• Archivo personal

    El mes de septiembre del año 1977 empezó mi militancia política. Esta página recoge los artículos e intervenciones públicas que he ido haciendo a lo largo de los años.
  • Correo electrónico

  • Redes sociales

  • Archivos

  • e-books gratuitos

  • La familia socialista

AUDIOS Y VIDEOS

Documentos, audios y videos desde junio de 2014

 

El catalanismo social y federal del siglo XXI

EL CATALANISMO SOCIAL Y FEDERAL DEL SIGLO XXI

Conferencia de Miquel Iceta

I·lustre Col·legi de l’Advocacia de Barcelona, 29.10.15

 

Buenas tardes,

Quiero agradecer en primer lugar al Colegio de Abogados la oportunidad de expresarme desde esta tribuna y también dar las gracias a todos los que habéis venido hoy a escucharme.

He querido hacer esta conferencia cuando ya hace un mes de las elecciones al Parlament de Cataluña para hacer balance de lo que ha pasado en estos 30 días y para explicar cuál es el camino que los socialistas proponemos a los catalanes y las catalanas en los próximos meses y años.

El pasado martes, mientras preparaba esta conferencia, se produjo un hecho muy grave: Junts pel Sí y la CUP presentaron una propuesta de resolución que pretenden aprobar en el Parlamento los próximos días y sobre la que me quiero pronunciar de forma rotunda. LA RESPUESTA ES NO. Ni hablar.

NO A DIVIDIR A LOS CATALANES

NO A SALIR DE LA LEGALIDAD DEMOCRÁTICA

NO A UN PROCESO SECESIONISTA UNILATERAL

NO, NO y NO, porque esta posición no tiene el aval mayoritario de los ciudadanos de Cataluña, porque sitúa Cataluña al borde del abismo y porque rompe radicalmente con la trayectoria del catalanismo político que quiero reivindicar.

 

Ante una propuesta como ésta sólo hay una respuesta: votar en contra y no caer en la trampa de legitimar un debate que no tiene otro objetivo que subvertir la legalidad democrática vigente. Por lo tanto no presentaremos ni una propuesta nuestra, ni haremos enmiendas a la misma. No tendría ningún sentido.

El resultado de las elecciones del 27 de septiembre ha dibujado un escenario político en el que el PSC está en condiciones de recuperar su función original. Como dije, se acabó la época de limitarse a resistir, es momento de pasar a la ofensiva.

El PSC nació para defender los intereses de las clases populares en un proyecto político, a la vez socialista y catalanista. Somos socialistas y somos catalanistas por las mismas razones, decíamos. Un catalanismo integrador que evitara una sociedad dividida entre los catalanes de origen y los catalanes de adopción. Reivindicábamos y reivindicamos la unidad civil del pueblo de Cataluña. Cataluña somos todos y todas. No nos resignaremos al desgarro de la sociedad catalana en mitades irreconciliables. Somos herederos y defensores del carácter transversal e integrador del tronco central del catalanismo político.

Por tanto, nos opondremos encarnizadamente a cualquier deriva que ponga en riesgo la convivencia. Y salir de la legalidad democrática, como proponen Junts pel Sí y la CUP, es la mayor amenaza a la convivencia que en democracia se pueda imaginar.

Permítanme una cita de Enric Fossas y Espadaler en un artículo publicado hace dos días en El País: “Ni legitimidad democrática ni Estado de derecho. La propuesta de resolución no es una declaración unilateral de independencia, es una declaración de insurgencia que sitúa el proceso fuera del mundo civilizado”. Fin de la cita.

No es menos severo el juicio de Fran Caamaño, contenido en el artículo que publica hoy en El Periódico de Cataluña, cuando nos dice: “Ni la democracia tiene precio, ni la convivencia ciudadana puede ser moneda de cambio de ambiciones personales o partidarias”. Fin de la cita.

Por eso, después del 27S, el papel del PSC es aún más necesario. No sólo por el más de medio millón de catalanes y catalanas que confiaron en nosotros, sino también por el aval a la propuesta de diálogo, negociación y pacto como único camino para resolver nuestros problemas. Por eso quiero reivindicar con rotundidad el catalanismo social y federal, el proyecto político del socialismo catalán.

Un socialismo catalán que es hoy la primera fuerza parlamentaria de izquierdas y la primera fuerza parlamentaria catalanista no independentista.

Fieles al mandato democrático ya nuestros valores, ejerceremos plenamente las funciones que nos corresponden y no nos dejaremos arrastrar por peligrosas dinámicas frentistas. Pero cuando haya que decir SI o decir NO de forma inequívoca, lo haremos sin complejos y sin miedo a coincidir con unos u otros. Lo que está en juego es demasiado importante y no hay margen para la especulación política de carácter electoralista. Les anuncio, pues, que utilizaremos todos los instrumentos a nuestro alcance, incluyendo el recurso ante el Tribunal Constitucional para que esta propuesta de resolución no salga adelante.

Señoras y señores,

Después de esta introducción, la primera reflexión que quiero hacer es que, en mi opinión, esta legislatura ha nacido muerta.

Tiene fecha de caducidad. Y no son 4 años, como debería ser, ni siquiera 18 meses como nos propone la candidatura ganadora.

La legislatura nace muerta tanto en el caso de que Mas consiga ser investido como si no. La amalgama que supone Junts pel Sí y una alianza frágil y contra natura con la CUP no pueden proporcionar ni la estabilidad política ni el pulso firme en la acción de gobierno necesarios; ni tampoco la capacidad de diálogo, negociación y pacto con las instituciones españolas que Cataluña necesita como el aire que respira.

Hay que notar, además, que el impacto de la pesada losa de las densas sospechas de corrupción, que estos días se ha hecho presente de forma arrolladora, será muy probablemente demoledor.

Pretender que el Parlament de Cataluña tramite los próximos meses leyes de estructuras de Estado y que éstas sean negociadas con el Gobierno de España para facilitar la independencia es inverosímil. Y la rotura unilateral de la legalidad democrática es altamente peligrosa, potencialmente letal para el autogobierno de Cataluña.

Quiero recordar que yo mismo, en nombre del PSC, le ofreció al Presidente Mas hace un año la estabilidad parlamentaria necesaria para agotar la anterior legislatura y no depender de las prisas y el radicalismo de ERC y la ANC para convocar nuevas elecciones y proclamar unilateralmente la independencia.

Nosotros nos ofrecimos para que el presidente Mas agotara la legislatura y pudiéramos ver todos juntos qué oportunidades ofrece el nuevo escenario político español que se abrirá tras las elecciones del próximo 20 de diciembre.

Éramos y somos partidarios de esperar a ver el nuevo mapa político español que será sin duda, pase lo que pase, más favorable para la negociación de los temas que realmente importan: una mejor financiación para Cataluña -que a veces hemos denominado pacto fiscal -, el reforzamiento competencial como forma de profundizar el autogobierno en cuanto a lengua, educación, cultura y derecho civil, el reconocimiento de la singularidad nacional catalana, e incluso los 23 temas que, hace más de un año , el presidente Mas puso sobre la mesa del presidente Rajoy sin obtener ninguna respuesta.

Esta agenda nacional no se puede separar de los otros tres grandes objetivos de país: la reactivación económica y la creación de puestos de trabajo; la defensa del Estado del bienestar, en particular la sanidad pública, la educación pública y los mecanismos de protección social; y la lucha contra el fraude fiscal y la corrupción en el esfuerzo para regenerar nuestra vida pública.

Y en estos puntos es, en mi opinión, donde teníamos la posibilidad de tejer acuerdos con el Gobierno de la extinta CiU. Pero desgraciadamente Mas rechazó el entendimiento con el PSC y se abandonó definitivamente en los brazos de ERC, convocando elecciones con carácter plebiscitario y definiendo una hoja de ruta de imposible aplicación.

En el año 2012 Mas no obtuvo los resultados esperados y ligó su suerte a ERC. El año 2015 tampoco ha obtenido los resultados que esperaba porque, si bien ha ganado las elecciones, ha perdido el plebiscito que él definió y, en un salto en el vacío, parece decidido a ligar su suerte a la CUP, una fuerza política que, ayer mismo, suspendía una reunión con Junts el Sí para negociar la investidura de Mas a causa de una operación judicial contra sectores anarquistas.

Más allá de la polvareda de la inmediatez política, los temas realmente importantes para Cataluña, que han sido sacrificados por la precipitada hoja de ruta independentista, siguen siendo considerados muy importantes para una parte relevante de los electores tradicionales de CDC, que hoy se encuentran políticamente huérfanos. Muchos de ellos votaron a Junts pel Sí confiando sinceramente en una negociación política con el Gobierno de España. Hoy, si han leído la propuesta que Junts pel Sí ha acordado con la CUP, habrán comprobado cómo la vía de la negociación ha sido definitivamente enterrada por parte de Mas, Junqueras y la CUP en beneficio de una confrontación institucional de la que no puede salir nada bueno para Cataluña ni el resto de España.

Creo que no digo nada que la gente no sepa si afirmo que, hoy, una parte importante de los referentes locales y dirigentes de CDC, incluidos varios Consejeros del Gobierno en funciones, están perplejos y muy preocupados por la deriva que están tomando los acontecimientos.

Esta preocupación radica en la convicción de que la obsesión del actual núcleo duro que controla CDC con el “proceso” subestima la fuerte erosión que están sufriendo, después de haber roto UDC, de haber disuelto la Federación de CiU y haber desconcertado buena parte de sus bases tradicionales con el radicalismo político que los caracteriza hoy.

Ciertamente CDC estaba ya embarcada en un proceso de refundación, obligado en parte por los graves casos de corrupción hoy investigados en un calvario de actuaciones judiciales que parece lejos de haber terminado. Pero para muchos antiguos votantes de CiU la refundación no exigía subsumirse en la amalgama de Junts pel Sí y, menos aún, quedar supeditados al proyecto antisistema de la CUP.

La sociedad catalana necesita un potente partido de centro derecha catalanista como ha sido tradicionalmente CDC, del mismo modo que necesita una potente socialdemocracia catalanista como la que quiere representar el PSC.

Si CDC deja libre este espacio que, hasta hoy, era capaz de aglutinar a sectores conservadores, liberales e, incluso, socialdemócratas moderados o social liberales, serán otros partidos los que la ocupen defendiendo proyectos políticos catalanistas de orden que no quieren transitar el precipicio de la independencia unilateral. De hecho, algunos sectores de la sociedad catalana tradicionalmente cercanos a CDC empiezan a interesarse por el mensaje del socialismo catalán, capaz de reivindicar simultáneamente autogobierno y progreso, sin ceder a populismos ni a aventurismos.

Somos conscientes de la necesidad de ampliar el espacio político del PSC, y pensamos hacerlo hacia la izquierda y hacia el centro, intentando atraer a todos aquellos que renuncien a radicalismos estériles y que piensen que Cataluña, después de haber perdido ya cinco años sin obtener avances, no puede permitirse el lujo de perder más tiempo sin resultados. Este es mi objetivo como líder del PSC.

Como les decía, el Presidente Mas rechazó el ofrecimiento socialista de estabilidad parlamentaria para lanzarse a lo que él denominó unas elecciones plebiscitarias sobre la independencia.

Supongo que mucha gente recuerda su intervención veraniega en la Diputación Permanente del Parlamento justo antes de las elecciones cuando Artur Mas decía, y creo citar textualmente, “la noche del 27 S se contarán los SÍES y se contarán los NOES” y remachaba el clavo a lo largo de la campaña electoral que se dirige especialmente a la gente de Catalunya Sí Que Es Pot (y quiero saludar desde aquí el amigo Lluis Rabell), cuando decía: los que no voten a favor de las candidaturas independentistas serán contabilizados como NOES, junto con José María Aznar.

Y, mira por donde, resulta que, se mire como se mire, el presidente Mas ha perdido su plebiscito en los términos en que lo planteó. Ha ganado las elecciones y ha perdido el plebiscito.

En dos ocasiones ha querido contar cuántos independentistas había (el 9N y el 27S) y en ambas ocasiones hemos constatado que el independentismo reúne muchos catalanes, muchísimos, pero no es mayoritario. Votos Sí-Sí el 9 de noviembre: 1.897.000; votos de Juntos el Sí y la CUP el 27 de septiembre: 1.957.000.

Por eso digo, hoy y aquí, con rotundidad y con todas las consecuencias, que el PSC considera legítimo que Junts pel Sí gobierne si logra el apoyo de la CUP para la investidura, pero que no consideraremos democráticamente legítima ninguna de las iniciativas legislativas o normativas que el Gobierno o el Parlament eventualmente desarrollen en el camino de la independencia y, por tanto, nos opondremos por todos los medios a nuestro alcance.

Un análisis desapasionado de los resultados electorales del 27S nos lleva a la conclusión de que hay vida política más allá del independentismo. Que existe una mayoría social -que no parlamentaria, entre otras cosas por las disfunciones de nuestro sistema electoral- que no tiene la independencia como horizonte y que se ha expresado a través de una pluralidad de opciones que han recibido más votos que el independentismo.

Así pues, llegados a este punto, poco más de 30 días después de las elecciones, hay que preguntarse: ¿Y ahora, qué?

Pues, básicamente, hay dos opciones.

La primera, la de Artur Mas, que ya he descrito: plegarse a las exigencias de ERC en 2012 y, ahora, adoptar de forma oportunista el programa antisistema de la CUP.

Una opción que sitúa a Mas y sitúa a Cataluña en un callejón sin salida.

