panorama por el bien de todos.

 

La hora de la responsabilidad

LA HORA DE LA RESPONSABILIDAD
ABC, 19.04.12

A nadie escapa la gravedad de la situación económica por la que atravesamos. Y aún menos a quienes hoy gobiernan España, que alcanzaron la victoria asegurando que con ellos nuestro país recobraría inmediatamente la confianza de los mercados. Han bastado 100 días para que rompieran sus principales promesas: han subido los impuestos, abaratado el despido y recortado sanidad y educación, que se comprometieron a no tocar. Y la confianza no sólo no ha vuelto sino que se ha desplomado a causa de una mala gestión de las relaciones con el directorio europeo, y de lo insensato de recortes sin cuento y de las increíbles cuentas que los acompañan. Con la bolsa cayendo y la prima de riesgo desbocada, no extraña que el presidente Rajoy se escabulla ante los medios. Roto el diálogo social y traicionado el acuerdo que posibilitó la reciente reforma constitucional, gobiernos hasta ayer amigos osan nacionalizar empresas filiales de matriz española. Espero que a Rajoy le queden arrestos para reconocer sus errores y aceptar la mano tendida que le ofrece Alfredo Pérez Rubalcaba.

Similar situación se produce en Cataluña, con un Govern que empezó recortando para acabar desviándose tanto del déficit previsto como el tripartito al que tanto criticaron. Difícil tiene el president Mas justificar su apoyo al gobierno del PP que con su ley de estabilidad presupuestaria, su reforma laboral y los anunciados recortes en sanidad y educación erosiona sin remedio el autogobierno y la cohesión social de Cataluña. Seguramente por eso CiU parece estar preparando un cambio de rumbo de la mano de ERC a partir de la propuesta de pseudoconcierto económico. Todo menos aceptar los errores en su enfoque estratégico y de su gestión concreta, aunque ello suponga una huida hacia adelante que implica romper tantas cosas. Aquí también se presenta una encrucijada: ¿se atreverá el president Mas a rectificar y aceptar la mano tendida que le ofrece Pere Navarro?

Los nuevos déspotas del periodismo político

PALABRAS DE MIQUEL ICETA EN LA PRESENTACIÓN DEL LIBRO DE RAMON MIRAVITLLAS “LOS NUEVOS DÉSPOTAS DEL PERIODISMO POLÍTICO”, Barcelona, 16 de abril de 2012, Col·legi de Periodistes

En primer lloc vull agrair en Ramon i l’editorial Laertes la invitació a presentar aquest llibre.

Vagi per endavant que considero, i no crec exagerar, que és un llibre imprescindible. He llegit, per raons òbvies com antic portaveu del meu partit, molt del que s’ha escrit sobre la situació del periodisme en el nostre país i sobre les seves relacions amb la política. I aquest és el millor llibre, de llarg, dels que he llegit els darrers 10 anys sobre el tema.

M’atreviria a recomanar a les universitats que el recomanessin, fins que no en sortís un altre de millor, com a llibre de referència. No cal que deixin en l’oblit “Los elementos del periodismo” de Bill Kovach i Tom Rosenstiel, però, vaja, el llibre d’en Ramon és un complement imprescindible. Toca de peus a terra i fa reflexionar.

És un llibre molt oportú, precisament, perquè estem en mig d’una MEDIAMORFOSIS, com diu l’autor. No només de canvi tecnològic, també de crisi econòmica, crisi de valors de referència, i crisi general de la política. I perquè, com defensa Ramon Miravitllas, els professionals han de reivindicar l’ètica en front del mercat i la seva consciència en front de l’empresa.

També diu en Ramon que política i periodisme estan embarcats en una cruel batalla en el marc del seu mutu declivi, ni els periodistes dominen les notícies, ni els polítics monopolitzen la política. És així.

El llibre conté veritats, les conseqüències de les quals són pràcticament inabastables. M’explico amb algunes cites literals, traduïdes lliurement.

“Si per superar crisis econòmiques que se superposen, el missatge se supedita a la resposta de mercat, el mitjà es fa vulnerable al poder del diner i posa en joc la seva solvència ètica”.

