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    El mes de septiembre del año 1977 empezó mi militancia política. Esta página recoge los artículos e intervenciones públicas que he ido haciendo a lo largo de los años.
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Debate de política general en el Parlament

INTERVENCIÓN DE MIQUEL ICETA EN EL DEBATE SOBRE LA ORIENTACIÓN POLÍTICA GENERAL DEL GOBIERNO

(Palau del Parlament, 30 de Septiembre de 2009)

[traducción del original en lengua catalana]

Gracias, señor Presidente.

Señoras y señores Diputados, Molt Honorable President de la Generalitat.

Antes de comenzar con lo que será el grueso mi intervención, quería hacer dos comentarios sobre la intervención del señor Artur Mas, para hacer unas precisiones, no con afán de polémica –y seguro que se lo explicarán, porque normalmente no tengo el privilegio de que me escuche-, por alguna cuestión que me parece fundamental.

Porque resulta, señor president de la Generalitat, que le han dicho que los veinticinco Diputados del PSC no sirven a Cataluña. Ahora, no le han dicho quién les ha puesto allí; no nos han tocado en un sorteo. Los socialistas de Cataluña ganamos las elecciones generales desde el año 1977 (aplausos), nos conoce la gente perfectamente, sabe cómo somos, de dónde venimos, qué defendemos y qué proponemos. Y en el año 77, en el año 79, en el año 82, en el año 86, en el año 89, en el año 93, en el año 96, en el año 2000, en el año 2004 y en el año 2008, muchos catalanes –la última vez casi 1.600.000- decidieron que los representábamos mejor que otros. Todos con la misma legitimidad, sin duda, pero, por favor, no desmerezcan la opinión, la voluntad libre y democráticamente expresada por una mayoría de nuestro pueblo que, cuando llegan las elecciones generales que, por cierto, es cuando más ciudadanos de Cataluña se acercan a las urnas, confía de forma tan abrumadora en nosotros.

Segundo comentario. Hemos oído mucho sobre la necesidad de bajar los impuestos, nosotros creemos que en estos momentos es un lujo que no nos podemos permitir, ahora bien, si pudiésemos hacer todavía más para luchar contra el fraude fiscal y sobre todo para que algunos no se llevasen el dinero fuera, antes incluso de que se suban los impuestos, iría muy bien. Y también les diré, en esta propuesta que parece que el Gobierno de España formulará, se baja un 5 por ciento el impuesto de sociedades, que alguna influencia tendrá y puede tener una buena acogida en la sociedad catalana.

Pero lo que quería hacer no era esto, lo que pasa es que creo que había que hacer esta aclaración con estas dos notas previas, lo que quería, lo que me corresponde en nombre de mi Grupo, es mostrar nuestro apoyo a la intervención que el President hizo ayer.

Compartimos el diagnóstico de los problemas, retos y oportunidades de la sociedad catalana; compartimos el horizonte nacional que diseñó y valoramos muy positivamente la acción de gobierno que nos presentó ayer. Nuestro objetivo es claro, y creo que hablo en nombre de los tres grupos que damos apoyo al Gobierno en este caso, un país fuerte, una economía sólida y una sociedad de bienestar.

Queremos salir de la crisis con una economía más competitiva y sin que nadie quede excluido del progreso, ayudando a la sociedad catalana, a las empresas, a los trabajadores y a las familias a superar la crisis. Esto es lo que está haciendo el Gobierno y en este sentido los datos son indiscutibles.

Este año, entre el Estado y la Generalitat, se están haciendo en Cataluña inversiones en infraestructuras por valor de 12.500 millones de euros, el 5,5 por ciento de nuestro producto interior bruto, la inversión más alta en los últimos treinta años.

Un crecimiento espectacular debido en parte al acuerdo al que llegó el Gobierno de la Generalitat con el Gobierno de España para calcular los recursos derivados de la aplicación de la disposición adicional tercera del Estatuto, casi 35.000 millones de euros previstos en siete años.

La otra parte del esfuerzo la ha hecho el propio Gobierno de la Generalitat. En el año 2003 la Generalitat invertía 365 euros por persona, en el año 2008 se invirtieron 715 euros por persona.