Digámoslo claro: con la disparatada hoja de ruta perfilada en la reciente Propuesta de Resolución Junts el Sí y la CUP será imposible negociar con el Gobierno de Rajoy, con un eventual Gobierno PP-Ciudadanos, y con un Gobierno de España presidido por Pedro Sánchez.

Lo subrayo: un Gobierno socialista de España, es decir, del PSOE y del PSC, no negociará el contenido de la propuesta de resolución presentada el martes, ni leyes de estructuras de Estado, ni Ley de Proceso Constituyente, ni la de transitoriedad Jurídica ni sobre nada que se le parezca.

Lo expresaré de otra manera para que quede bien claro: en el marco de la Constitución y de la legalidad democrática, los socialistas estamos dispuestos a hablar de todo y con todos hasta la extenuación para encontrar una solución y un acuerdo sobre la manera en que Cataluña se encuentre cómoda dentro de España. Y, evidentemente, consideramos que sustituir a Mariano Rajoy y el PP en el Gobierno de España será un primer paso para buscar una solución y un acuerdo.

Pero los socialistas catalanes y españoles no negociaremos sobre cómo Cataluña puede irse. No sólo ni principalmente porque nosotros no nos queremos marchar, sino porque los ciudadanos de Cataluña han dicho en las urnas mayoritariamente que no quieren separarse del resto de España. Han votado mayoritariamente a las opciones políticas que queremos encontrar una solución, no a las que quieren una ruptura. Y eso sin tener en cuenta que una proporción de los votantes de Junts pel Sí lo que quieren es forzar una negociación y un acuerdo que los dirigentes de Junts pel Sí, con iniciativas como la presentada el martes, hacen del todo imposible.

El encaje de Cataluña en España no es un problema catalán o de Cataluña. Es un problema español. Yo diría que es EL PROBLEMA de España (de hecho, lo dije en una conferencia en Madrid durante la campaña electoral y celebro que ahora también lo diga Mariano Rajoy. Bienvenido sea. Un poco tarde, pero bienvenido sea, después de haber fabricado más independentistas que nunca después de cuatro años de inacción). Por tanto, la solución a este problema, sea la que sea, hay que buscarla con el conjunto de los españoles.

Y, que nadie se equivoque, del mismo modo que los socialistas creemos que la “cuestión catalana” es un problema político que debe resolverse políticamente y no por la vía judicial (he dicho muchas veces que hay que derrotar el proyecto político independentista con proyectos políticos que sean mejores), también creemos que cuando las leyes democráticas se incumplen deliberadamente o cuando una institución -se diga Parlament de Catalunya o se diga Govern de la Generalitat- propone abiertamente desobedecer la legalidad democrática, esto debe tener inevitablemente consecuencias jurídicas.

Y, por si quedan dudas, lo diré más gráficamente: si alguien es procesado por desobedecer gravemente las leyes democráticas de manera premeditada, nosotros no nos manifestaremos para darle apoyo. Estaremos apoyando a los que velan por el cumplimiento de las leyes democráticas. Porque somos escrupulosamente demócratas y, por tanto, respetamos el Estado de derecho.

Analizado retrospectivamente, mucho me temo que el presidente Mas adelantó las elecciones al Parlament sin esperar a las elecciones generales porque no se planteó seriamente la posibilidad de negociar con el Gobierno de España. Si no, no se entiende. Como tampoco se entiende que alguien que quiera negociar pueda plantear una propuesta de resolución tan descabellada como la presentada el martes por Junts pel Sí y la CUP.

No me cansaré de decirlo: ganar las elecciones habilita para gobernar, no para saltarse la legalidad democrática y llevar a Cataluña por el pedregal.

Los catalanes, haya sido cuál haya sido el sentido de su voto, tienen derecho a que se invista un presidente y se forme un gobierno capaz de gobernar.

Gobernar para dar respuesta a las necesidades de la sociedad, y especialmente a las necesidades más urgentes, las que no pueden esperar. Gobernar para desarrollar un programa electoral que, en el caso de Junts pel Sí, seguimos sin conocer y mucho menos si se acordará con la CUP. Los integrantes de Junts pel Sí tienen el derecho y la obligación de intentarlo, así como de asumir su fracaso si no lo consiguen, así como las consecuencias de todo orden de su actuación.

Como ya he dicho, no creo que, en las actuales condiciones, la estrambótica combinación de Junts pel Sí y la CUP pueda proporcionar ni la estabilidad, ni la acción de gobierno, ni la capacidad negociadora que los catalanes necesitan y merecen.

Retomo el hilo de mis reflexiones. Antes he dicho que había dos opciones. La segunda opción, que sospecho que a la luz de lo ocurrido esta semana es del todo improbable, es que Artur Mas y lo que sea capaz de mantener de Junts pel Sí abandonen formalmente la deriva secesionista unilateral y, en este caso, esperen a negociar con el nuevo Gobierno de España los temas que antes ya he mencionado: una nueva financiación para Cataluña, un reforzamiento de competencias, reconocimiento de la singularidad nacional de Cataluña, y los 23 puntos del documento del gobierno. Un escenario así permitiría un juego más abierto de acuerdos y alianzas.

Espero que después de lo que he dicho se entienda mejor mi afirmación de que la legislatura ha nacido muerta.

Señoras y señores,

Permítanme ahora que explique los motivos por los que el PSC quiere pasar a la ofensiva política para recuperar su papel central en la política catalana.

Estoy convencido de que el panorama que he dibujado hace unos instantes conducirá sus aventureros protagonistas a un gran batacazo y al fracaso, con un elevado coste para Cataluña. Intuyo que, a continuación, se producirá un natural movimiento de reflujo político por el que una parte significativa de los electores que hace un mes han dado su apoyo a Junts pel Sí, pensando que con su voto serviría para negociar un nuevo acuerdo con el Gobierno de España, irán asumiendo que han sido víctimas de un gran engaño y volverán a buscar ofertas políticas que, con los pies en el suelo, estén en condiciones de alcanzar este acuerdo que desean. Un acuerdo que mejorará el autogobierno, la financiación y el reconocimiento de las aspiraciones nacionales catalanas.

Es decir, volverán al catalanismo no independentista. Al catalanismo político de la mejor tradición que tan beneficioso ha sido para Cataluña y para el conjunto de España: el catalanismo del diálogo, la negociación y el pacto. Sin renuncias sobre los objetivos, pero con pragmatismo para lograr avances factibles y seguros.

Por este motivo, además de intentar ganar las elecciones generales para sustituir a Mariano Rajoy por Pedro Sánchez, el papel del PSC en los próximos meses, el papel que pienso desarrollar, la tarea a la que me pienso dedicar en cuerpo y alma, es la de trabajar para que en Cataluña se conforme una nueva mayoría social capaz de alcanzar los objetivos del catalanismo social y federal.

Quiero contribuir a configurar colectivamente una “Alianza por la Sensatez (el Seny) y por el Catalanismo“, un proyecto transversal que debe ser compartido por todos aquellos partidos políticos, entidades de la sociedad civil, organizaciones sindicales y empresariales, referentes culturales y asociativos, personas de referencia que, desde diferentes ópticas políticas y sensibilidades, tengan como objetivo para los próximos años aparcar utopías imposibles y sumar esfuerzos en torno a 3 grandes prioridades:

Prioridad 1.

Dotar al país de estabilidad institucional y política, sin la cual Cataluña perderá inexorablemente fuelle y prosperidad.

Nosotros no queremos frentes ni maniqueísmo. No queremos buenos y malos. Si estuviéramos en campaña diría que no queremos indios y vaqueros. Nosotros aspiramos a que la pluralidad política que existe en la sociedad catalana se traslade al Parlament de manera natural y que el catalanismo no independentista vuelva a ser transversal, integrador y ampliamente mayoritario.

Esto requiere de una reconfiguración del mapa político. En este sentido, asistimos con interés al esfuerzo de reconstrucción de Unió Democràtica -y aprovecho para saludar a su secretario de Organización, Benet Maimí, que nos acompaña-, así como la evolución de los sectores de CDC que no quieren hipotecar su proyecto a las exigencias de ERC ni mucho menos a las de la CUP, a sectores de izquierdas que se sienten huérfanos y algunos de los cuales añoran el papel central que jugó el PSUC. Y hay que tener presente también que no podemos prever si Junts pel Sí resistirá a las tensiones provocadas por su propio programa político.

No creo que sea bueno excluir a nadie de este esfuerzo, pero es obvio que los que defienden una secesión unilateral o los que niegan que haya problemas en la relación entre Cataluña y el resto de España porque dicen que no hay ningún problema, no podrán sentirse cómodos en este planteamiento.

Ciertamente es un planteamiento en el que no deben borrarse las lógicas diferencias entre sectores conservadores y progresistas, y por eso hablo de reconfiguración del mapa político.

Queremos convertir la pluralidad política que existe en la sociedad en una ventaja competitiva; en un escenario en el que sean posibles diferentes alianzas. Como se hace en otros países, especialmente en aquellos a los que decimos que nos queremos parecer: Holanda, Dinamarca, Alemania…

Alianzas que permitan la geometría variable y la alternancia, o grandes coaliciones en su caso. Alianzas en las que, más allá de los programas electorales, haya la capacidad de acordar programas de gobierno una vez celebradas las elecciones.

Programas de gobierno que, a su vez, permitan la formación de gobiernos estables y sólidos que puedan desarrollar una acción de gobierno que sea digna de este nombre y pueda ser evaluada por los electores.

Y, en este escenario de alianzas y alternancias, el PSC puede y debe tener una enorme capacidad de pacto.

Huelga decir que el PSC priorizará el desarrollo de políticas progresistas y que ojalá pueda hacerlo de acuerdo con otras fuerzas de izquierdas.

Prioridad 2.

Trabajar juntos las administraciones públicas, los empresarios y los sindicatos para establecer los grandes acuerdos que permitan aprovechar la recuperación económica para crear puestos de trabajo y reducir las desigualdades.

No hace falta que me extienda mucho sobre este punto. A lo largo de la campaña electoral he hecho propuestas al respecto. Sólo haré unos apuntes.

El crecimiento económico no está asegurado. Los factores de incertidumbre sobre el conjunto de la economía mundial y española y catalana son muy elevados. A modo de ejemplo, este verano hemos visto cómo las turbulencias financieras y bursátiles de la economía china han contagiado la economía mundial, especialmente los países emergentes, y han provocado una revisión a la baja de las previsiones de crecimiento económico. Y hemos comprobado, también, hasta qué punto las dudas y preocupaciones presiden la actuación de la Reserva Federal norteamericana, que ha decidido posponer la anunciada subida de los tipos de interés por miedo a abortar la frágil recuperación económica.

En nuestro país, cualquiera que haya seguido las informaciones de las últimas semanas sobre la crisis de determinadas empresas en Cataluña (Solvay, Valeo, Autoliv) o los problemas de SEAT entiende perfectamente la importancia de lo que estoy diciendo.

Prioridad 3.

Conseguir que Cataluña se encuentre cómoda en España.

¿De qué manera se puede encontrar cómoda desde una perspectiva catalanista?

Nosotros, ya saben ustedes, tenemos nuestra propuesta: la reforma constitucional federal, cuyas líneas maestras presentó ayer Pedro Sánchez en Madrid.

¿Hay otras soluciones posibles? Claro que sí. Los amigos de Unió, los amigos de Iniciativa tienen muchas ideas interesantes al respecto. También trabaja la gente de Podemos.

Hablemos sobre estas ideas. Trabajémoslas juntos, hagamos amplios acuerdos para ganar fuerza al negociarlas. Sumemos. No nos dividamos, especialmente mientras atendemos las prioridades 1 y 2, que lo son para la inmensa mayoría de los catalanes.

¿Con quién queremos trabajar para construir juntos la Alianza por el Seny y por Catalanismo?

Pienso en todos aquellos que, sin renunciar a sus aspiraciones sobre cuál debería ser el futuro de Cataluña, estén dispuestos a trabajar, en el horizonte temporal de los próximos años, sobre los puntos que acabo de mencionar.

Insisto. No se trata de que nadie renuncie a nada.

Este es un proyecto que quiere hacer un ejercicio de sumas temporales para lograr unos objetivos muy concretos, no de renuncias a los principios de cada uno.

No queremos que nadie tenga que renunciar a sus objetivos finales sobre el modelo de sociedad, el modo en que se ha de distribuir la riqueza o sobre el rol de Cataluña en el mundo. Lo que queremos, simplemente, es acordar un nuevo marco de trabajo político que sea mayoritario y, sobre todo, que evite el desgarro de la sociedad catalana, entendiendo que, entre las fuerzas políticas y sociales que convengan a compartir este nuevo marco, se producirán alianzas parlamentarias diferentes y variables (como he mencionado antes) que conformarán gobiernos y oposiciones.

Estoy convencido de que, pasada la etapa del arrebato (la rauxa) y el exceso de emociones, con los conceptos que he señalado como bases de la Alianza por el Seny y por el Catalanismo se deberían encontrar cómodos la mayoría de los catalanes.

Las prioridades definidas permiten que se puedan sentir cómodos muchos electores que han optado por fuerzas políticas muy diferentes. El espíritu de la Alianza por el Seny y por el Catalanismo que propongo debería, por ejemplo, de poder atraer a personas que han votado socialista, o que habían votado socialista en el pasado, personas que votaron Unió, Ciudadanos, Catalunya Sí Que Es Pot , y también a una parte significativa de personas que votaron Junts pel Sí.