Un altre gegant del periodisme, Iñaki Gabilondo, ho diu en el seu llibre “El fin de una época”, sense aprofundir-hi tant com ho fa en Ramon, “Los periódicos, las radios y la televisión hace mucho que no se preocupan de saber qué tienen que contar. Curiosamente, sólo se preocupan de contar cuántos lectores y cuántos espectadores tienen. (…)  La lógica de las redacciones está siendo completamente sometida a la del gerente”. En Ramon ens ofereix la frase-resum de Gabilondo “hemos pasado de contar historias a contar audiencias”. I rebla el clau quan diu “el periodisme d’avui està més preocupar per l’impacte que per l’equanimitat”.

I baixant al terreny concret: “A Espanya la majoria dels mitjans viuen instrumentalitzats per raons partidistes estructurals, allunyant-se la independència del periodista i del servei de qualitat, i un orgullós estol de periodistes accepta encantat l’ascens impropi a posicions d’alta intromissió en el joc de poder. Aquests professionals no són ja els humils intermediaris entre l’emissor que sap i el receptor que encara ignora. Posen l’empresa per davant de la consciència, el mercat davant de l’ètica i l’èxit davant del rigor. JA NO LLUITEN PER LA NOTÍCIA, SINÓ PER SER NOTÍCIA”. Justa la fusta!

Podria seguir. Però acabo amb un de molt breu: “Ha guanyat carta de normalitat el construir titulars a impuls dels desitjos”. Contundent i cert, la confusió d’informació i opinió és la norma.

Per tot això, Ramon, gràcies pel llibre.

És un llibre dur. Amb la professió periodística i amb la política. De fet, i en Ramon no se n’amaga, és una denúncia del mal periodisme i de la mala política. Però està escrit, i es nota moltíssim, per algú que no només coneix bé política i periodisme, sinó que se’ls estima.

A ningú no pot estranyar. Tots coneixem les profundes conviccions ètiques i el no menys profund compromís democràtic d’en Ramon Miravitllas.

Descriu, analitza i critica, amb exemples concrets que no defugen noms i cognoms. És un llibre valent, escrit per un valent.

I no sé si al Ramon li agradarà el que ara diré. És un llibre que només el podria haver escrit un veterà. Sí. Ja sé que estem en una època que es pot qualificar de “misèria de la novetat”. Tot s’hi val mentre sigui nou. El vell millor arraconar-lo, ja no ens val. Doncs bé. Aquest llibre només el podia escriure algú amb l’experiència i l’autoritat que atorga la veterania.

Les grans civilitzacions atorgaven una importància extraordinària a l’experiència. I no és casual. També és cert que els veterans en general són, som, més lliures. Ja no pensem només en agradar, no ens importa tant el què diran, ni tenim por a dir el que pensem. I criticar els periodistes fa por. Sense anar més lluny, als portaveus dels partits els experts ens recomanen no fer-ho mai. Tu faràs una crítica però el mitjà et ‘matxacarà’ cada dia, no surt a compte…

En Ramon fa una dissecció de tots els problemes que afecten el periodisme, amb exemples concrets, però extraient, si em permeteu l’expressió, doctrina sense doctrinarisme. Com quan diu “societat de la informació no significa societat ben informada”, o quan diu “més canals, menús i tecnologies no ens han portat la major qualitat comunicativa que profetitzaven esteses eufòries i lògiques inicials”. En efecte, l’oferta és més plural, però no millor.

En Ramon repassa temes tan candents com la cobertura informativa dels casos de corrupció i dels procediments judicials, de les guerres (“la primera víctima és la veritat, i mor fins i tot abans que comenci la guerra, amb la justificació de les causes de la guerra”, ens diu –i recordo les armes de destrucció massiva que com tothom sap l’Iraq n’estava ple–), l’impacte del sensacionalisme, del groc al rosa, l’excitació de les campanyes –blocs electorals inclosos– (“quan la bèstia entra en zel”, ens diu), el periodisme de cloaca (“n’hi ha prou amb barrejar informació, opinió i mala fe”, ens diu), la col·lisió entre el dret a la intimitat i el dret a la informació i la lliure expressió, també sobre l’ús i abús del llenguatge sovint confús, sense descuidar l’impacte de les tecnologies digitals i d’internet en el món de la comunicació.

