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Federalismo y reforma del Senado

FEDERALISMO Y REFORMA DEL SENADO

Intervención en la Escuela de Invierno del PSC, 13.02.2000

Creo que me han invitado a hablar en esta mesa redonda para quedar bien conmigo. No se me ocurre ningún otro motivo. Es obvio que los que me acompañan tienen mucho más conocimiento y experiencia sobre estas cuestiones. De hecho,  mi interés por el Senado, ha estado más ligado a la reciente negociación con los amigos de Esquerra Republicana e Iniciativa per Catalunya-Verds que otra cosa.

Dado que no sé tanto como Armet, Marcet o Jordi Solé Tura me lo he tenido que preparar un poco. Y querría comenzar haciendo algunas consideraciones sobre el federalismo.

El federalismo se ha ido convirtiendo en nuestro partido en algo parecido al “ungüento amarillo que todo lo cura”. Y lo cierto es que el federalismo aglutina cuestiones muy relevantes de nuestro proyecto político.

Por un lado el federalismo aglutina cuatro dimensiones básicas de nuestro proyecto político: el municipalismo, el catalanismo, el compromiso de construir una España respetuosa con la diversidad de los pueblos que la componen, y el europeísmo.

Pero también el federalismo señala un modelo de socialismo no estatista, de raíces libertarias. De hecho, el federalismo es una doctrina que, basada en la persona, implica la cesión sucesiva de poder de decisión a instancias cada vez más amplias. Pero quiero ahora subrayar su origen, su centro: la persona. Las persona es el centro de nuestro proyecto político. De hecho, el socialismo busca garantizar la autonomía real de las personas y su plena realización como individuos. Y la autonomía y realización personales sólo son posibles en un marco de libertad y de impulso de la justicia social. La construcción de este marco es, pues, nuestro objetivo político fundamental.

También podríamos hablar de federalismo cuando hablamos de nuestra organización interna como partido. En ella las organizaciones de base tienen un peso específico, particularmente en las Federaciones (no es casual que se llamen así). De hecho los dirigentes territoriales de nuestro partido acostumbran a tener mucho más relieve público y peso político interno que los de el resto de fuerzas políticas. Supongo que es por esto que se les llama capitanes, quiero creer que en homenaje a la revolución de los claveles portuguesa y no a una voluntad de militarizar la política.

Volviendo al federalismo strictu sensu, muy a menudo lo tomamos en una doble acepción: la que supone aumentar el autogobierno de Catalunya y la que supone organizar el Estado español desde el respeto a su realidad plurinacional, pluricultural y plurilingüística.

Pero no deberíamos olvidar las otras acepciones a las que ya he hecho referencia, ni las de la subsidiariedad europea ni las del respeto genérico a la diversidad. Por tanto, también de la diversidad dentro de las naciones que componen España, como Catalunya, en la que conviven dos lenguas –tres si contamos también al aranés-.

Nuestra propuesta federal se vertebra en cuatro ejes: federalismo político, federalismo fiscal, federalismo cultural y federalismo judicial.

  • Federalismo político, reconocimiento explícito de las nacionalidades, reforma del Senado, presencia de las Comunidades Autónomas en la Unión Europea.
  • Federalismo fiscal, nuevo sistema de financiación autonómica, nueva Agencia Tributaria.
  • Federalismo cultural, reconocimiento de la pluralidad cultural y lingüística de España, colaboración entre las Comunidades Autónomas de la misma área lingüística.
  • Federalismo judicial, reforma global y descentralización profunda de la Justicia española, ampliación de las funciones de los Tribunales Superiores de Justicia de las Comunidades Autónomas, y creación de la Comisión de  Justicia de Catalunya (con competencias cedidas por parte del Consejo General del Poder Judicial).

Todo esto, junto con la reforma del Senado, implica modificaciones de la Constitución y del Estatuto. Quien diga otra cosa miente o no sabe de lo que habla.

Paso ahora a comentar brevemente el tema de la reforma del Senado.

Comienzo por hablar de lo que dicen nuestros programas electorales y después os diré lo que yo pienso, que es bastante diferente.

Programa 1, el de las generales del PSC. “Es indispensable una reforma a fondo del Senado, como verdadera Cámara de representación territorial de la realidad plurinacional de España. El Senado federal  deberá ser la cámara de primera lectura parlamentaria de todos los asuntos relacionados con las autonomías y el espacio privilegiado de pacto entre sus gobiernos. El Senado tiene que ser el marco idóneo de reconocimiento y de protección de los hechos diferenciales de la realidad plurinacional de España, expresión e instrumento de la confianza federal. La composición de este Senado federal tendrá que basarse en representantes acordados por gobiernos y parlamentos autonómicos”.

Programa 2, el de las generales del PSOE. “Propondremos la reforma de la Constitución para hacer del Senado una auténtica Cámara de representación territorial, modificando su base electoral, asegurando la presencia en él de los Gobiernos Autonómicos, encomendándole y reconociéndole funciones y competencias específicas para la participación real de las Comunidades Autónomas en materias esenciales para su propia actuación”.

Programa 3, el programa de l’Entesa Catalana de Progrés. “Voluntad de impulsar una propuesta común de reforma del Senado. Presentar, difundir y argumentar una reforma del Senado que contemple medidas inspiradas en el reconocimiento de la plurinacionalidad del Estado y la conversión del Senado en una verdadera Cámara territorial o federal”.