Con respecto a este último supuesto, estoy pensando en todos aquellos y aquellas que han creído que la negociación para lograr la independencia era más fácil y posible que la negociación para profundizar el autogobierno y que, visto el peligro de seguir la ruta trazada por Junts pel Sí y la CUP, lleguen a la conclusión de que hace falta un “reset” para dejar pasar pantallas a tanta velocidad, aparcar el independentismo y volver a la corriente central del catalanismo histórico.

No es necesario que nadie abandone su opción, pero sí que hay que abrir perspectivas de cambio y de diálogo, hay que empujar hacia acuerdos bien amplios para hacer avanzar las cosas. Se necesitan personas que no se resignen a un permanente empate de impotencias que no lleva a ninguna parte, personas que no quieran una confrontación sin sentido, personas que consideren que hay problemas cuya solución no admite demora.

No me estoy dirigiendo, ahora, a los partidos. Con unas elecciones generales a menos de dos meses y quién sabe si con unas nuevas elecciones al Parlament el próximo mes de marzo, ningún partido está dispuesto a ceder en cuestiones de principios ni a suscitar dudas en cuanto a sus perspectivas electorales.

Me dirijo a toda la ciudadanía, a la opinión pública. Los que no se resignan a perder más tiempo en una deriva que no sólo no nos ha llevado ningún avance sino que tiene costes importantes y ahora amenaza con llevarnos al desastre.

Muchas cosas tienen que cambiar para enderezar la actual situación. También el Partido de los Socialistas debe cambiar. Estoy dispuesto a liderar los cambios necesarios, para representar mejor nuestros electores, para ensanchar nuestro espacio político y electoral, para buscar las complicidades de la Alianza por el Seny y el Catalanismo, para volver a ser un gran partido útil para la gente.

Pero el esfuerzo para cambiar las cosas en la dirección esbozada desborda las fronteras de los partidos políticos, la tenemos que hacer muchos, muchos que demasiado a menudo y en voz baja dicen “así no vamos a ninguna parte”. Quiero que sepan que no están solos.

Que el Partido Socialista es consciente de esta realidad, y que está dispuesto a cambiarla, cambiando él mismo, y con todos aquellos sectores y personas que quieran contribuir a un futuro libre y seguro, próspero y justo por el pueblo de Cataluña.

Muchas gracias, señoras y señores.

Raimon Martínez Fraile, in memóriam

Hoy, en su funeral, he pronunciado unas palabras en recuerdo de Raimon Martínez Fraile. Aquí las tenéis.

 

Hem perdut un company, un amic. Avui, fent costat a la seva família, ens sentim ben a prop d’en Raimon, amb un sentiment de dolor, de buit i de deute. Dolor per la pèrdua, buit pel silenci que deixa, i deute perquè en el PSC no sempre vàrem saber reconèixer prou la seva vàlua i el que ens va aportar.

D’en Raimon cal destacar la seva capacitat de perdonar ofenses, greuges i oblits. I també la seva capacitat de fer-se perdonar quan ell n’era responsable.

Com deia ahir Lluís Foix en un article publicat al seu blog: la història del socialisme català no es pot completar sense la figura de Raimon Martínez Fraile. Formava part de la generació dels fundadors, era dels joves d’entre els fundadors. Militant del Reagrupament Socialista i Democràtic de Catalunya, del PSC (Reagrupament) va participar activament en el procés d’unitat socialista i va ser elegit regidor en les eleccions municipals de 1979. Va deixar l’Ajuntament el 1988, va ser diputat al Congrés, col·laborador de Mercè Sala a Renfe, Secretari General de Turisme del govern d’Espanya, i més tard delegat del govern de la Generalitat a Madrid. Alternant la seva passió política amb la dedicació professional al turisme, des de Turisme de Barcelona i també assessorant importants empreses del sector i presidint el saló de Turisme de Catalunya.

Sé que em deixo coses, per exemple la seva dedicació a la publicitat o al cinema. Però no voldria oblidar el que realment importa, el que cal que subratlli avui com a primer secretari del PSC. I el que realment importa és que Raimon era un socialista de cap a peus. El seu compromís polític, la seva lleialtat, la seva valentia i la irrenunciable llibertat del seu esperit crític, van ser una gran aportació al PSC des de molts angles i responsabilitats. Era, de gairebé tots nosaltres, un gran crític. I sovint amb raó.

Home de paraula, i de paraules. També d’escrits, alguns publicats i altres, com ell deia, impublicables. Notes amb reflexions i consells que compartia amb companys i amics. Animador de tertúlies i teixidor incansable de complicitats.

Demòcrata, socialista i catalanista de cap a peus. Socialista del Reagrupament, pallaquista del primer al darrer dia, absolutament desacomplexat.

Socialdemòcrata, dels de la segona internacional, admirador de l’SPD, mai no es va deixar enlluernar per esquerranosos de saló que consideraven la socialdemocràcia com a perillosa derivació dretana. Molts d’ells el van passar per la dreta al cap dels anys. Ell sempre va considerar que calia “substituir un economia al servei del lucre per una economia al servei de les necessitats humanes”.

Catalanista, d’un catalanisme profund, expressat en la llengua materna castellana, i també en un català que alguns catalanistes de segona hora envejaven; mai va deixar que ningú li donés lliçons de patriotisme, i menys que ningú els que amagaven interessos espuris embolcallant-se en banderes que havien de ser i que són de tots. En paraules seves: “El nostre catalanisme és canviant, no inamovible; parteix de la construcció diària de la realitat, amb l’esforç dels seus homes i de les seves dones. I per això, perquè no és un invent de laboratori sinó un servei real al poble, el nostre catalanisme no és antiespanyol sinó que és dialogant i solidari amb la resta dels pobles de les Espanyes”.

D’en Raimon vàrem aprendre a valorar la franquesa i l’amistat, la seva desinhibida llibertat que no va estalviar-li embolics i polèmiques. L’amor a la família, i al ‘pueblo’, San Cristóbal de la Polantera, a León. Permeteu-me que com a petit homenatge acabi llegint unes línies que resumeixen la seva visió del socialisme.

“Construir una societat capaç de lluitar contra les desigualtats entre els pobles, entre els països, entre les regions, entre les ciutats, entre les persones”.

“Una societat que no només cerca la igualtat, la fraternitat i la llibertat, sinó que supera la igualtat treballant per donar la igualtat d’oportunitats als seus conciutadans”.

“Que no només predica la fraternitat sinó que exerceix la solidaritat lluitant contra el racisme i les desigualtats, defensant i proclamant el dret al mestissatge, mestissatge de races, mestissatge de creences, mestissatge de cultures”.

“Que no només defensa la llibertat sinó que proclama el dret a pensar diferent i a expressar les diferències, a fer-les conèixer i a defensar el dret nostre a dir el que pensem i el dret dels que pensen diferent a nosaltres a que ho puguin dir, per tant la llibertat de discrepar i d’expressar les seves discrepàncies”.

“La vella consigna liberal: llibertat, igualtat, fraternitat, la superem amb el nostre socialisme solidari, creador d’igualtat d’oportunitats, i defensor de les nostres llibertats i les dels altres”.

Així pensava en Raimon, així va viure i així va practicar les seves idees. És per això que difícilment serà oblidat per aquells i aquelles que vàrem tenir l’honor i el goig de conèixer-lo i d’estimar-lo.

Intervención ante el Consell Nacional

Intervención de Miquel Iceta ante el Consell Nacional del PSC

Barcelona, 6 de junio de 2015

 

Compañeras y compañeros.

Es muy difícil hacer una valoración global de las elecciones municipales. Nos hemos presentado en 538 municipios y cada uno es diferente. Las elecciones han ido muy bien en Vielha y mal en Barcelona. Celebramos las mayorías absolutas en Granollers, Santa Coloma o Sant Joan Despí, y las claras victorias en Cornellà, Terrassa o L’Hospitalet. Felicitamos a Pep Fèlix Ballesteros y Àngel Ros. Y a los alcaldes y alcaldesas que lo volverán a ser: en Pineda, Gavà, Viladecans, Sant Boi, Esplugues, Mollet, Mediona, Gelida, Ulldecona, Sant Adrià, Batea, Vilafant, Camprodon y muchos otros. Y alcaldías recuperadas como la de Constantí o la de Mataró. Soy consciente de que aún está abierto el período de pactos, en el que tendremos buenas y malas noticias. Pero el balance será razonablemente positivo: en general, conservaremos las alcaldías que ya teníamos y ganaremos otras, participaremos en muchos gobiernos locales.

Pero también hemos padecido retrocesos. Algunos retrocesos incluso antes de comenzar: 230 listas menos que, de entrada, suponían perder unos 520 concejales y unos 36.000 votos.

Es difícil hacer un balance general. Pero hay unas cifras incontrovertibles. Los 531.000 catalanes y catalanas que nos vuelven a situar como el segundo partido de Cataluña en votos. Obtuvimos 525.000 en las últimas elecciones al Parlament. Y hace un año obteníamos 359.000 en las elecciones europeas. Hemos tenido 1.278 concejales, 67 mayorías absolutas y 67 relativas.

¡Todo esto en un partido que muchos daban por amortizado! ¡Qué Santa Lucía les conserve la vista! O mejor, que se la aumente!

Por cierto, ahora que he hablado de Vielha. Si hoy el Conselh Generau d’Aran no tiene un presidente de Unitat d’Aran es por la existencia de un sistema electoral injusto. ¿Os suena? Muy rápido: Convergència Democràtica Aranesa 1.972 votos, 7 consejeros. Unitat d’Aran 2.193 votos, 5 consejeros. Repito: Convergència Democràtica Aranesa 1.972 votos, 7 consejeros. Unitat d’Aran 2.193 votos, 5 consejeros. Por tanto, y lo diremos tantas veces como haga falta, si la propuesta de ley electoral catalana no garantiza el igual valor de todos los votos, no contará con nuestro apoyo. Ya hemos demostrado que se puede garantizar el mismo valor de todos los votos y que la demarcación de Lleida tenga 15 representantes, 17 la de Girona, 18 la de Tarragona y 85 la de Barcelona. Es decir, como ahora. Ninguna excusa, pues, para mantener un sistema que penaliza a todos los habitantes de la demarcación de Barcelona, sean de la capital o del más pequeño de los municipios.

¡Estas elecciones municipales han demostrado que hay PSC para rato! La continuidad de nuestro proyecto está garantizada. Y por ello permitidme que comience agradeciendo su apoyo al más de medio millón de catalanes y catalanas que nos han dado su voto. Que agradezca el inmenso esfuerzo hecho por nuestras candidaturas en toda Cataluña. Desde Canejan, pueblo fronterizo con Francia en el Valle de Aran, hasta Ulldecona. Desde Portbou a Gimenells y el Pla de la Font. El inmenso esfuerzo de miles de personas, integrantes de las listas del PSC-Candidatura de Progrés, de Unitat d’Aran, afiliados del partido y personas cercanas. Han hecho un esfuerzo inmenso que he podido comprobar personalmente y desde muy cerca en más de 150 municipios a lo largo de estos meses. Siento en estos momentos un orgullo y una gratitud inmensa por el trabajo hecho por tantas y tantas personas.

Así, pues, hay PSC para rato. Pero no nos podemos contentar con lo que hemos conseguido.

Tenemos que analizar las causas de nuestro retroceso, nuestras dificultades de implantación en la Cataluña interior, nuestra desconexión con muchas personas jóvenes y nuestras dificultades para representar a los viejos y nuevos problemas de las clases medias urbanas.

Hemos podido comprobar cómo, en general, nuestra gestión municipal, la personalidad de nuestros alcaldes y alcaldesas y la solidez de nuestros equipos de gobierno ha merecido nuevamente la confianza ciudadana pero, en general también, hemos retrocedido donde estábamos en la oposición. El resultado de estas elecciones es la mejor radiografía que podemos tener de nuestro proyecto que no son unas siglas, sino unas personas y una organización. A mejores candidatos, mejores resultados. A mejor organización, mejores resultados. No siempre, claro. Hemos padecido retrocesos en lugares con buenos candidatos. En Barcelona mismo, planteadas las elecciones como una disyuntiva, falsa disyuntiva a nuestro entender, entre Xavier Trias y Ada Colau, nuestra campaña ha tenido enormes dificultades para hacerse oír, aunque muchas personas coinciden en decir que nuestro candidato y la campaña que ha desarrollado eran muy buenos.

El análisis, pues, hay que hacerlo en cada municipio. Para impulsar los cambios necesarios para hacer de nuestro partido un proyecto más útil a la ciudadanía.

Porque Cataluña necesita un PSC fuerte, los y las progresistas necesitan un PSC fuerte, y para tener un PSC fuerte, lo dije en el acto del Palacio de Congresos: el PSC tiene que cambiar, nuestra organización tiene que cambiar, nuestra forma de hacer política tiene que cambiar, nuestra relación con la sociedad tiene que cambiar. Y algunos cambios no tienen por qué esperar al congreso del partido, los podemos ir impulsando desde ahora. Lo tiene que hacer cada organización del partido, analizando los resultados, viendo qué funciona y qué hace tiempo que ya no funciona. El debate del Congreso tiene que enriquecerse a partir de este análisis y de las propuestas concretas de cambio. Hoy os hago una propuesta muy concreta: de aquí a cuatro años el PSC solamente debería presentar listas bien arraigadas en el territorio. Hemos presentado algunas que no lo estaban, 128 para ser exactos. Y tenéis que saber que solamente en 36 municipios no se ha obtenido ningún apoyo. Eso implica que hay muchas personas con ganas de votar socialista y que les tenemos que proporcionar la oportunidad de hacerlo con personas arraigadas en el territorio. Y hay que comenzar desde aquí este esfuerzo.