Però el plat fort del llibre és el periodisme polític, i per això, suposo, m’han convidat a la presentació.

Des d’aquest punt de vista jo crec que el llibre la clava. El problema entre polítics i periodistes gairebé podríem anomenar-lo d’intrusisme mutu. El periodista vol fer de polític, dient-li al polític el que ha de fer. I el polític vol fer de periodista, dient-li al periodista sobre què ha d’informar, quan i com.

Probablement també, com explica en Ramon, “els polítics viuen massa pendents de les notícies i els periodistes viuen massa pendents de la verbositat dels polítics”. D’això que anomenem “política declarativa”. Que, a sobre, es concentra en talls de veu de menys de 30 segons, sotmesos al ritme vertiginós d’una informació contínua de cicles de 24 hores.

En Ramon va molt més a fons, recorda l’equació de Churchill, el triangle poder-diners-mitjans, que quan es desequilibra distorsiona el funcionament democràtic. I també el que ell anomena ‘doctrina Maragall’: convé que els que manen i els que governen no siguin els mateixos. O, dit d’una altra manera, cal tenir mitjans potents amb opinió pròpia i sense por d’expressar-la.

Però no és així. Els grups mediàtics fan política per assegurar-se el negoci. Tenen aliats i adversaris, no ho expliciten mai però se’ls nota molt. Si guanyen els meus m’ajudaran a guanyar més diners, em concediran llicències, em contractaran publicitat, em facilitaran exclusives i l’accés als seus secrets. Així funciona l’assumpte grosso modo. Fins a extrems apocalíptics en alguns casos. Recordem, com ho fa en Ramon, la “guerra del futbol”, amb l’intent de ficar a la presó Jesús de Polanco.

Jo em vaig iniciar en aquest món treballant al Gabinet de la Presidència del Govern d’Espanya la legislatura de la conspiració. Sí, aquella que va des de 1993 a 1996. El 1993 la dreta va perdre les eleccions contra pronòstic, aquella nit electoral el senyor Arenas Bocanegra insinuava fins i tot frau electoral, i des d’aquella mateixa nit uns quants diguem-ne periodistes, van decidir que ja que el PP era incapaç de guanyar Felipe González, l’havien de liquidar ells. No s’espantin. Tot això ho va confessar un dels conspiradors, Luis Maria Anson, tal com recull el llibre d’en Ramon.

Llavors es va iniciar una espiral infernal que encara dura. De fet, en Ramon diu que les coses venen de més lluny, d’una transició que va implicar massa complicitats entre premsa i política, i el procés posterior de trencament d’aquesta “liason dangereuse” segons sembla va ser traumàtic.

Aquesta deriva perillosa de mitjans que volen dictar la política s’ha vist agreujada per l’estratègia de la radicalització, la polarització i la crispació importada dels Estats Units. De la dreta nordamericana per ser més exactes. Aquells que han impulsat una premsa, com diu en Ramon “àvida per liquidar diferències a través de la imposició d’una veritat superior i única”.

De la meva estada a La Moncloa vaig aprendre una cosa, quan escoltis un polític dient que té problemes de comunicació, cal descobrir de seguida quin és el problema real, que normalment no és de comunicació, sinó un problema polític de fons. El polític ja no aconsegueix “matar el missatger”, i mentre ho intenta perd l’ocasió d’abordar els problemes reals.

Però, certament, com indica en Ramon, “cal preguntar-se sense excepcions quins interessos polítics, econòmics o personals hi ha al darrera de la publicació o de l’omissió d’una notícia política o econòmica”. I s’atreveix, al mateix temps que reclama transparència, a defensar la necessitat de discreció en la política. Diu: “Sens perjudici de la transparència, la tasca política necessita més anonimat i silenci, entesos com a discreció”. Quin equilibri més difícil! Quantes vegades dec haver estat maleït per periodistes als que no he volgut fer confidències d’afers que requerien discreció. Al procés estatutari, per exemple. Ja hi havia, però, qui compensés els meus silencis xerrant pels descosits…

Però en Ramon també adverteix de les trampes de la política. Hi ha un llarg paràgraf al final de la pàgina 111 del llibre que és en aquest sentit tota una requisitòria.