Estas inversiones en infraestructuras harán posible la economía sólida y competitiva que perseguimos, y puedo entender que les duela, pero es que hasta hace muy poco no teníamos garantizada ni el agua, ni la luz, ni el suministro de agua de la región metropolitana, ni la calidad del suministro eléctrico.

Y, es cierto, teníamos que dar un gran salto en carreteras, autovías, aeropuertos, infraestructuras energéticas e hidráulicas, transporte ferroviario, metro, y hemos hecho la inversión que se necesitaba para tener un país de primera, y todavía nos quedan unos cuantos años de trabajo para conseguir este objetivo.

Pero el país son las personas, y el Gobierno ha perseguido también objetivos de justicia social, de reducción de las desigualdades, para ganar en cohesión, porque, en efecto, había que extender los sistemas de protección social construyendo la sociedad del bienestar a la que los catalanes y las catalanas tenemos derecho, con especial atención a los sectores que padecen más duramente la crisis.

Por este motivo quiero destacar el gran salto en materia de servicios sociales, con un presupuesto que ha aumentado el 117 por cierto entre el 2003 y el 2009, con ochenta y una mil personas que disfrutan de ayudas o derechos a los que no tenían derecho antes y con una mejora a la atención a sectores y colectivos con especiales necesidades a quienes quisiéramos que el Presidente hiciera alguna referencia adicional en la respuesta a nuestro Grupo.

También se ha hecho patente el compromiso del Gobierno con el mundo local, dedicándole unos recursos que han pasado de 371 millones de euros en el año 2003, a 1.038 millones de euros en el año 2009.

Pero la competitividad es también ganar la batalla del conocimiento y poner las bases de la economía del futuro, para ello había que mejorar nuestras universidades y la I+D+i empresarial, y también en este ámbito las cifras son muy elocuentes: el gasto por estudiante universitario ha pasado de 4.446 euros en el año 2003, a 8.701 euros en el año 2009. La evolución de los recursos dedicados a la I+D+i empresarial que han pasado de 9 millones de euros en el 2003, a 81 millones de euros en el 2008.

En referencia estricta a este año, el President mencionaba la culminación del despliegue de la Policía de Catalunya-Mossos d’Esquadra, el eje Vic-Olot, el túnel de Bracons, la Ciudad de la Justicia, la nueva terminal 1, la nueva Ley de Educación, el Hospital de Sant Pau, la primera fase del canal Segarra-Garrigues, la desalinizadora del Prat, el traspaso de Cercanías, con más de 4.000 millones de euros de inversión; las funciones y traspasos en materia de inmigración e inspección de trabajo, el Pacto nacional para la Investigación y la Innovación y el Pacto nacional para la Inmigración.

A este extraordinario balance le podríamos añadir antes de acabar la legislatura el inminente Pacto nacional para las Infraestructuras y la posición determinante de Cataluña en la gestión del aeropuerto de Barcelona. Repito estos datos porque explican por qué algunos no quieren entrar en el debate sobre la gestión del Gobierno, porque es inatacable. ¿Se puede desdibujar una gestión tan fuerte, tan brillante como esta, con algunos errores o algunas pequeñas deficiencias? Creo que no, yo creo que es perder el tiempo.

Como también es perder el tiempo, lo dicen todas las encuestas, intentar menospreciar el acuerdo de financiación; ayer habló de este tema el President y yo no me extenderé mucho, pero sí diré alguna cosa.

Es verdad que fue un acuerdo que llegó tarde, muy tarde, se hubiera tenido que producir antes del 9 de Agosto del 2008, llegó casi con un año de retraso, con una negociación llena de tensiones en la que se demostró que el President de la Generalitat, el Conseller de Economía, el Gobierno y los partidos que le dan apoyo poníamos por encima de todo el interés de Cataluña. Por cierto, a algunos se nos había negado siempre esto.

Curioso país este en que la presunción de patriotismo era para los “Millets”, mientras se negaba esta calidad a los socialistas catalanes y a muchos otros. Incluso se negaba la capacidad del President Montilla de defender adecuadamente el interés del país, y el tiempo lo ha desmentido de forma rotunda. Es hora de acabar con las falsas apariencias y las palabras vacías, por ello nosotros apreciamos los hechos del Presidente y su discurso ligado a la realidad y con los pies en el suelo.