También tenemos que valorar los resultados obtenidos en toda España. Con un Partido Socialista que se consolida como la única alternativa posible al gobierno el PP, y que ganará importantes parcelas de poder institucional. Ciertamente a partir de acuerdos y alianzas. Pero sin un PSOE ganador no hay cambio posible. El único que puede substituir a Mariano Rajoy al frente del gobierno de España es Pedro Sánchez. Yo ya sé que hay a quien le gusta mucho la serie Juego de Tronos, a mí también, pero aquí no se trata de un Juego de Tronos en el que cuenta la astucia. Estamos en un juego democrático en el que cuenta la fuerza de los votos, y se mire como se mire, quien puede y tiene que substituir a Cospedal es Emiliano García-Page, quien puede y tiene que substituir a Monago es Guillermo Fernández Vara, quien puede y tiene que substituir a Fabra es Ximo Puig, quien puede y tiene que substituir a Bauzá es Francina Armengol y quien puede y tiene que substituir a Luisa Fernanda Rudi es Javier Lambán. Quien puede y tiene que substituir a Mariano Rajoy en La Moncloa el próximo noviembre es Pedro Sánchez, y tiene todo nuestro apoyo para conseguirlo.

Ciertamente es hora de pactos. Diálogo, negociación y pacto. Nosotros queremos pactar y sabemos pactar. Nosotros queremos gobernar y sabemos gobernar. En los Ayuntamientos, en las Comunidades Autónomas y en el Estado. Otros tienen todavía que demostrar que quieren y saben pactar y que quieren y saben gobernar.

En Cataluña también se debe pactar. Nosotros no queremos ningún tipo de inestabilidad en los Ayuntamientos, queremos gobiernos sólidos y estables, sustentados en sólidas mayorías. Gobiernos de progreso.

Y quiero ser muy claro al respecto: no tenemos ningún acuerdo de tipo general con ninguna fuerza política. Queremos gobiernos de progreso, como os decía, sólidos y estables, sustentados en sólidas mayorías. Respetando la voluntad ciudadana. Por cierto, una clara mayoría de ciudadanos de Badalona no quieren seguir con el alcalde que tienen. Él quiso hacer un plebiscito sobre su particular forma de “limpiar Badalona” como decía su eslogan, y ha perdido este plebiscito. No podemos contemporizar con los que practican políticas de enfrentamiento y división por razón de raza, religión u origen. ¡No, no y no!

Hay que respetar la voluntad mayoritaria y leer bien los resultados electorales, que se producen en contextos locales determinados, y por eso la decisión de los pactos corresponde tomarla en cada lugar. Porque no se trata solamente de asegurar investiduras, se trata sobre todo de asegurar cuatro años de gobierno.

Por ejemplo, creo que no conviene que Barcelona tenga un gobierno con un único apoyo de once concejales de un total de cuarenta y uno. Nosotros estamos en disposición de hablar y acordar, no solo investiduras, que son importantes, sino también gobiernos que duren cuatro años y que puedan desarrollar un programa de progreso. Y tampoco entiendo que haya que esperar al 27 de septiembre para establecer acuerdos municipales. La ciudadanía ha hablado y ahora hay que comenzar a trabajar de acuerdo con este mandato popular.

Muchos consistorios están muy fragmentados. Hay nueve partidos en Mataró, me parece, ¿verdad? Pues bien, hay que trabajar en Mataró y en toda Cataluña para tener gobiernos estables, sabiendo que pactar quiere decir acercar posiciones y que muchos estén dispuestos a renunciar a algunas pretensiones legítimas pero que no tienen el consenso suficiente. Por nosotros no quedará.

Dicho esto, no deja de ser extraño que los mismos que consideran que el PSC tiene la obligación de dar apoyo en Badalona a la candidatura de Badalona en Comú porque es la lista más votada, encuentren acertado que Terrassa en Comú maniobre para evitar la investidura del alcaldable del PSC, cabeza de la lista más votada en Terrassa. No está de más hacer una llamada a la coherencia, y pedir a todo el mundo que esté a la altura de las circunstancias. Pongo este ejemplo como podría poner muchos otros.

*************

El pasado día 1 se puso en marcha nuestro proceso de primarias. Con un triple reto, elegir al candidato socialista a la Presidencia del Gobierno de España, el candidato o candidata a la Presidencia de la Generalitat y el o la cabeza de lista socialista al Congreso por la demarcación de Barcelona. Ya sabemos que Pedro Sánchez opta a la presidencia del Gobierno de España Ahora hace falta dar el siguiente paso.

Cuando fui elegido primer secretario, en un momento de gran dificultad, dije que estaba dispuesto a asumir mis responsabilidades con todas las consecuencias y hasta el final. Y he querido esperar a hoy, a este Consell Nacional, para formalizar mi precandidatura a las elecciones al Parlament de Catalunya. Sí, compañeras y compañeros, si lo queréis, seré vuestro candidato a la Presidencia de la Generalitat en las elecciones del próximo 27 de septiembre.

En este instante entrego al Presidente de la Autoridad Electoral del Partido el escrito para poder comenzar a recoger los correspondientes avales.

Soy consciente de la trascendencia de mi decisión y la tomo de forma libre y entusiasta, empujado por una voluntad de servicio, sí, pero con muchas ganas de llevar la bandera que un día levantaron Joan Reventós, Raimon Obiols, Joaquím Nadal, Pasqual Maragall, José Montilla y Pere Navarro.

Ciertamente será una campaña bien diferente a todas las que hemos vivido. Y yo las he vivido todas desde muy cerca desde 1980. Pero tengo muchas ganas de hacerla, tengo muchas ganas de defender nuestros planteamientos, tengo verdadera pasión para demostrar que hay un camino mejor para Cataluña. Que llevamos cuatro años perdidos, sin ninguna nueva competencia, ningún nuevo proyecto, ninguna nueva inversión potente, ningún avance. Que no hemos obtenido ni un pacto fiscal ni una consulta que sirva para arreglar el problema que tenemos. Que llevamos cuatro años de líos sin resultados positivos y tangibles. Que no queremos dividir a los catalanes en una pelea en la que habría un 40% de perdedores. Que queremos preservar la unidad civil del pueblo de Cataluña. Que no hay una salida unilateral al problema de encaje entre Cataluña y el resto de España.

Estoy convencido de que todo el mundo llegará más tarde o más pronto a reconocer que tenemos razón, que no habrá una consulta si no es legal y acordada, que la mejor manera de organizar la diversidad nacional en un Estado democrático miembro de la Unión Europea es el federalismo. Que el camino más firme es negociar una profunda reforma constitucional y someterla a referéndum. Que eso sólo será posible cuando cambie el escenario político en el conjunto de España y que eso lo podemos conseguir a finales del próximo noviembre.

¡Cuántas cosas hemos tenido que escuchar! ¡Tantas como ahora escucha la dirección de Unió Democràtica de Catalunya!

Cada día hay más personas que reconocen no habrá solución sin diálogo entre gobiernos; que no se puede obviar la legalidad vigente, que puede ser modificada a través de los mecanismos previstos; que hay que descartar cualquier escenario que nos sitúe fuera de la Unión Europea. Se diga lo que se diga, la hoja de ruta firmada entre CiU y ERC desconoce estas verdades evidentes. Quizás por eso ya hablan de revisarlo. ¿Cuántas hojas de ruta llevamos? ¿Cuánto tiempo más quieren que perdamos, cuántas energías, cuántas oportunidades?

El 27 de septiembre decidimos entre cuatro años más de líos sin resultados o cuatro años de búsqueda de soluciones justas y de amplios acuerdos.

Tengo ganas de reivindicar un gobierno que haga de la reactivación económica y la creación de puestos de trabajo su prioridad absoluta. Un gobierno que pare los recortes en sanidad, educación y protección social. Un gobierno que luche contra la corrupción y el fraude fiscal. Y, sí, un gobierno que llegue a un acuerdo con el gobierno de España para reconocer a Cataluña como nación, para blindar nuestro autogobierno, para asegurar las competencias de la Generalitat en educación, lengua y cultura, para conseguir un nuevo pacto fiscal. Un acuerdo sometido al voto de la ciudadanía a través de un referéndum legal y vinculante.

En las elecciones todos los candidatos dicen que quieren ser presidentes. Sí. Pero solamente habrá un presidente, y no lo será por mayoría absoluta. El 28 de septiembre habrá que ponerse de acuerdo. Y ¿quién mejor que nosotros para trabajar para el acuerdo? ¿Quién mejor que un partido que no se resigna a la ruptura de la sociedad catalana, un partido que no persigue la ruptura con el resto de España, un partido que tiene la justicia social como norte, un partido inequívocamente catalanista y comprometido con el autogobierno? Un partido que sabe gobernar y que sabe pactar. Un partido capaz de tejer complicidades dentro y fuera de Cataluña. Un partido capaz de fortalecer y ampliar el consenso catalanista y que no se dejará llevar por el frentismo de consecuencias imprevisibles.

Tengo ganas de defender un proyecto en el que creo de forma apasionada, quiero hacerlo desde argumentos muy sólidos y también desde un respeto exquisito por los adversarios. Aspiro a hacerlo desde la sinceridad, sin abandonar nunca el principio de realidad y el de responsabilidad. Convencido de que en la hora difícil de la política catalana, nuestros principios, los valores y los planteamientos que defendemos serán la mejor brújula para salir del embrollo en que nos han metido una finalidad y una estrategia equivocadas.

Basta ya de experimentos. Basta ya de perder el tiempo. Basta ya de perder de vista los problemas reales de las personas víctimas de la crisis y de los recortes. Basta ya de rehuir las propias responsabilidades. Basta ya de enfrentamientos estériles.

Hace casi un año os dije que era la hora de arremangarse para reconstruir el proyecto del PSC.

Hoy os digo que se la hora de arremangarse para servir a los ciudadanos y ciudadanas de Cataluña.

Si así lo queréis, encabezaré este esfuerzo.

Si así lo queréis, impulsaré con todos vosotros el cambio que conviene a Cataluña y conviene a toda España.

Si así lo queréis me dejaré la piel como candidato socialista en las próximas elecciones al Parlament de Catalunya.

Muchas gracias!

 

Intervención en el almuerzo coloquio con la Asociación para el Progreso de la Dirección

INTERVENCIÓN DE MIQUEL ICETA EN EL ALMUERZO COLOQUIO CON LA ASOCIACIÓN PARA EL PROGRESO DE LA DIRECCIÓN (APD)

11 de febrero de 2015

Quiero agradecer a la APD la amable invitación a participar en este almuerzo coloquio, por darme la oportunidad de compartir con todos ustedes mi visión sobre la situación en Cataluña y mi opinión sobre hacia dónde tendríamos que ir.

Si me permiten, centraré buena parte de mi intervención en aspectos de tipo económico, aunque también haré alguna alusión al problema político que centra la vida política del país en los últimos años. Seguramente en el coloquio posterior tendremos ocasión de hablar al respecto.

En cualquier caso, permítanme esta licencia que supone hablar poco de lo que hoy se habla mucho. A menudo tengo la sensación de que en Cataluña estamos demasiado centrados en un solo tema, que también es importante pero ni mucho menos es el único importante, y que por consiguiente prestamos muy poca atención a cuestiones que afectan mucho a Cataluña y a nuestro presente, a nuestro día a día, y que son esenciales para dibujar nuestro futuro, que puede estar lleno de nuevas oportunidades y de progreso, o no estarlo si seguimos dedicando gran parte de nuestra energía colectiva al monotema. Y por este motivo los próximos años serán cruciales. Por tanto, es fundamental hablar de estas otras cuestiones fundamentales, de la economía y de las empresas, y es fundamental actuar para no dejar escapar ninguna oportunidad.

Comenzaré con una afirmación para mí bastante obvia pero de la que no se habla lo suficiente: el principal problema hoy en Cataluña es el paro, el incremento de la pobreza y las desigualdades, y la falta de oportunidades para muchos ciudadanos.

Por tanto, Cataluña necesita un gobierno que ponga los cinco sentidos en estas cuestiones. Que priorice la recuperación económica como objetivo fundamental de su acción; que dedique la mayoría de sus esfuerzos a generar nuevas oportunidades de crecimiento para las empresas, nuevas inversiones en el país y nuevo empleo; y que trabaje para consolidar cambios en nuestro sistema económico y productivo para evitar que nos vuelva a golpear una crisis similar a la que hemos vivido en los últimos años. Para ello hay que potenciar sectores de actividad económica basados en el conocimiento, la tecnología y la innovación.