Però he d’acabar per no allargar-me innecessàriament. La relació entre política i periodisme està especialment viciada a Madrid. A Catalunya, afortunadament, les coses no han arribat a aquells extrems de degradació. Però no per això la relació entre política i mitjans està exempta de problemes.

Tenim problemes d’independència dels mitjans públics, també de viabilitat econòmica, i de tensió amb grups privats que volen créixer.

Hem vist alguns d’aquest problemes amb la recent reforma de la llei de la Corporació Catalana de Mitjans Audiovisuals, amb la configuració del seu Consell d’Administració, amb els rumors de canvis a la cúpula de TV3.

I acabo amb una pregunta, per què cal rellevar Mònica Terribas? Potser ho sap el portaveu del govern. No és que jo negui la necessitat de canviar quan cal fer canvis, però sí m’agradaria que quedessin clars els motius pels quals s’ha de canviar, si és que s’ha de canviar, i també una certa perspectiva que el que hagi de venir serà millor del que deixarem enrere. És el mínim que podem exigir els que creiem amb l’existència d’uns mitjans públics potents, independents i de qualitat.

Moltes gràcies.

Hay alternativa

HAY ALTERNATIVA
ABC, 22.03.12

El principal enemigo del progreso es el dogma «no hay alternativa». La hay: es la que defiende con convicción y rigor François Hollande, señalando que el origen de la crisis está en el liberalismo desenfrenado, las finanzas sin reglas y la erosión sistemática de la intervención pública.

Hollande defiende el equilibrio presupuestario pero reivindica la renegociación de un Tratado que todos sabemos ya que no sólo es de imposible cumplimiento sino que ahoga cualquier posibilidad de recuperación económica futura.

Hollande propone añadir nuevos instrumentos. Se trata de movilizar recursos suplementarios para permitir el crecimiento y el empleo. Recurriendo a créditos del Banco Europeo de Inversiones para invertir en proyectos de desarrollo y financiación de las empresas. Con eurobonos, facilitando a Europa como tal la emisión de obligaciones, no para cubrir deudas soberanas, sino para financiar nuevos proyectos de desarrollo. Introduciendo una tasa sobre las transacciones financieras, que cubra todas las transacciones y los productos derivados.

Se trata también de recurrir a fondos estructurales europeos en apoyo de la industria, la transición energética, la investigación, la innovación, las universidades, la renovación urbana. Revisando también los acuerdos de libre comercio para responder a medidas proteccionistas de algunos países emergentes, y para exigir mínimos sociales y ambientales a países que ya pueden y deben responder a esos retos. Luchando contra la especulación financiera, fortaleciendo el Banco Central Europeo e impulsando una agencia europea de rating.

Hollande nos recuerda que es inaceptable que los mercados puedan escapar al control de la política. Sí, necesitamos un renacimiento de la socialdemocracia y de Europa. Y, una vez más, Francia puede marcar la pauta.

Liderazgo político

INTERVENCIÓN EN LA MESA REDONDA “LIDERATGE POLÍTIC EN EL SEGLE XXI” ORGANIZADA POR LA UNIVERSIDAD INTERNACIONAL DE CATALUNYA (16.03.12)

Vull agrair la doctora Casilda Güell la seva invitació a participar en aquesta sessió sobre lideratge polític.

Intentaré cenyir-me al tema i al temps que se m’ha indicat. Especialment perquè la meva experiència indica que pels estudiants normalment són més interessants els col·loquis que les intervencions inicials.

Què és un líder? En què consisteix el lideratge?

Un especialista reconegut en temes relacionats amb el poder i el lideratge, Joseph S. Nye, va dir que el lideratge és com l’amor, el reconeixes però no saps com definir-lo, ni mesurar-lo. De fet hi ha milers de definicions sobre lideratge però cap sembla prou satisfactòria.