El trabajo del Gobierno ha sido bueno y, repito, esto no quiere decir que no se haya podido producir algún error o deficiencia, pero el balance es positivo.

Y sin rehuir de las dificultades económicas que atravesamos, o, precisamente por ello, tenemos la obligación de dar buenas noticias cuando se producen, precisamente porque estamos al final de una crisis que están padeciendo muy gravemente ciudadanos y ciudadanas de Cataluña y a pesar de todo hay buenas razones para el optimismo y para la confianza. Y es por eso que la ciudadanía tiene derecho a saber cuántos recursos se movilizan desde el sector público para hacer frente a la crisis.

Y permítanme que utilice dos recortes de diarios bien expresivos, sólo enseñaré uno porque es el más bonito y lo tengo en color: “Cataluña es la autonomía que más recursos dedica a combatir la crisis”. Este podría ser el resumen de todo lo que ha hecho este Gobierno.

Da cifras, es una crónica de Andreu Farràs en El Periódico de Cataluña, del día 27 de Septiembre, que dice “9.200 millones de euros”, y dice, cosa que me ha parecido muy relevante, “el conjunto de comunidades autónomas dedica 29.826 millones de euros”. Así pues, Cataluña concentra el 31 por ciento del total. President, estamos legítimamente orgullosos.

El segundo es una crónica de Josep Corbella en La Vanguardia, que también les podría enseñar pero no es tan bonita, no hacen todas las páginas en color, “Cataluña lidera la participación de España en la investigación europea”. Nueve de los diecisiete científicos españoles seleccionados este año por el European Research Council (ERC), trabajan en instituciones catalanas. El resultado de la convocatoria del ERC muestra cómo la fuga de cerebros que habíamos padecido ha cambiado, España y especialmente Cataluña han comenzado a atraer investigadores líderes en sus áreas.

En el séptimo programa marco europeo de investigación –lo sabe muy bien el Conseller Huguet-, en el año 2008 Cataluña atrajo 103,3 millones de euros, el 32,5 por ciento del total que recibirá España. President, estamos legítimamente orgullosos.

Y, permítanme, el futuro de Cataluña depende mucho más de estas dos noticias que de los ríos de tinta dedicados a los “Millets”, “Montulls”, el espionaje de directivos de entidades deportivas, las manifestaciones preventivas o las consultas sin efecto práctico. Con noticias como éstas nos estamos jugando de verdad el futuro del país.

No queremos dejar de destacar un acuerdo tomado ayer por el Gobierno, un acuerdo, Consellera, que realmente a algunos incluso llega a emocionarnos: el reconocimiento de las familias monoparentales y que las equipara a los efectos de prestación por hijo a cargo con las familias numerosas. No sólo es un reconocimiento a la diversidad de modelos de familia, que eso sería suficiente para emocionar a algunos, sino que toca de lleno a la raíz de la pobreza y la exclusión de determinados sectores sociales. Y es eso lo que justifica la labor de este Gobierno, el autogobierno también, obviamente. Por eso, Consellera Capdevila, nos ha dado una gran alegría, y permítame, President, que felicite de forma expresa a un Conseller cuando quizás no lo haré a otros porque fue ayer fue, francamente, un gran día. La sensibilidad, el trabajo y el acierto que hay detrás de esta medida para nosotros ha iluminado de forma clarísima este debate.

Podríamos hablar del Plan de medidas de empleo juvenil, lo ha hecho el President y, por tanto, me lo ahorro y así no me faltará tiempo.

President, este es el camino para combatir la crisis y sus efectos, en este esfuerzo cuente con nuestro apoyo y nuestro compromiso. Nosotros le hemos dado confianza desde el primer día y, President Montilla, los hechos han permitido que usted se haya ganado la confianza de muchos más, y más que serán aún.

Queremos aprovechar esta intervención para pedirle algunas precisiones sobre el trabajo desarrollado por su Gobierno, y me centraré sólo en tres grandes ámbitos para permitir que los otros grupos de la mayoría puedan incidir también sobre aspectos relevantes de su gestión.