Para hacerlo posible, en primer lugar, hay que estar atentos a todo lo que pasa en el mundo y en Europa, y el Gobierno de la Generalitat de Cataluña debe estar preparado para responder lo mejor posible aprovechando al máximo las oportunidades que puedan venir de Europa y evitando los posibles agravios. Por ejemplo, (1) ¿Cuál es la valoración del Gobierno de las excepcionales medidas de política monetaria de expansión cuantitativa (Quantitative Easing) puestas en marcha por el BCE en relación a la economía catalana y, en particular, a las entidades financieras con sede en Cataluña –La Caixa y el Banc de Sabadell–? (2) ¿Cómo cree el Gobierno que incidirá en Cataluña el pulso entre el nuevo Gobierno de Grecia y la Comisión Europea y, en general, el debate europeo sobre la renegociación de la deuda teniendo en cuenta que la economía catalana está fuertemente endeudada (con una deuda pública y privada equivalente a más del 300% del PIB catalán)? (3) ¿Se ha preocupado el Gobierno de cómo podría afectar a Cataluña el tratado de libre comercio e inversiones (TTIP) que están negociando la UE y EEUU? (4) ¿Qué se está haciendo desde el Gobierno para responder a las consecuencias en el sector agroalimentario catalán del conflicto bélico entre Ucrania y Rusia y del bloqueo ruso a los productos europeos? (5) ¿Qué piensa el Gobierno de la Generalitat de la intensa caída del precio del petróleo y del auge del shale gas y el shale oil extraídos mediante técnicas de fractura hidráulica (fracking) en el contexto de un país –Cataluña– que tiene una fortísima dependencia energética? (6) ¿Qué debe hacer nuestro país para aprovechar al máximo el Plan Juncker?

En segundo lugar, hay que tener claro que a pesar de que las cifras macroeconómicas afortunadamente están mejorando, la mayoría de ciudadanos todavía no ha percibido en su bienestar ni en su bolsillo estas mejoras. Si no hay imprevistos (y pienso particularmente en la situación de Grecia), la economía catalana podría crecer por encima del 2,5% en términos reales este año. Pero, desde mi punto de vista, es crucial que seamos capaces de hacer que las personas noten que se generan puestos de trabajo y se recupera su poder adquisitivo para consolidar las bases de la recuperación económica. (Cataluña crece 1,2%, España 1,4%).

En este sentido, la creación de empleo y la reducción del paro son fundamentales: hacen falta decididas políticas activas de empleo hasta que lleguen a representar el 0,5% del PIB, es decir, hasta situarnos en la media europea (actualmente no llega en nuestro país al 0,2%). La lucha contra el desempleo es esencial, especialmente, el desempleo de larga duración y que afecta a personas mayores de 45 años, y aquel que afecta a los más jóvenes. Necesitamos planes de choque específicos para hacerle frente, porque ni como sociedad ni como economía nos podemos permitir perder todo este talento.

Hace unas semanas se publicaba el nuevo índice de competitividad regional europea (RCI) que en su edición de 2013 sitúa a Cataluña en la posición 153, perdiendo 47 puestos en relación al anterior análisis (2010). Es la economía regional que mayor retroceso padece y eso es muy preocupante. Dos de los principales motivos del descenso son los índices de desempleo y los elementos de innovación en nuestra economía. Del primero hemos hablado, del segundo hay que decir que es cierto que Cataluña tiene en algunos aspectos una investigación de excelencia y publicamos en las mejores revistas científicas del mundo pero no hemos conseguido un sistema de innovación que permita aprovechar de manera eficiente el conocimiento generado a través de la investigación para mejorar la competitividad del tejido empresarial, y aquí tenemos un gran reto que abordar con los diversos agentes: universidades, centros de investigación, parques tecnológicos y sector empresarial. Por ejemplo, firmamos en el año 2008 el Pacto Nacional para la Investigación y la Innovación con todos los agentes sociales y económicos, y hoy no se cumple este acuerdo, en los últimos 4 años el Gobierno de la Generalitat ha reducido las partidas presupuestarias asociadas a la I+D+i un 30%. Un grave error, retroceder en apoyo a la innovación y el conocimiento.

También son imprescindibles políticas públicas mucho más contundentes contra la pobreza y las desigualdades. Como acertadamente ha subrayado recientemente el Presidente de los Estados Unidos Barack Obama, la lucha contra las desigualdades será uno de los principales retos de los países avanzados durante los próximos lustros. En España y en Cataluña, la reducción del paro es una condición sine qua non para disminuir la pobreza y las desigualdades, pero también es imprescindible una profunda reforma fiscal que, sin subir necesariamente los tipos impositivos de las principales figuras tributarias, consiga incrementar los ingresos públicos (que en España son de los más bajos de la UE en relación al PIB), a la vez que incremente la progresividad efectiva del sistema, eliminando los abundantes beneficios fiscales de carácter regresivo y los numerosos mecanismos de elusión fiscal accesibles solamente para las grandes empresas y las personas con elevados niveles de renta y riqueza, y reforzar de verdad la lucha contra el fraude fiscal con reformas legislativas pero también aumentando los recursos destinados a la gestión tributaria –España solamente dedica el 0,1% del PIB mientras que los grandes países de la UE dedican el 0,5%–.

Quisiera hacer aquí un breve inciso respecto a los presupuestos de la Generalitat de 2015 que el Gobierno de CiU (con el apoyo de ERC) nos ha presentado y que me parecen profundamente insatisfactorios: por ejemplo, desde 2010 acumulan recortes en el Estado del bienestar (salud, educación y políticas sociales) superiores al 20% en términos reales y reducen las políticas de apoyo a la economía, ya sea en el ámbito de la industria o la innovación. En este último ámbito, el recorte es del 90%, hemos pasado de dedicar en 2010 199 millones de euros a dedicar este año 21 millones de euros.

Asimismo, se presentan unos presupuestos que no palían la emergencia social provocada por la austeridad y la crisis, y que al mismo tiempo tampoco dedican recursos al relanzamiento de la economía. Se hace difícil, con estos datos, ver cuáles son las prioridades del Gobierno, más allá de generar estructuras de Estado, mientras el estado de nuestras estructuras es hoy más que deficiente.

Mención aparte merece el hecho insólito de que las cifras de ingresos de los presupuestos presentados en el Parlament de Catalunya son significativamente diferentes respecto a la información remitida al Ministerio de Hacienda y a la Comisión Europea. En concreto, 2.183 millones de euros de ingresos que en Cataluña se presentan como deuda del Estado que se pagará en 2015 desaparecen en el Plan Económico Financiero enviado a Madrid mutando en 1.430 millones de euros de concesiones administrativas, 58 millones de euros por compensación del impuesto sobre depósitos de entidades financieras y 167 millones de euros de privatizaciones adicionales a las previstas. En cualquier caso, más allá del gravísimo desprecio al Parlament de Catalunya y a los ciudadanos que este hecho representa, la economía catalana no se puede permitir un gobierno poco riguroso y poco serio que juega al escondite con un volumen de fondo equivalente al 10% de los ingresos públicos de la Generalitat o al 1% del PIB anual de Cataluña.

En tercer lugar, hay que hacer una apuesta decidida por la industria en Cataluña sin olvidar el fomento de empresas agroalimentarias y de servicios. Cataluña tiene un fecundo pasado industrial y no podemos renunciar a él. En el futuro el sector industrial debe continuar teniendo un peso importante en la economía catalana. Hay que dotarlo de capacidad para competir en condiciones ventajosas en los mercados internacionales. Eso quiere decir una apuesta decidida por la investigación, el desarrollo y la innovación (I+D+i) tanto en nuevos sectores, como pueden ser la biotecnología y la biomedicina, la cultura y el audiovisual, como en sectores maduros, como, por ejemplo, el agroalimentario o el automóvil.

Necesitamos un sector empresarial capaz de competir con las empresas de referencia mundial, y eso quiere decir competir en valor añadido y en calidad, no competir en costes como en el pasado. Por tanto, es momento de recuperar y aumentar los niveles de inversión en I+D+i. Tanto la realizada desde el Gobierno de la Generalitat de Cataluña, que como ya he señalado ha padecido fortísimos recortes en los últimos años, como la realizada mediante la colaboración público-privada. Y también será esencial recuperar las medidas de estímulo a la inversión empresarial en general y que el Gobierno de la Generalitat ponga en marcha de una vez por todas, tal y como se comprometió a hacer, el pacto Más Industria (firmado por el gobierno, patronal, sindicatos, universidades y colegios profesionales en 2012 y que incluía 138 medidas) y, en concreto, aquellos acuerdos relacionados con:

  • La priorización por parte de la Generalitat de sus líneas crediticias e inversoras en el fomento de la actividad productiva para aportar liquidez a las empresas.
  • Los incentivos públicos para la transferencia de conocimiento entre centros tecnológicos y empresas; el impulso del sector público como tractor de innovación empresarial; y la creación de mecanismos para favorecer el mecenazgo privado de actividades de I+D+i.
  • El apoyo público y el acompañamiento a la internacionalización de las empresas catalanas.

En cuarto lugar, hay que incrementar el apoyo a las pequeñas y medianas empresas, los emprendedores y los autónomos faltos de crédito, de apoyo público y de estabilidad institucional, especialmente si tenemos en cuenta que el nuestro es un país con un peso relativo muy importante de PYMES y micro PYMES, que también son generadoras de riqueza y de puestos de trabajo. En este sentido, habría que repensar el papel del Instituto Catalán de Finanzas (ICF) como banco público catalán para dar apoyo sobre todo a las PYMES catalanas, contribuyendo a romper el círculo vicioso causado por las severas restricciones de crédito.

Y, en relación a los problemas de liquidez de muchas empresas, que a menudo se convierten en problemas de solvencia letales, es urgente, también, afrontar el problema de la morosidad y ser estrictos en el cumplimiento de la ley tanto entre el sector público, como entre público y privado. Hay que afrontar los cambios en el sistema que sean necesarios para evitar que las dificultades económicas de las administraciones públicas las acabe padeciendo el sector productivo.

En este sentido, creo que es perentoria una revisión del sistema de financiación autonómica que, además de consagrar nuevos principios como la ordinalidad o una auténtica corresponsabilidad fiscal, permitiera liquidar una parte de la deuda de las Comunidades Autónomas, que sería asumida por el Gobierno español mediante una quita de la deuda pública de las Comunidades generada en los últimos años con el gobierno español. Recientemente, el gobierno español ha dado un primer paso en esta dirección que hay que celebrar, pero que es insuficiente.

En el pasado, todas las revisiones de los sucesivos modelos aseguraban que cuando entraba en vigor un nuevo sistema de financiación todas las Comunidades Autónomas disponían de más recursos públicos que con el sistema anterior. Eso facilitaba muchos las negociaciones y el acuerdo, pero con la coyuntura económica actual el margen fiscal del Gobierno español es tan estrecho que esto no parece posible.

Esta quita equivaldría, pues, a este incremento de recursos que ahora no se pude producir y, así, todas las Comunidades Autónomas saldrían ganando porque pasarían a tener una situación financiera más saneada, rebajarían todavía más su gasto en concepto de pago de intereses de la deuda y, de paso, se corregiría parcialmente la gran injusticia que en los últimos años ha representado la muy desequilibrada distribución de los objetivos de déficit público entre la Administración central y las CCAA en perjuicio de éstas.

Por otro lado, es imprescindible que nuestro sistema productivo aproveche al máximo todo el talento del que Cataluña dispone. Es altamente ineficiente la fuga de talento que en los últimos años se está produciendo en nuestro país, porque invertimos como sociedad en la creación de un talento –a través de un sistema educativo y universitario de calidad– que después se desarrolla fuera por nuestra incapacidad de retenerlo. Por tanto, hay que promover planes para evitar la emigración obligatoria de miles de jóvenes y para favorecer el regreso de los que ya han marchado.

En sexto lugar, hay que plantear de manera seria el impulso de la transición energética verde, incorporando criterios ecológicos y de sostenibilidad en las políticas públicas, al mismo tiempo que se potencian energías alternativas a los combustibles de origen fósil, y se fomenta la creación de parques de energía y la vinculación de las inversiones urbanas a las energías renovables.

Estas son, a grandes rasgos, las propuestas de los socialistas de Cataluña para el futuro económico de nuestro país. Las que marcarán nuestro programa electoral para las nuevas elecciones anticipadas del próximo mes de septiembre.

Un avance electoral que, como sabrán, no compartimos porque añade incertidumbre política y ocho meses de interinidad al ya convulso panorama político catalán. Y hoy Cataluña necesita estabilidad política e institucional, y un compromiso firme del gobierno con el estímulo económico y el apoyo a las empresas. Un gobierno que tenga la cabeza en lo que es esencial, que elabore y despliegue unos presupuestos rigurosos y que no amplifique cuestiones que pueden hacer daño a nuestra economía. Y que sea capaz, por ejemplo, de reaccionar a datos tan preocupantes como la caída de la inversión extranjera en Cataluña durante los primeros 9 meses de 2014.

Cataluña necesita un gobierno centrado en lo que es imprescindible y urgente: la situación económica y social, a la vez que dispuesto a resolver el principal problema político que tenemos: el encaje de Cataluña en España a través de la única vía posible: el diálogo, la negociación y el pacto.

Respecto a esta cuestión y a la hoja de ruta (por decirlo de alguna manera porque todavía no conocemos muchos aspectos substantivos) marcada por CiU y ERC, quisiera hacer algunos apuntes breves y, como les decía, si quieren podemos abordar más a fondo después:

  1. Creo que la hoja de ruta Mas-Junqueras no sirve más que para esconder los fracasos de Mas (pacto fiscal, reducir el paro a la mitad, consulta vinculante el 9N y lista conjunta para unas elecciones de carácter plebiscitario).
  2. Unas elecciones autonómicas no son un referéndum sobre la independencia.
  3. Quieren conseguir una mayoría absoluta independentista en el Parlament que ya tienen y quieren hacer una declaración de soberanía en el Parlament que ya hicieron a principios de 2013 y que el TC anuló.