Personalment em va bé una molt senzilla que defineix el lideratge com la capacitat de convèncer altres persones, un grup, una comunitat, un país, d’actuar d’una determinada manera.

Una definició tan àmplia de lideratge va des de la veïna que et convenç per canviar de detergent, la veïna de debò, no aquella que surt als anuncis dient que “una marca renta més blanc”, al company o companya que és elegit delegat de curs, si és que encara hi ha delegats de curs, a la persona gran a la que es demana consell, o a la persona que domina un tema que altres desconeixen.

El meu avi va néixer a Palamós. Venia màquines de cosir a domicili. Va prosperar i va muntar un negoci de màquines d’escriure i calcular a Barcelona. Quan amics i coneguts li demanaven consells sobre futurs negocis, el primer que preguntava sempre era: qui portarà aquest negoci? Per ell el lideratge era fonamental.

El lideratge polític no és en essència diferent al lideratge en altres entorns. Però la dimensió del grup humà en el que es vol influir pràcticament impedeix una relació directa de persona a persona, sinó que necessita la mediació dels mitjans de comunicació, i es canalitza a través d’institucions regulades per llei, a les que s’accedeix a través dels partits polítics.

El lideratge implica persuasió, no obediència. No es pot confondre amb manar. La màgia del lideratge és que convenç sense coerció, i ho fa des dels valors.

Ja a l’antiga Roma es distingia entre auctoritas (autoritat) i potestas (potestat). Un líder acaba per combinar autoritat i potestat. Si tens potestat però no tens autoritat, finalment has d’imposar per la força la teva voluntat. Si tens autoritat però no tens potestat, reclames canvis per adquirir el poder. Sense autoritat ni potestat ens enfrontem al caos.

Un bon amic meu introdueix sempre una cita del poeta León Felipe en les seves conferències sobre lideratge polític. Diu León Felipe: “No se trata de llegar el primero y solo, sino con todos y a tiempo”. També és una bona manera d’explicar en què consisteix el lideratge polític.

Quin és el problema al que s’enfronta el lideratge polític en el nostre país?

Permetin-me unes poques dades que parlen per si mateixes:

Per exemple, l’abstenció electoral. A les eleccions generals de 1977, l’abstenció va ser del 20,5%, al 2011 va ser del 34,8%.

Un altre exemple, l’índex de satisfacció política elaborat pel Centre d’Estudis d’Opinió de la Generalitat. El juny de 2005 es declarava insatisfet el 59,8% de la població i satisfet el 40,2%. El novembre del 2009 els insatisfets superaven el 80% i els insatisfets no arribaven al 20%.

Un tercer exemple, una enquesta de l’Institut GESOP de març del 2010 preguntava a què associaven els ciutadans la paraula “política”. Un 70% l’associaven a conceptes negatius: mentides (primer lloc de la classificació), corrupció (segon), interessos personals (tercer), una cosa dolenta (sisè), embolics (setè). El 26% l’associava a conceptes positius: gestionar (quart lloc de la classificació), servir el ciutadà (cinquè), mal menor (vuitè). Encara queda un 4% que l’associaven a conceptes més neutres: poder (novè lloc de la classificació) i “tot” (en desè lloc).

Un darrer exemple, el recent baròmetre del d’opinió política del Centre d’Estudis d’Opinió de la Generalitat situa la política com el tercer problema pels ciutadans, el primer és l’atur i la precarietat laboral, i el segon és el funcionament de l’economia. En la mateixa enquesta el 65,8% dels enquestats estan poc o gens satisfets amb la política, i el 29,7% estan bastant o molt satisfets amb la política. Les dades a l’octubre de 2010, abans de les darreres eleccions al Parlament, eren del 59,3% i el 38,9%, respectivament. Un 79,1% es mostra més aviat en desacord amb la frase “Crec que els polítics tenen en compte el que pensa la gent”, i un 73,4% està d’acord amb la frase “Els polítics només busquen el benefici propi”.

La política està, doncs, fortament qüestionada.

Quines són en la meva opinió les causes d’aquest qüestionament?

a)    Per ineficaç davant dels mercats i davant poders no democràtics.