Conoce bien, President, nuestra preocupación por las políticas concretas dirigidas a pueblos y ciudades, dirigidas a mejorar el país, a reducir los desequilibrios territoriales, a promover una movilidad sostenible y a resolver los problemas y tensiones de todo orden que se producen en el ámbito urbano. Quisiéramos conocer cuál es el balance y las perspectivas de la acción de su Gobierno en este terreno.

En segundo lugar, Molt Honorable President, somos conscientes de la ingente labor hecha en el campo de la salud, tanto desde el punto de vista de las inversiones como de la atención sanitaria y la investigación biomédica, y también en este caso quisiéramos una mayor precisión de las actuaciones realizadas por su Gobierno en este ámbito.

Y en tercer lugar no queremos dejar de señalar nuestro legítimo orgullo por la aprobación de la Ley de Educación de Cataluña, fruto de un consenso largamente trabajado que, sinceramente, no tendría que ser esgrimido para mostrar discrepancias en un Gobierno, sino que es la gran oportunidad para mostrar el orgullo del país. Nosotros queremos saber, President, cuáles son las prioridades del Gobierno de Cataluña por lo que respecta al desarrollo de esta ley.

Señor President, en su intervención de ayer usted dedicó algunas reflexiones a nuestro horizonte nacional. Subscribimos palabra por palabra su planteamiento: Cataluña avanzará con el Estatuto que votaron los catalanes, si lo hace con unidad política, con rigor, con firmeza y con capacidad de llegar a acuerdos. Estos valores que configuran el estilo del país real, tienen que ser los mismos que articulen nuestra vida política, y esto pasa, en primer lugar, por respetar y fortalecer nuestras instituciones, comenzando por la Presidencia de la Generalitat.

¿Es razonable pensar en una respuesta unitaria ante cualquier reto de futuro de nuestro autogobierno sin el concurso activo de la Presidencia de la Generalitat? La Presidencia de la Generalitat ha demostrado a lo largo de su historia su capacidad de ser y convertirse en un referente sereno, solvente y sólido al servicio del país. El President Montilla lo ha demostrado también en el ejercicio de sus funciones. No es sensato pensar en escenarios difíciles en los que la Presidencia de la Generalitat no juegue el papel institucional que nuestras leyes le atribuyen y que la sociedad necesita y reclama. Es el tiempo de los presidentes, especialmente cuando las cosas se complican, se tuercen o van mal.

Seré más claro todavía, antes de que cada uno vaya por su lado, como pasa muy a menudo en cuestiones de país, primero hay que hacer propuestas y escuchar a la Presidencia de la Generalitat, después cada uno es libre de hacer lo que crea conveniente.

Lo digo, sí, pensando en la futura sentencia del Tribunal Constitucional, pero lo digo pensando también en otras cuestiones de país que se puedan suscitar. El liderazgo tiene que ser ejercido y tiene que ser reconocido. Dar apoyo en los temas centrales a la Presidencia de la Generalitat, cuando ésta lo pide desde su alta representación institucional, es servir a Cataluña.

De la sentencia hemos hablado quizás demasiado. Demasiado hablamos de algunas cosas que todavía no han sucedido, demasiada energía perdida, demasiada fuerza perdida por la boca y en efímeros teletipos, declaraciones y contradeclaraciones.

Revolviendo mi archivo descubro que hablé de la sentencia por primera vez en este Parlament con motivo del debate monográfico sobre el desarrollo estatutario, un debate prematuramente celebrado a finales de marzo de 2007.

He aquí lo que dije ya hace dos años y medio, y lo que, sin quitar ni añadir nada, repito hoy:

“Lo hemos dicho en muchas ocasiones, no vemos ningún sentido en situarnos en el peor de los escenarios, ni tan sólo sabemos cuándo habrá sentencia” –lo dije hace dos años y medio- “y es obvio que una sentencia que desvirtuara el incremento del autogobierno que se deriva del Estatuto sería muy perjudicial para nuestros intereses, un golpe muy fuerte que quizás llevaría a muchos a replantearse muchas cosas, y es verdad que las instituciones del Estado tienen que saber, que la sociedad española en su conjunto tiene que saber que detrás del Estatuto está la voluntad mayoritaria de los catalanes, que hay un deseo de entendimiento y de convivencia, hay una reclamación legítima y voluntad de compartir. Tienen que saber que un portazo al Estatuto sería gravísimo, que es muy grave decir que la demanda de más autogobierno que hace Cataluña no cabe en la Constitución”.