Por tanto, tengo la convicción de que el President Mas, CiU y ERC van lanzando propuestas y van haciendo huidas hacia adelante que no nos llevan a ningún lugar y que únicamente sirven para liar la madeja, para hacer un ruido constante que no aporta ninguna solución al problema y que, además, aleja de los focos cuestiones esenciales hoy en Cataluña, como el paro, las grandes desigualdades o la consolidación de la incipiente recuperación económica.

Frente a todo esto, los socialistas proponemos, como les decía, que la única salida es el diálogo, la negociación y el pacto. Y, en concreto, proponemos una reforma federal de la Constitución, un nuevo acuerdo entre Cataluña y el resto de España que pueda ser votado por todos.

Para alcanzarlo necesitamos unos gobiernos distintos en Cataluña y en España. Espero que los tengamos muy pronto.

Muchas gracias.

Intervención en el acto “La lucha por la igualdad en la Cataluña del siglo XXI”

Intervención de Miquel Iceta en el acto “La lucha por la igualdad en la Cataluña del siglo XXI”

Muy buenos días, amigas y amigos, compañeras y compañeros.

¡Nos merecíamos un acto así!

Gracias a todos y todas por vuestra asistencia.

Agradezco muy especialmente las intervenciones de los amigos y amigas que han querido participar en este acto, mostrando su compromiso con la causa de la igualdad, nuestra utopía.

Gracias Albert, Rosa, Carme, Josep Maria i Joan Carles.

Este es un acto importante para nosotros, quiere marcar la renovación de nuestro compromiso, pero también quiere señalar un nuevo inicio. Como dijo Willy Brandt: “Recordad siempre vuestra fuerza y que cada nueva época requiere de nuevas propuestas”.

Venimos de lejos, de muy lejos, lo hemos visto en el video. Somos el partido de Joan Reventós, de Josep Pallach, de Paco Ramos, de Maria Aurèlia Capmany, de Ernest Lluch, de Marta Mata, de Jordi Solé Tura, de Antonio Santiburcio y de tantos y tantos otros. Personas de piedra picada, dispuestas a picar piedra. Personas como nosotros. Nos hacen falta muchas personas así.

Venimos de una larga historia de luchas obreras, democráticas, catalanistas, federalistas, feministas, culturales, pacifistas, socialistas, sindicales, ecológicas y sociales.

Somos hijos de un movimiento que no se improvisa. No nació ni en platós de televisión ni en cenáculos elitistas. Somos una fuerza en la que los protagonismos individuales nunca olvidan la dimensión colectiva de nuestro compromiso. Queremos cambiar las cosas, los pueblos, las ciudades, Cataluña, España, Europa y el mundo. Queremos cambiar las cosas desde los valores de la libertad, igualdad, justicia, fraternidad y solidaridad.

Somos una fuerza impulsora de transformaciones sociales, un partido que se presenta con humildad ante la sociedad catalana, consciente de sus errores y carencias, pero también orgulloso de su trayectoria y de los avances que se han conseguido gracias a nuestros esfuerzos.

Ningún partido en Cataluña o España puede decir que ha contribuido más que los socialistas a la libertad y la progreso de nuestros conciudadanos y conciudadanas.

La conquista y consolidación de la democracia, el regreso de las instituciones en el exilio con el President Tarradellas al frente, la Constitución y los dos Estatutos, la incorporación de España a las instituciones europeas, el impulso al Estado del bienestar (sanidad, educación, pensiones no contributivas y ayuda a la dependencia), la ampliación de los derechos y libertades, son hitos de los que nos sentimos legítimamente orgullosos.

Lo vuelvo a decir: ningún partido en Cataluña o en España puede decir que ha contribuido más que los socialistas a la libertad y al progreso de nuestros conciudadanos y conciudadanas.

Hace poco más de un año de aquel Tren de la Libertad en que muchísimas mujeres de toda España pararon en seco la ofensiva de la derecha contra los derechos de las mujeres. Hay que rendir homenaje a todas las luchas que han hecho posible avanzar, y a todas aquellas que han evitado los retrocesos. Porque, desgraciadamente, los derechos y los avances no son nunca irreversibles. Y los combates tienen que ser permanentes como, por ejemplo, contra la violencia y los crímenes machistas.

Dicho esto, hemos cometido también algunos errores que hay que reconocer y rectificar. Como lo hace la Crida que hoy presentamos.

Nuestro reto es renovar el compromiso con los valores que dan sentido a nuestra existencia y a nuestra lucha, y ser capaces de traducirlos en acción política y transformaciones que hay que impulsar en la Cataluña de hoy.

Por este motivo queremos escuchar todas las voces que quieran ser escuchadas. Y contar con todas y todos los que quieran hacer avanzar con nosotros la causa del socialismo y la causa de Cataluña. Por este motivo queremos avanzar hacia un Congreso Abierto y hacia un Consejo Abierto de los y las Socialistes de Catalunya.

Socialistes de Catalunya, poniendo por delante a las personas y la voluntad unitaria. Socialistes de Catalunya, reuniendo a los hombres y las mujeres que luchan por la causa de Cataluña y la causa del socialismo. Más allá de un partido, la fuerza de un movimiento.

La causa de Cataluña, la causa de los catalanes y las catalanas, nuestra identidad, nuestro autogobierno, nuestra cohesión social, nuestra unidad civil, el catalanismo transversal, patrimonio común, indivisible, unitario, que no dejaremos secuestrar por nadie, ni que sea pisoteado por nadie.

Y la causa del socialismo, sí.

Escuchad la definición de socialismo que nos legó Jordi Solé Tura en 1998.

“Siempre he entendido el socialismo como una pasión por la dignidad de la persona, es decir, por la igualdad y la solidaridad en una sociedad libre. Por ello la huella moral y política del socialismo continuará viva mientras haya desigualdades, injusticias, discriminaciones y humillaciones.

Desde el punto de vista político eso quiere decir una lucha continua para reformar nuestras sociedades, en el supuesto que las reformas son mucho más difíciles y complejas que las revoluciones.

El problema actual es que aún vivimos de las luchas, las victorias y las derrotas del pasado, incluso del pasado inmediato, cuando el concepto del socialismo iba vinculado a los grandes cambios de la revolución industrial, a las guerras coloniales y mundiales, a la defensa de democracias amenazadas y a la división de bloques.

En el futuro esta lucha por los mismos objetivos se hará en un mundo más dominado por grandes centros de poder supraestatales y grandes medios de comunicación, pero también en un mundo protagonizado por sectores sociales históricamente marginados. Será por encima de todo, la lucha por la igualdad entre hombres y mujeres, entre etnias y entre sociedades avanzadas y más atrasadas. Y espero también que un mundo donde el nuevo papel de las ciudades, las nacionalidades y las regiones permitirá, por fin, superar las viejas concepciones nacionalistas”.

Hablo de la causa del socialismo entre otras cosas porque, como decía Ulrich Beck, “la renuncia abierta a la utopía es un cheque en blanco al abandono de la política por parte del a propia política. Solamente quien es capaz de entusiasmarse, gana apoyo y conquista el poder”.

Nosotros queremos embridar al capitalismo global para someter la economía al bienestar de las personas y de los pueblos, justo lo contrario de lo que sucede ahora. Recordemos lo que nos decía Tony Judt: “La derecha utiliza la crisis como excusa para desplegar encarnizadamente sus prioridades: menos Estado, menos protección social, menos solidaridad”. Nosotros nos oponemos frontalmente a eso. Con palabras y, sobre todo, con actitudes, con hechos, con acciones de gobierno.

Somos una izquierda democrática, reformadora y transformadora, con vocación mayoritaria y de gobierno. Capaz de reivindicar y de denunciar, sí. Pero también capaz de gobernar y de cambiar la realidad, de combatir las injusticias, de construir una sociedad mejor.

Somos conscientes de que la economía de mercado funciona sobre la base del beneficio y la obsesión por las posesiones materiales, pero no nos queremos resignar a una organización social que se limite a tomar nota de las desigualdades, las injusticias y los desequilibrios, a una sociedad que solamente encuentre satisfacción en el consumismo desaforado, a una sociedad de mercado. Es necesario que recuperemos la crítica a las desigualdades, las crisis, la precariedad, la alienación y la pobreza generadas por el sistema capitalista. Precisamente porque somos socialistas. Pero no queremos ser una fuerza que se limite a denunciar, a reivindicar, queremos transformar la realidad, cambiar las cosas, desde el gobierno y desde la acción social, política y cultural. Queremos recuperar la cultura crítica y la capacidad transformadora.

El modelo neoliberal es incapaz de situar a las personas por encima del beneficio. Y nosotros no aceptamos como inevitables ni el paro, ni la pobreza, ni las desigualdades. Así pues, los retos son claros: la regulación del sistema financiero, el abandono del dogma de la mano invisible del mercado, la sumisión del libre comercio a normas sociales y ambientales, evitando confundir derechos con mercancías que solamente están al alcance de los que las pueden comprar, recuperando el prestigio de la política y de lo público, introduciendo elementos de democracia económica como la cogestión en las empresas, potenciando la economía social, rechazando la desregulación sistemática de la relación entre empresarios y trabajadores.

Por primera vez en la historia, el cambio de civilización al que estamos asistiendo no está comportando una ampliación de los horizontes del progreso, al contrario, suscita miedos e inseguridades, genera paro y desigualdades, agota los recursos naturales del planeta, amenaza el medio ambiente y condena a la precariedad y a la pobreza a muchas personas. Y por esto necesitamos, entre otras cosas, una buena regulación de los mercados globales y unos Estados Unidos de Europa.

Debemos reconstruir nuestro proyecto político para hacer frente a los retos de la globalización, del individualismo egoísta y del repliegue comunitario. Hemos de hacer frente al miedo que es el caldo de cultivo de los populismos demagógicos, xenófobos o identitarios que nos acechan, y que estimula el conservadurismo y la ley de la selva.

Hemos de buscar con todos aquellos y aquellas que lo deseen, las respuestas a nivel local, europeo y global, para construir un nuevo proyecto capaz de alumbrar una nueva sociedad más libre y más segura, más próspera y más justa. Sin olvidar que la crisis económica es también una crisis energética y ambiental. Y que la fractura social que va creciendo tiene una expresión cada vez más dura en los núcleos urbanos, agravando viejos problemas y creando nuevos problemas que conviene conocer y afrontar.

Quiero insistir en nuestra vocación de gobierno, reivindicando el trabajo hecho por los gobiernos socialistas presididos por Felipe González y José Luis Rodríguez Zapatero, por tantos y tantos gobiernos municipales, y por los gobiernos de izquierdas presididos por Pasqual Maragall y José Montilla. Y quiero recordar que desde que gobierna CiU con el apoyo de ERC, hay menos personas trabajando, tenemos más desigualdades, más pobreza, más recortes y Cataluña ha doblado su deuda, y además, nos han embarcado en una noria y en un callejón sin salida.

Una noria que gira y gira que es incapaz de impulsar cambios tangibles. Una noria que no puede esconder la verdad ni la complejidad de los problemas a los que nos enfrentamos.

¿Cuál es nuestra realidad hoy?

  1. 000 puestos de trabajo perdidos desde el año 2010.
  2. 000 familias sin ingresos.
  3. Medio millón de personas con trabajo pero en riesgo de pobreza.
  4. La tasa de actividad y de ocupación de los hombres sigue siendo 10 puntos más alta que la de las mujeres.
  5. La pobreza infantil severa se sitúa 11 puntos por encima de la media europea.
  6. 000 familias declaran que no pueden mantener la vivienda a una temperatura adecuada.

Ante una verdadera situación de emergencia social, tenemos que hacer frente al inmovilismo de la derecha y denunciar las soluciones mágicas que ofrecen paraísos ilusorios.

No hay soluciones milagrosas. Os pongo un pequeño ejemplo. Estos días se está impulsando un debate sobre un proyecto de Constitución catalana, que parece que tiene muchos entusiastas, pero pocos la deben haber leído, me parece a mí. Mirad, artículo 30, “Con independencia de su situación administrativa o laboral, todas las personas tienen derecho a la asistencia sanitaria gratuita en caso de urgencia”. Sí, lo habéis escuchado bien, “en caso de urgencia”. ¿Este es el nuevo país que nos proponen? No es nuestro nuevo país, en ningún caso. Nosotros queremos un derecho a la salud, un derecho a la asistencia sanitaria gratuita para todo el mundo cuando lo necesite, sea o no urgente. Otro ejemplo, este año, en los presupuestos acordados entre CiU y ERC, cero euros para las guarderías.

Menos palabras vacías, menos proceso, menos estructuras de Estado, y más velar por el estado de las estructuras, los derechos y las oportunidades de las personas. Más sanidad, más educación y menos embajadas. Menos hojas de ruta y más ideas claras. Más decir la verdad: no habrá una solución unilateral. El único camino es el del diálogo, la negociación y el pacto, el resto es hacer castillos en el aire y engañar al personal.

Menos hablar de independencia y más luchar contra las dependencias. No queremos que la salud o la educación dependan de si las puedes pagar o no. No queremos que el bienestar de los niños dependa del nivel adquisitivo de sus familias. No queremos que los suministros imprescindibles de agua, luz y gas dependan de si eres o no pobre. Queremos luchar contra las dependencias, de verdad.

Queremos un cambio de verdad, de raíz, queremos vivir de otra manera, queremos otra forma de vivir, y vivir las cosas con otra mentalidad. Otra manera de pensar, otra manera de enfocar la vida, otra manera de valorar las cosas, otra manera de establecer prioridades, otro sistema de valores. Una alternativa de verdad, eso queremos construir.