Els hi poso un exemple ben recent. Com vostès saben, l’anterior govern socialista havia acceptat el compromís europeu de reduir el dèficit públic fins a un 4,4% aquest any. Avui gairebé tothom està d’acord en que és un compromís que caldria flexibilitzar. El president del govern actual va anar a Brusel·les i va dir, ens comprometem al 5,8%, i tots els partits espanyols van aplaudir. Finalment la Unió Europea ha imposat un límit del 5,3%, que el govern espanyol ha acceptat, perquè no tenia altre remei. Poso aquest exemple no per criticar al govern, sinó per posar de relleu la pèrdua de poder de les polítiques nacionals, absolutament incapaces de fer front a la crisi.

Recordo que fa temps algú va dir: aquesta crisi econòmica no s’endurà per davant un govern (es referia al govern socialista) sinó dos (és a dir, també al govern que l’ha substituït). No ho sé, però és ben cert que la incapacitat de fer front a la crisi erosiona la confiança en la política, els polítics i les institucions, però també ofereix oportunitats per exercir el lideratge polític i social.

b)    Per corrupta, quan es produeixen casos de corrupció, es triga a detectar-los, són tolerats pels partits i no són castigats severament i ràpidament per la justícia.

c)     Per la indiferenciació de les ofertes polítiques, “tots són iguals”, “tant és qui governi”, “mani qui mani farà el mateix”, “no hi ha diferències entre dreta i esquerra”,etc.

d)    Per la seva llunyania i la percepció que actua a esquenes dels ciutadans

e)    Quan els partits apareixen com a tancats en si mateixos i no com a instruments al servei de la societat, és a dir, quan no compleixen la seva funció de “socialitzar la política”.

Per això, hi ha qui parla de les 5 D’s de la política: Decepció  Desconfiança  Desafecció Desinterès  Desconnexió.

La resposta del lideratge polític a la desconfiança política

El lideratge polític ha de donar resposta a aquestes 5 D’s, i el seu primer repte és guanyar la confiançaciutadana, i això passa necessàriament per un bany de credibilitat, que neix de l’autenticitat i lacoherència.

Per no desbordar el tema, deixo de banda les reformes que caldria introduir en el sistema institucional i en el funcionament dels propis partits polítics, que requereixen de major eficàcia, transparència, participació, retiment de comptes (accountability) i proximitat.

Què tenen dret a esperar els ciutadans dels líders polítics?

  1. Que diguin la veritat
  2. Que expliquin el què passa, el que saben, i també que siguin capaços de reconèixer allò que no saben. (Que siguin capaços de fer el que feien els metges de l’antic Egipte que davant d’una malaltia tenien tres fórmules: “conec aquesta malaltia i la curaré”, “conec aquesta malaltia, però no en conec el tractament” o “no conec aquesta malaltia i no en conec el tractament”).
  3. Que sàpiguen acceptar crítiques, esmenar errors, assumir responsabilitats i cercar acords polítics i socials.
  4. Que mantinguin una estricta coherència entre el que pensen, el que diuen i el que fan.
  5. Que sàpiguen dirigir però també acompanyar.
  6. Que tinguin altes dosis de perseverança.
  7. Que no perdin mai el contacte amb la ciutadania a la que serveixen.
  8. Que sàpiguen posar per davant de tot l’interès general.
  9. Que no tinguin por a rodejar-se de bons equips formats per la millor gent i que sempre puguin dir-li el que pensen i no es limitin a dir allò que creuen que li agradarà sentir.
  10. Que mantinguin un escrupolós respecte a la llei i les institucions, a la resta de partits i, que quan governen, respectin el paper de l’oposició.