“El Estado de derecho, la legalidad y la política democrática nos dan instrumentos para recuperar los elementos que una eventual sentencia desfavorable nos pudiera hacer perder, porque aunque el Tribunal Constitucional no nos diera la razón, nosotros no perderíamos nuestras razones, pero sólo podemos hacerlas prevalecer desde el respeto a las instituciones y a la ley, no rompiendo la baraja, por responsabilidad, por convicción, por interés, porque no queremos una fractura entre catalanes y entre catalanes y el resto de españoles”. Aquí se acaba la autocita que, me dispensarán, pero creo que, como se puede repetir palabra por palabra y se hizo hace dos años y medio, pues ¡hombre! algún valor puede tener.

Para nosotros, Socialistas y Ciudadanos por el cambio, la apuesta por el Estatuto era y es estratégica. Creemos que la mejor manera de ampliar el autogobierno de Cataluña es desarrollar el Estatuto que votaron los catalanes en libre ejercicio de su derecho a decidir. Con nosotros, ni aventuras, ni sorpresas, ni inventos, ni pasos hacia atrás.

Desde el respeto hacia las personas, grupos y partidos que de forma muy legítima reclaman la independencia, y sorprendidos por la deriva radical de los que coprotagonizaron hasta hace bien poco la vía estatutaria que ahora parece que quieren abandonar, les tengo que decir que los socialistas catalanes no compartimos en absoluto los falsos atajos que persiguiendo la separación de España producirían una gran división entre los catalanes.

La nación catalana necesita, hoy más que nunca, unidad. A la nación catalana la debilitaría, hoy más que nunca, la división.

Nadie puede negar la ambición nacional del President Macià, el President que sin renunciar a nada aceptó el resultado de una negociación muy difícil. El Estatut que habían votado, primero los ayuntamientos catalanes, después los catalanes, y miles de catalanas que no teniendo derecho al voto firmaron su apoyo, porque quisieron manifestarlo así, no sólo fue interpretado en algún aspecto menor, sino profundamente modificado en el año 1932. Y Macià defendió el resultado de la negociación con un gran sentido patriótico. Fue Macià quien dijo: “Pensad, catalanes, que este Estatuto que nos llega, aunque no es el que reclamábamos, nos da facultades para la creación de nuestro gobierno autónomo, y estas facultades podrán ser todavía ampliadas legalmente a medida que lo vayan exigiendo nuestras necesidades. Ya habéis visto las luchas que ha provocado, las dificultades que ha tenido que vencer”. Ampliadas legalmente, dice Macià. Demasiadas veces nos ponemos en la boca los nombres de nuestros referentes históricos, pero no estoy seguro de que siempre aprendamos de sus enseñanzas.

Probablemente entonces, como ahora, exige más coraje aceptar el acuerdo posible que refugiarse en aspiraciones lejanas. Pero Macià eligió bien y no era una elección fácil. Algunos dudaron entonces de su patriotismo. Incluso hubo quien le llamó traidor. A veces el coraje es el pacto. Y cuando el pacto conviene a Cataluña, entonces el coraje es defenderlo, como sucedió con el acuerdo de financiación suscrito en el mes de julio.

Siempre he pensado que la obligación de los responsables políticos es señalar los caminos del progreso posible y concreto, sin renuncia a ningún ideal, pero no tenemos derecho a llevar al país a callejones sin salida. Y algunos callejones sin salida ha visto nuestra historia y este mismo Parlament.

Somos conscientes de que aún nos quedan por vencer muchas dificultades.

He hablado, y creo que sin exageración, de la animadversión del Partido Popular hacia la ampliación de nuestro autogobierno. Muy recientemente hemos tenido una nueva prueba, al leer el proyecto de nuevo Estatuto de Autonomía de Extremadura, en el que nuevamente se constata el apoyo del PP a preceptos inspirados en artículos de nuestro Estatuto que, estos sí, han sido recurridos por el propio Partido Popular ante el Tribunal Constitucional.