Queremos cambiar España, queremos reformar el Estado, queremos un acuerdo para cambiar la Constitución y hacer de España un Estado federal en que el autogobierno de Cataluña y la defensa de los intereses de los catalanes y las catalanas tengan las máximas garantías. Pero no queremos ni el desgarro de la sociedad catalana ni la ruptura con el resto de pueblos de España. Y queremos poder votar ese nuevo pacto.

Que no me digan que no se nos entiende. Queremos cambiar España, queremos reformar el Estado, queremos un acuerdo para cambiar la Constitución y hacer de España un Estado federal en el que el autogobierno de Cataluña y la defensa de los intereses de los catalanes y las catalanas tengan las máximas garantías. Pero no queremos ni el desgarro de la sociedad catalana ni la ruptura con el resto de pueblos de España. Y queremos poder votar ese nuevo pacto. Más claro, agua.

Para ser fieles a nuestra historia y leales con nuestro compromiso político, para ser capaces de seguir trabajando por los cambios necesarios, el PSC tiene que cambiar, nuestra organización tiene que cambiar, nuestra forma de hacer política tiene que cambiar, nuestra relación con la sociedad tiene que cambiar.

Entramos en un año decisivo para la reconstrucción de nuestro proyecto político, la preparación de las elecciones municipales, autonómicas y generales nos tiene que servir para abrirnos a los sectores progresistas, para estrechar nuestros lazos con los trabajadores y las trabajadoras, los emprendedores y las emprendedoras y nuestra juventud. Para ser más, para ser mejores, para cambiar las cosas.

Y tenemos que enriquecer nuestro proyecto político a partir de un debate profundo sobre los diez ejes que contiene el manifiesto que hoy presentamos. Por un Congreso Abierto centrado en un debate de ideas que hayan sido contrastadas con muchas personas, con muchos sectores, sin prejuicios. Trabajando con los sindicatos, con el movimiento asociativo progresista, la gente de izquierdas.

  1. Substituir las políticas de austeridad por políticas de impulso económico y de creación de puestos de trabajo.
  2. Combatir las desigualdades, la precariedad y la pobreza, e impulsar un plan de rescate social.
  3. Defender el Estado del bienestar como mecanismo esencial para la equidad y la igualdad de oportunidades.
  4. Defender y promover la calidad de la escuela pública y el derecho de la ciudadanía a la cultura, apoyando a los creadores y a las industrias culturales.
  5. Defender la calidad de la sanidad pública rechazando su privatización y su empequeñecimiento.
  6. Impulsar la sostenibilidad y combatir los hábitos del consumismo y el despilfarro.
  7. Impulsar una Europa social y democrática capaz de embridar al poder financiero y especulativo.
  8. Revitalizar la democracia, con nuevos sistemas de participación, partidos más abiertos y transparentes y un nuevo sistema electoral.
  9. Establecer una administración pública absolutamente transparente, abierta al escrutinio permanente de la ciudadanía y con tolerancia cero hacia la corrupción.
  10. Promover un nuevo acuerdo con el resto de España que nos permita votar.

Renovar, innovar, cambiar. Abrirnos, ir a buscar talento, complicidades. Tejer redes. Aprovechar la preparación de las elecciones municipales como palanca de renovación. Haciendo de las elecciones municipales una reivindicación de la política más noble y altruista, de los cambios desde abajo, atendiendo a los problemas reales, trabajando por lo que realmente importa. Este nuestro compromiso, nuestro combate.

Amigas y amigos, compañeras y compañeros, os invito a seguir trabajando por el socialismo y por Cataluña.

Os invito a leer, debatir y difundir la Crida dels Socialistes de Catalunya.

Os invito a gritar juntos, muy fuerte.

Visca, visca, visca, Catalunya socialista!

Entrevista en El Punt Avui

ENTREVISTA A MIQUEL ICETA, PRIMER SECRETARI DEL PSC

“Al PSC alguns potser l’han esborrat massa aviat de la llista d’adreces”
“Espero les municipals amb candeletes, perquè aquells que ens han donat per morts vegin on som”
“Els que volen projectar que les eleccions del 27-S poden portar a la independència, o enganyen o s’enganyen”
“El seu full de ruta ha arribat al final”
Sóc sincer. Crec que no hi haurà una nova llei electoral. I menys vuit mesos abans d’unes eleccions
Estic convençut que dilluns el president Mas sortirà airós de la seva compareixença a la comissió d’investigació
En aquest país sembla que és més fàcil fer una nova constitució que una llei electoral
El meu càrrec sempre està a disposició del partit. Ja veurem què passa el 27-S, i després vindrà un congrés
L’expedient al jutge Vidal és una barbaritat. Per què hem de jutjar què fa en hores lliures?
Navarro va haver d’afrontar una situació molt difícil. El procés va crear molta tensió al PSC
A vegades el que hi ha són discussions, no sé si crispació social. No crec que Catalunya sigui una societat crispada

EL PUNT AVUI, 07/02/15
XEVI XIRGO

Amable i optimista de mena, i equipat amb la seva habitual Coca-Cola Zero, el primer secretari del PSC, Miquel Iceta, repassa i analitza en aquesta entrevista no només la situació que viu el PSC, sinó també el país, a les portes d’unes eleccions municipals i d’una convocatòria electoral al Parlament d’aquí a vuit mesos.

-Se’l veu còmode, en el càrrec de primer secretari. És allà on sempre havia volgut ser?
-Sí. Hi estic còmode. De fet, jo ja m’havia ofert per ser primer secretari el 2011, però llavors molts em van dir que no era la meva hora, i es va fer consens al costat de Pere Navarro. I vaig tornar a fer l’oferiment quan ja no hi pensava gaire, la veritat, i potser en un moment en què estaven molt forçats a acceptar-ho. Fixi’s si no hi pensava que fins i tot havíem parlat de la possibilitat que jo anés al Parlament Europeu. No m’imaginava tornant a la primera fila de la política catalana, però les circumstàncies m’hi han portat. I no voldria que sonés malament, però a mi em sembla que m’he estat preparant tota la vida per a un moment així.

-Si vostè mateix diu que ha viscut de la política tota la vida, deu ser fàcil dir que forma part de la casta.
-Sí, sí. Jo estic en política des del 1977, i no me n’amago. Però la gent que ens vam comprometre políticament de molt joves, i que hem mantingut aquest compromís, a mi em sembla que és un valor i no pas res criticable. I si d’això en diuen formar part de la casta, doncs bé…

-No crec que es digui en sentit positiu.
-Sap què passa? Sóc dels que pensen que val més boig conegut que savi per conèixer. L’experiència és un grau. Per a una operació a cor obert, cirurgià experimentat. Ara no és hora de venedors de safrà, és hora de solidesa i d’experiència, i de regeneració, que és el que jo i molta gent del PSC podem aportar.

-Tants anys fa que vostè està al PSC com que a Catalunya no hi ha una llei electoral pròpia.
-Sí, això és un fracàs.

-La veurem aviat, aquesta llei?
-Crec que no. Sóc molt sincer. Quan sento segons qui parlar amb tanta insistència d’aquesta estructura d’estat que anomenem administració electoral, el que en el fons admeten és que no hi haurà llei electoral. Hi renuncien. Perquè ho veuen molt difícil. I amb unes eleccions d’aquí a vuit mesos, encara és més complicat. Tot i això, no deixa de ser un fracàs col·lectiu… En aquest país sembla més fàcil fer una nova constitució que no una llei electoral.

-Ho diu per la constitució catalana del jutge Vidal?
-Sí. Cal posar les coses en perspectiva, i entendre que les coses no són tan fàcils com semblen. En un dels fulls de ruta que circulen, que ja no se sap mai quin és el bo, es parla de fer una constitució en deu mesos. Però si no hem estat capaços de fer una llei electoral en trenta anys! Potser que ens centrem en les coses que toquen. I aquí, en la llei electoral, permeti’m que li ho digui, Madrid no hi té cap culpa. De qui és culpa que no hi hagi llei electoral? Del PSOE? De Zapatero? De González?

-Ara sembla que del PSC. Si ho tinc ben entès, CiU, ERC, IC i fins i tot C’s setmanes enrere havien arribat a un consens, però el PSC no s’hi va incorporar…
-No és veritat, no és cert. Nosaltres volem més proporcionalitat i l’elecció directa de diputats de districte. Ens sembla que és el que vol la gent. La manera d’aproximar la política al ciutadà és que puguem votar directament el diputat d’aquell districte. Estan molt bé les llistes obertes i poder marcar creuetes en una llista, però és molt millor poder elegir el diputat directament. Ara, un sistema que no s’assemblés molt a l’alemany no satisfaria els ciutadans.

-I la proporcionalitat dels vots.
-Sí. La proporcionalitat és important. Ara mateix, si vostè explica a algú que el PSC va tenir més vots que ERC en les darreres eleccions, ningú s’ho creu, perquè ERC té 21 diputats i el PSC, 20. Volem un sistema més just. El pes dels partits al Parlament ha de ser proporcional al seu pes en vots. Volem això i volem l’elecció directa de diputats. I tan cert és això com que la resta de partits ho veuen de manera diferent, és cert.

-Per aprovar la llei, cal el suport de 90 diputats, dos terços del Parlament. I això quan falten vuit mesos per a unes eleccions…
-Vuit mesos abans d’unes eleccions no és el moment més feliç per plantejar aquesta llei. Però vaja, si ho proposen els mateixos que es veuen amb cor de redactar una constitució en deu mesos, és que els deu semblar bufar i fer ampolles…

-Si vostè estigués al CGPJ, li hauria obert expedient al jutge Vidal?
-No. Em sembla una barbaritat. Un jutge és un jutge i ha de ser imparcial quan fa de jutge. I si en les hores lliures vol fer una constitució o anar-se’n a l’Ateneu si n’és soci, per què ens hi hem de posar? No ho he entès. No acabo d’entendre en què es basa un càstig a un jutge per haver col·laborat desinteressadament a fer una constitució en hores lliures.

-A vostè, quan sent a parlar d’estructures d’estat, se li deuen posar els pèls de punta.
-No. Perquè ja en tenim. El Parlament ho és, el Síndic també, el govern, l’oficina antifrau… En tenim moltes. Però a mi ara em preocupa molt més l’estat d’algunes estructures, com la sanitat pública, que no pas les estructures d’estat. Abans de tenir-ne de noves, ens hauríem de preocupar de fer funcionar millor les que tenim.

-“Catalunya ha perdut quatre anys inútilment.” La frase és seva. Ho creu de veritat? Vol dir?
-Sí. En quatre anys, què tenim que no tinguéssim abans? Ni una competència nova, ni una inversió nova, ni un projecte potent nou… Ni hem resolt cap dels problemes que teníem abans. Han estat quatre anys perduts. Han passat coses? Sí. Però què en quedarà? Res. Han estat quatre anys d’estratègia i objectius equivocats. No hi ha hagut guanys reals. I, d’això, n’hauríem de ser conscients. No dic que els independentistes hagin de canviar el seu objectiu; només dic que analitzin el resultat real i què en quedarà: res.

-A veure si ara em dirà que entre Catalunya i Espanya no hi ha cap problema. Això es deu haver fet molt evident, en aquests quatre anys.
-Cert. Però això ja ho sabíem abans. Ho vam constatar el 2010 amb la sentència de l’Estatut i amb la manifestació posterior.

-Els dos milions de persones que van sortir al carrer el 9-N són uns ingenus?
-No. De cap manera. Volen un canvi. Però els partits que els proposen un canvi no els acaben de dir com el faran.

-Però dir que s’ha perdut el temps durant quatre anys…
Compte! Jo no dic que no hagin servit de res, aquests quatre anys. Tot serveix, a la vida. Respirar cada dia serveix molt, també. Ara potser sabem que hi ha 1.800.000 catalans que volen la independència, però això no els ha portat a la independència. Ni els hi durà. Estem empantanegats, bloquejats. Hi ha qui parla d’un empat d’impotència. Ni Catalunya pot fer l’estrebada per marxar, ni Espanya és capaç d’oferir un nou marc satisfactori per a la majoria de catalans. I això cal desfer-ho. Per mi, el camí, ja ho sap, és la reforma constitucional el 2016.

-Quan va dir que el dret a decidir és un ‘engañabobos’, estava dient ‘bobos’ als dos milions que s’ho van creure el 9-N?
-No. Els van dir que el que feien serviria per a una cosa i no ha estat així. I la prova és que els partits que estaven en aquesta història ara ja no en parlen, del dret a decidir. Ara ja estan en una altra pantalla. On és el Pacte Nacional pel Dret a Decidir? Estan decidint si l’enterren o el ressusciten. Potser esperen que arribi Setmana Santa…

-Vostès bé hi van ser, a la Comissió pel Dret a Decidir…
-I hi som. Però no s’ha reunit més. Ha quedat allà. Era tan important que la va presidir la presidenta del Parlament. I era tan important que ja no n’hem sentit a parlar més. Amortitzem molt ràpidament les coses. Si vostè decideix incloure aquest fragment de la conversa en l’entrevista, potser sí que farà que algú es pregunti on ha anat a parar, aquesta comissió. El dret a decidir ens ha durat només quatre mesos.

-I del full de ruta, què en pensa?
-El full de ruta diu moltes coses. Eleccions el 27-S, una declaració de sobirania (una altra, vaja), actes de sobirania, estructures d’estat, i eleccions i referèndum. Diu moltes coses, el full de ruta. Però no porta a la independència. No porta enlloc. No hi ha canvi significatiu en les relacions entre Catalunya i Espanya si no és per via d’un acord. Cal forçar una negociació. No hi haurà res unilateral.