Programa 4, el acuerdo PSOE-IU: “El fortalecimiento y profundización del Estado de las Autonomías en una perspectiva federal y la consecución de un sistema de financiación autonómica consensuada y estable, como se propugna en nuestros acuerdos para una acción de gobierno en la próxima legislatura, otorgan una especial trascendencia al compromiso electoral que acerca de las candidaturas del Senado asumen PSOE e IU. Los objetivos que comparten en las dos formaciones políticas se expresarán en la actuación de sus senadores electos con vista a promover un proyecto consensuado de reforma del Senado que permita:

  1. La transformación del Senado, hoy configurado como cámara de segunda lectura, en una auténtica Cámara de representación territorial, de acuerdo con la propia definición de la Constitución (art. 69.1 CE).
  2. La presencia en el Senado de los representantes de las Comunidades Autónomas.
  3. La atribución al Senado de la condición de forum específico para la discusión de la financiación autonómica.
  4. Fortalecer los instrumentos de cooperación entre el Estado y las Comunidades Autónomas que lo integran y de estas entre sí.
  5. La intervención cualificada del Senado en las materias esenciales para la actuación de las Comunidades Autónomas”.

Perdonad que haya dedicado este tiempo a la lectura literal de los programas pero quería subrayar algunas cosas. Primero, todos de acuerdo en la necesidad de la reforma. Segundo, l’Entesa reformará pero no dice cómo. Tercero, tanto PSC como PSOE hablan de presencia de los gobiernos autonómicos sin precisar cómo. Cuarto, el PSC y l’Entesa hablan de plurinacionalidad. Quinto, PSOE e IU dicen expresamente que en el Senado se tiene que discutir la financiación autonómica.

Toda propuesta de reforma tiene que precisar, a mi entender, tres grandes cuestiones: qué tiene que hacer el Senado, quién tiene que componerlo, y cómo se contempla la plurinacionalidad del Estado.

Todos están de acuerdo en atribuir al nuevo Senado la primacía en la discusión de temas autonómicos.

La mayoría de propuestas de reforma pasan por la elección autonómica de los Senadores. Esto quiere decir que no se elegirían por las provincias. Pero no está claro si lo harían los ciudadanos de las Comunidades Autónomas o sus Parlamentos. También todos dicen que los gobiernos autonómicos deberían participar, pero sólo con voz, o a través de los Presidentes autonómicos.

Las únicas propuestas en materia de reconocimiento a la plurinacionalidad han ido ligadas a la utilización de las diferentes lenguas españolas. O a ideas como la instalación del Senado o de alguna de sus Comisiones fuera de Madrid.

Personalmente creo que la mayoría de propuestas que se han hecho son pragmáticas y posibilistas pero, al mismo tiempo, muy tímidas. Creo que deberíamos comenzar a pensar en una reforma mucho más radical del Senado. Y convertirlo en un Consejo Federal, como el Bundesrat alemán.

Nos inspiramos a menudo en el ejemplo de la República Federal Alemana, como en el caso del sistema electoral.

Yo propongo que les copiemos también el Senado. El Senado no tiene que ser cámara de segunda lectura. Tiene que ser cámara de los territorios, para acordar cuestiones entre ellos, entre ellos y el gobierno del Estado, y entre ellos y el Congreso de los Diputados. Por ello su composición debería ser decidida por los gobiernos de las autonomías con un número de votos  ponderado en función de la población. Así podríamos resolver también el papel de las Comunidades Autónomas en la designación de miembros de órganos constitucionales o su participación en la formación de la voluntad estatal en la construcción europea.

El Senado debería de poder vetar la legislación emanada del Congreso de los Diputados cuando entendiera que vulnera competencias autonómicas o que olvida el papel de estas en cualquier cuestión. Y, como en Alemania, una Comisión Mixta Congreso-Senado tendría que llegar a una posición de consenso.

La financiación autonómica podría discutirse y aprobarse en el Senado porque los gobiernos autonómicos harían en este marco la discusión pertinente.

Muchas Comunidades Autónomas, y muy especialmente las gobernadas por partidos nacionalistas, han primado hasta una relación bilateral con el Estado. pero no haremos una reforma seria del Senado sin plantear el problema de fondo, es decir, el de la multilateralidad.

Tampoco no creo que cuestiones relacionadas con la plurinacionalidad puedan ser resueltas por una discusión parlamentaria y sí en cambio a través de una relación entre gobiernos.

Claro que los ciudadanos no participarían en la elección de los senadores. De hecho hasta que no ganásemos las elecciones en el Parlament de Catalunya el PSC no tendría senadores. Pero yo creo que pensar en el Senado como Parlamento es un error, es una disfunción. Creo que tenemos que pensar más en el Senado como organismo intergubernamental. Y por tanto, propongo también que le cambiemos el nombre por el de Consejo Federal.

En fin, no me alargo más. Han sido importantes estudiosos de la cuestión autonómica en España, como el profesor Eliseo Aja los que han avanzado esta propuesta y yo me inclino a darles la razón. Si reformamos, reformamos a fondo. Y tomamos como referencia un modelo que ha demostrado su operatividad como el alemán.

Muchas gracias.

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