El Gobierno de la Comunidad de Madrid, como si no tuviese bastante con el recurso del PP contra el Estatut, ha recurrido ante el Tribunal Supremo nuestras primeras competencias en materia de permisos de trabajo para los trabajadores extranjeros. En fin, también saldremos de ésta. Pero lo que sí espero es que dentro de un año, cuando venga la campaña catalana, el Partido Popular no hará las proclamas de siempre exigiendo más control de la inmigración. Espero que al menos no sean hipócritas, ya que no quieren que la Generalitat tenga ningún tipo de competencia en esta materia.

En la defensa de su autogobierno, a Cataluña le conviene más unidad. Incluso querríamos al PP en ella, si fuese posible. Precisamente ahora, cuando nuestra sociedad se hace más plural y compleja, es cuando el catalanismo tiene que ser factor de unión y no de división. No será la división que algunos quieren entre separatistas y unionistas la que nos hará avanzar. Aún nos queda mucho por hacer para conseguir que muchos ciudadanos de Cataluña se identifiquen suficientemente con el país, la lengua y la cultura catalanas como para apretar el acelerador hacia la nada. A los trenes que no se paran en ninguna estación no suben más viajeros.

Jordi Font nos lo recordaba recientemente en un artículo publicado en el Avui. Decía Jordi Font, dirigente del PSC y activista cultural, “En palabras de Renan: ‘La nación es el plebiscito cotidiano de la ciudadanía’; la nación que olvida y que deja de proteger, actualizar y hacer crecer este consenso básico es una nación que lleva camino de extinguirse. Por ello, lo peor que le podría pasar a Cataluña es la radicalización de minorías contrapuestas, la polarización de la sociedad y el consiguiente riesgo de fractura social. También por esto la cohesión social es un objetivo nacional fundamental y es hoy prioritaria la acción para superar la crisis económica y las políticas sociales destinadas a compensar sus efectos sobre los más débiles”. Aquí acaba la cita.

President, puede contar con nosotros para dar apoyo a la Presidencia y al Gobierno para defender el Estatut, para desarrollarlo en plenitud, para hacer que sea siempre respetado el potencial de autogobierno que los catalanes votaron; para conseguir la mayor cohesión cívica, social y cultural en nuestro país; para defender nuestra lengua propia, desde el respeto a las demás lenguas y a los que las utilizan habitualmente; para hacer crecer la estima del país y la autoestima de las personas; para acercarnos cada día más al ideal fundacional del catalanismo de promover una sociedad libre y segura, próspera y justa, educada y culta, emprendedora y solidaria, una sociedad avanzada. Es este catalanismo exigente y eficaz el que hará avanzar Cataluña.

Y permítanme un pequeño paréntesis aprovechando que el señor Mas ha vuelto, porque él decía, y lo decía, creo, sinceramente afectado, “quizás hoy se ha perdido una oportunidad”. Yo creo que la gran oportunidad para demostrar hasta qué punto todos estamos dispuestos a compartir diagnósticos y medidas para salir de la crisis, la tendremos con el debate de presupuestos al que estamos emplazados de aquí a bien poco. Por tanto, afortunadamente, Cataluña ofrece siempre nuevas oportunidades para demostrar nuestra lealtad, nuestra fidelidad a este catalanismo exigente y eficaz.

Un catalanismo exigente con nosotros mismos y con los demás, un catalanismo eficaz porque reivindica y obtiene réditos.

Cataluña, contra lo que algunos apuntan, no es un país amante de las derrotas, es un país que quiere y necesita victorias. Ya ha obtenido algunas y son muchas más las que tienen que llegar. Los que quieran construir proyectos a partir del pesimismo hipocondríaco o sencillamente interesado, no nos convienen. Son un lastre para la Cataluña optimista que quiere ser rica y plena.

Lo que hace falta es trabajar y acertar, como lo está haciendo su Gobierno, señor President, que en tres años ha hecho todo este trabajo que hoy nosotros desde esta tribuna le reconocemos.

Muchas gracias, señor Presidente, señoras y señores Diputados.

(Aplausos)

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