-Potser s’oblida que no ens van deixar fer com a Escòcia i al Quebec…
-Si el que es vol és fer un referèndum sobre la independència, no hi ha cap altre camí que aquest, una llei de la claredat. I pensi que, tant a Escòcia com al Quebec, el que va fer possible un acord polític va ser que hi havia una majoria absoluta d’un partit independentista, i un lideratge clar. Aquí no sé si és així. I aquesta és una reflexió que haurien de fer els partits independentistes. Però vaja, a veure si ara jo em posaré a dir com s’han d’assolir uns objectius que no són els meus…

-No es freni…
-A mi el que m’agradaria és que els catalans poguessin votar un nou acord, una nova reforma constitucional que pogués ser sotmesa a referèndum. Si algú el que vol és un referèndum sobre la independència, el que necessita primer és una llei de la claredat.

-Per tant, les eleccions del 27-S vostè no les considera plebiscitàries? No serviran per comptar quants són els del sí i quants els del no?
-Però que no ho vam fer el 9-N, això? Ara, comptant no n’hi ha prou. Unes eleccions són unes eleccions, i un referèndum és un referèndum. El 27-S hi ha molts sís i molts nos, i això no és un referèndum. Al president li reconec la coherència, i ell mateix va dir que només podrien ser plebiscitàries si hi havia llista única, si els del sí anaven junts. I no ha estat així. Diuen que el contingut plebiscitari ja li donaran després, però això on va? Algú ens ho reconeixerà? No. I el que em preocupa és que hi haurà ciutadans que s’ho creuran i després se sentiran frustrats, enganyats. Potser no els agrada sentir-ho, però això s’ha de dir: Mas no ha aconseguit convocar unes eleccions plebiscitàries. El full de ruta del president ha quedat tocat, ha arribat al final.

-Si hi ha una majoria independentista al Parlament, insisteixo, no servirà de res?
-Els que volen projectar que aquestes eleccions poden portar a la independència, enganyen o s’enganyen. No seré més radical del compte. De les eleccions del 27-S, no se’n derivarà la independència. Tindrà un efecte polític? Sí. Però no durà a la independència. Siguem seriosos. No hi ha una relació causa-efecte com algú pretén establir. Per voluntarisme o per ingenuïtat, no ho sé, però no n’hi ha.

-El full de ruta s’ha donat per mort en tantes ocasions…
-Veurem què passa d’aquí al 27-S. No sé si després de les municipals el president tornarà a insistir a ERC amb la llista unitària. Però el president ho té molt difícil.

-Gairebé tan difícil com que a vostè li facin cas amb la proposta federalista, no? No sembla que ni el PP ni el PSOE vagin per aquí…
-Sí, sí. Cert. Però veurem què passa en la propera legislatura espanyola. Jo crec que hi haurà espai per a una reforma constitucional. Crec que el PP no tindrà majoria absoluta, crec que el PSOE portarà en el programa la reforma constitucional i Podem parla d’un procés constituent. Això passarà segur? No ho sé. A diferència d’altres, jo no dono res per segur. Però crec que hi ha espai. I respecto aquells que no ho volen i aquells que creuen que no passarà. Però jo m’estimo més una reforma que una ruptura.

-El 27-S al Parlament probablement ja hi haurà una majoria de diputats partidaris de la independència.
-Molt bé. I faran una declaració de sobirania, serà anul·lada i tornarem a començar.

-No hi ha recorregut?
-Té un valor, no ho nego. Però no té recorregut. No té efectes. La declaració unilateral no té efectes. No ho reconeixerà ningú. I pot ser paper mullat. Tindrà un efecte polític? Sí. Però no un efecte real.

-Vostè és el candidat ‘in pectore’ del PSC en les eleccions del 27-S vinent.
-No sabem si n’hi haurà més. Veurem si hi ha altres candidats que es presentin a les primàries. De moment, a mi no me’n consta cap més. I jo ho faré.

-Competirà amb altres socialistes que se n’han anat del PSC…
-Serem més socialistes al Parlament, si van en altres llistes. És possible que hi hagi excompanys meus en altres llistes, amb ERC o amb la del president. O sols. Ja ho veurem.

-Les probabilitats són altes. Quina sensació li provoca el fet que hagi marxat tanta gent?
-En general, tristesa. Tristesa i respecte, perquè amb alguns havíem passat molts anys junts. I va valer la pena. No faig retrets, perquè valoro molt més el que pugui passar a partir d’ara.

-Allò de les dues ànimes del PSC era fals, doncs?
-Al PSC hi ha tantes ànimes com gent. Som un partit catalanista, ens hi sentim i ho proclamem. No som independentistes, alguns no són sobiranistes, però tots som catalanistes. Sempre hi ha hagut moltes ànimes, al PSC. Què ha passat? Doncs que hi ha gent que ha arribat a la conclusió que sense una estrebada sobiranista no es mourà res, i hi ha gent que creu que a Espanya el federalisme no és possible. I aquests no s’han sentit ben representats pel PSC i han triat una altra opció.

-Sembla estrany que, tenint en compte el convenciment amb què vostè s’expressa, les enquestes continuïn pronosticant una nova davallada al PSC.
-Les enquestes ens diuen que els que pugen són Ciutadans i Podem, que no són pas precisament els entusiastes del procés. Entre ERC i CiU hi ha un efecte balancí, però la seva suma no sembla més potent ara que abans. I el PSC apareix per a molta gent com un partit més ambigu, que no vol una política de fronts, que no és independentista però que vol canvis… Potser això no té la credibilitat suficient per a molta gent. Però ja veurem què passarà quan arribin les eleccions. I jo respectaré el que decideixin els ciutadans. Si el PSC obté un mal resultat en les eleccions no serà perquè algú li vulgui mal, serà perquè la seva proposta no tindrà la credibilitat o el suport suficients per tirar endavant.

-I si en les municipals hi ha un altre daltabaix…?
-Crec que en les municipals el PSC serà el segon partit més votat a Catalunya. Com a molt, el tercer. Per tant, serà un daltabaix molt relatiu. Quan algú sumi i vegi que som el segon o el tercer partit més votat, potser dirà: “Carai, però no eren morts, aquests? No els havia substituït no sé qui?” És cert que hi ha partits que faran moltes més llistes, però en llocs molt petits. Nosaltres ja n’hi voldríem tenir, no es pensi. Però a l’hora de comptar els vots veurà que passa això. Que seguirem sent el que som: la segona o la tercera força política, encara que a vegades se’ns tracti com si fóssim la setena o la vuitena.

-Se senten maltractats? Pels mitjans de comunicació?
-Maltractats no és la paraula. Però com que el debat polític ara gira sempre a l’entorn del procés, i el PSC no en forma part, som menys presents. No formem part de la roda. I això té un preu en la presència mediàtica.

-A TV3, per exemple?
-Allà diuen que sortim moltíssim. I deu ser cert. Però em fa l’efecte que, del PSC, tendeixen a interessar molt més els efectes negatius que ens provoca el procés, molt més que altres coses. No és una qüestió de minutatge, sinó potser de contingut. Però vaja, jo no em queixo mai públicament dels mitjans. Qui fa culpable de les seves penes els missatgers, normalment el que està fent és no acceptar la realitat…

-El que és evident és que el procés al PSC l’ha afectat molt.
-I tant. En algun moment em sembla que havíem donat lloc a quatre partits nous. Ara sembla que no, que només en sortirà un altre, de nou. Imagini’s si dóna, el PSC… Els efectes interns del procés al PSC s’han airejat molt. Del PSC gairebé no es parlava de res més. No em queixo, simplement constato. Per això espero amb candeletes les municipals, perquè aquells que ens han donat per morts vegin on som. Que algú vegi que al PSC potser se l’ha esborrat de la llista d’adreces massa aviat.

-Però, de governar a la Generalitat, a les diputacions i als principals ajuntaments, han passat a un oasi… A perdre més d’un milió de vots.
-Però som el tercer partit de Catalunya. I en les municipals podem ser els segons. Veurà. Som això i no volem ser més. No podem reclamar més del que som, però també reivindiquem el que som. Encara que no siguem cada dia dalt la roda aquesta del procés independentista.

-Si el 27-S, però, les enquestes tenen raó i el PSC no és ni la segona ni la tercera ni la quarta força política, vostè posarà el seu càrrec a disposició?
-El meu càrrec sempre hi està, a disposició del partit. I quan s’hagin produït les eleccions, probablement molt aviat hi haurà un congrés i el partit decidirà què vol fer. Com que les enquestes ara ens donen tan mals resultats, també podria ser que quan hi arribem el resultat no sigui tan dolent, no? A veure si encara em salvarà que no sigui bo, sinó que sigui millor que el que alguns es dediquen a vaticinar.

-Què li va passar a Pere Navarro?
-Que va haver d’afrontar una situació molt difícil. Que el procés sobiranista va causar unes tensions molt fortes sobre el PSC, i que eren molt difícils de governar. Però a ell li devem la negociació amb el PSOE de la reforma federal. Va considerar que no era bo per al partit continuar. Hi ha vegades en què les situacions són molt complicades. Crec que si jo hagués estat primer secretari del partit en aquell moment, el resultat de les eleccions europees no hauria estat millor, francament.

-Ell va denunciar crispació social al carrer. Vostè n’hi veu?
-Crec que n’hi ha hagut. Algunes coses que a mi em diuen per Twitter probablement no les diuen a ningú més. Ara, això és crispació social? A mi a la Diada del 82 van estar a punt d’agredir-me i em van dir botifler. Miri si fa temps. Però jo, a això, hi dono una importància molt relativa. En política no agrades a tothom. I la gent ha de poder expressar la seva incomoditat o animadversió. Sense agressions, és clar, que això és intolerable. A vegades el que hi ha són discussions, no sé si crispació social. No crec que Catalunya sigui una societat crispada.

-De què servirà la comissió d’investigació del cas Pujol?
-Totes les comissions serveixen d’alguna cosa. Però potser servirà més per establir mesures a prendre que no pas per aclarir el cas. La comissió no té mecanismes d’investigació policial. Hi ha qui no està obligat a comparèixer. No espero dades noves sobre el cas, però potser sí que traurem conclusions per millorar coses. També és cert que a la comissió tot s’ha desbordat, que s’han demanat moltes compareixences i que correm el risc de perdre’ns enmig de tot plegat.

-I sobre la compareixença del president Mas?
-Estic convençut que en sortirà airós. I la gent apreciarà que hi vagi. La gent ha de veure que els responsables polítics ho són, i que en reten compte davant les institucions quan els ho reclamen. Encara que hagin de donar explicacions sobre coses de les quals personalment no són responsables, però que pel lloc que ocupen en podrien tenir coneixement. O perquè surten en algunes converses. No em sembla tan estrany que el president hi comparegui. Pot tenir la virtut de tranquil·litzar l’opinió pública i de deixar clar que res s’escapa de l’escrutini parlamentari.

-Darrere les eleccions del 27-S vindran les espanyoles. Carme Chacón és una bona candidata?
-Això ho hauria de parlar amb ella. En les darreres enquestes que havíem fet temps enrere sobre política espanyola, Chacón era una persona molt coneguda i ben valorada per l’electorat socialista. Però això era fa temps. Ara s’hauria de parlar amb ella. No ho he fet. I no sé ella què en pensa.

-I les eleccions andaluses, quina repercussió tindran?
-Tot a la vida té repercussions. Si el resultat dels socialistes fos bo, podria tenir un molt bon efecte en l’ànim dels socialistes. També veurem què passa amb Podem, què fa quan tingui responsabilitats: si fa acords o no, si vol governar o no…

-Si guanya Susana Díaz, sembla que Pedro Sánchez ja pot anar fent les maletes…
-No ho crec. Ella ha dit, i haurà de dir molt més, que el seu objectiu és Andalusia. Al cap de quatre mesos de ser elegida a Andalusia, no crec que surti disparada cap a un altre lloc… Però vaja, el futur està per escriure. Ara ella se l’ha jugat molt, i caldrà veure què passa.

-Tots donem per fet que Podem serà clau en molts llocs a mesura que s’acostin les eleccions. I que Podem haurà de decidir si fa pactes amb el PSOE o amb el PP. Però això també es pot llegir a la inversa, no? I que la clau la tingui el PSOE. Miquel Iceta per qui es decantaria?
-Jo em decanto sempre per pactes d’esquerres. És la meva inclinació natural. Però mai se sap. Jo també he ofert pactes de col·laboració al president Mas, que no és pas d’esquerres. Els pactes s’han d’establir en funció de compromisos i programes concrets.

-Finta la resposta?
-No. És que la vida fa moltes voltes. El que és clar, però, és que a Espanya és molt difícil pactar amb un PP que es nega a reformar la Constitució. Això és impossible. I si un PP sense majoria absoluta canvia d’orientació? No ho sabem. Tot i que això ara com ara és impensable.

-La seva tendència natural, per tant, és pactar amb Podem?
-Sí. Sí, amb peròs. I ho dic perquè Podem és molt incert. Els puc concedir el benefici del dubte, però per ara es fa molt difícil saber si ells volen cap acord amb ningú, si el que volen no és conservar aquesta mena d’aureola virginal. No sé si hi haurà d’haver pactes amb ells, però si n’hi ha han de ser amb un programa concret i amb transparència.

Seguir

Recibe cada nueva publicación en tu buzón de correo electrónico.