Característiques del líder

  1. Capacitat de comunicar (que implica també escoltar)
  2. Capacitat d’establir fites i objectius
  3. Intel·ligència emocional (capacitat per a reconèixer sentiments propis i dels altres, i l’habilitat per gestionar-los)
  4. Capacitat de planificació
  5. Coneixement de si mateix
  6. Creix i fa créixer la seva gent, el seu equip
  7. Carisma
  8. Innovador
  9. Responsable
  10. Ben informat

Una reforma laboral inaceptable

UNA REFORMA LABORAL INACEPTABLE
ABC, 23.02.12

Pocos compromisos adquirió Mariano Rajoy en la campaña electoral. Pensaba ganar a lomos de la crisis económica y no necesitaba prometer mucho. Alfredo Pérez Rubalcaba se esforzó en desvelar el programa oculto del PP en el único debate cara a cara, pero Rajoy supo escurrirse como una anguila y, finalmente, sólo acierto a recordar dos compromisos concretos: no subir los impuestos y no abaratar el despido. En menos de dos meses Rajoy ha incumplido rotundamente ambas promesas: hoy en España se pagan más impuestos y el despido es más barato que antes de la victoria del PP.

Lo cierto es que era difícil creer la promesa relativa a los impuestos. De hecho comparto con muchos expertos la convicción de que la fiscalidad aún ha de crecer más en los próximos meses a través de una subida del IVA. Lo que sí me ha escandalizado en extremo es la reforma laboral impuesta por decreto. Ya dijo el Ministro de Economía sin percatarse de la cercanía de un micrófono que la reforma sería “extremadamente agresiva”. Y así ha sido.

El gobierno ha decidido despreciar el diálogo y la concertación social, mientras la patronal, consciente de que el tiempo jugaba a su favor, ha dejado que el partido que la representa le hiciera el trabajo sucio. A través de la reforma se desarticula nuestro sistema de negociación colectiva, se abarata el despido, se abre la puerta a una rebaja generalizada de los salarios y en general se desprotege a los trabajadores. Como dice Jordi Sevilla, toda reforma laboral busca facilitar un ajuste rápido y flexible de las empresas a situaciones de crisis, intentando mantener el máximo de empleo posible, aunque sea alterando a la baja sus condiciones. Esta reciente reforma aprovecha la situación para dar un vuelco a favor de los empresarios en el equilibrio de fuerzas existente en el mercado laboral. Y eso la hace absolutamente inaceptable.

Aeropuerto: volver a empezar

Aeropuerto: volver a empezar
ABC, 26.01.12

Mientras escribía sobre la decisión del gobierno del PP de renunciar a la privatización de los aeropuertos de Madrid y Barcelona que posibilitaba su gestión individualizada, leo unas declaraciones del president Mas: “Cataluña debe prepararse para abrir caminos que romperán las costuras de la Constitución y el Estatut”. El president parece sangrar por la herida, pero poner en cuestión el Estado de derecho por parte de la máxima autoridad institucional catalana es un temerario despropósito, o un mero desahogo, según se mire.

El Ministro José Blanco, venciendo muchas resistencias, había promovido un modelo aeroportuario en el que, sin perder la propiedad de los aeropuertos, la empresa AENA dejaba de gestionar los dos más importantes del país, Madrid y Barcelona, para conseguir dos cosas.

Una, que en España hubiesen tres operadores importantes, la propia AENA, el operador de Madrid y el operador de Barcelona. Porque con tres operadores se estimulaba la competencia y con ella un mejor servicio.

Dos, que los aeropuertos se vinculasen más al territorio, con una gestión más individualizada y autónoma que permitiese estrechar las alianzas con las instituciones y las empresas locales, una unánime y antigua reivindicación catalana.

Pero ahora resulta que el Secretario de Estado, la Secretaria General de Transportes y el Director General de Aviación Civil provienen de AENA. Y al parecer la presión de esos altos funcionarios ha impuesto su criterio a la Ministra Ana Pastor, o quizá ella ya lo compartía. Y eso ha enfurecido al president Mas. O al menos intenta que así parezca con su altisonante declaración. Ya no sabemos si cuando enseña los dientes a Mariano Rajoy le está amenazando o exhibe una forzada sonrisa. En todo caso, el esfuerzo por justificar la bondad del pacto de CiU con el Partido Popular sin rebajar el tono de la reivindicación soberanista puede causarle al president Mas una permanente y dolorosa contractura, y a los demás, preocupación o hastío, según los casos.

Seguir

Get every new post delivered to your Inbox.