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Bifurcación

Bifurcación
EL PERIÓDICO DE CATALUNYA, 30.09.13

El debate sobre la orientación política general del Govern celebrado esta semana en el Parlament permite extraer dos conclusiones políticamente muy relevantes. 1) analizadas las 34 propuestas de resolución presentadas conjuntamente por CiU y ERC, lo único que explica por qué la entente entre CiU y ERC no se ha traducido hasta ahora en un gobierno de coalición es que ERC no debe de estar todavía al 100% segura de que el president Mas mantenga su compromiso sobre la consulta. 2) se ha producido una bifurcación en el camino hacia el ejercicio del derecho a decidir, como lo demuestran el contenido y el resultado de las votaciones de dos propuestas de resolución, una fruto de una compleja negociación encargada al president Rigol, que ha contado con el apoyo de CiU, ERC, PSC e ICV-EUiA; y la otra, votada por CiU, ERC, ICV-EUiA y la CUP, que establece un plazo de tres meses para decidir pregunta y fecha de una consulta a celebrar en 2014, y que pretende llevar iniciativas parlamentarias al Congreso sin un acuerdo político previo con el Gobierno de España.

Todos los grupos parlamentarios mencionados están de acuerdo con el ejercicio del derecho a decidir, pero existe una importante diferencia en el camino para lograrlo, mientras los socialistas mantenemos la tesis que no hay otra vía que la del acuerdo y, por lo tanto, rechazamos iniciativas unilaterales o ilegales, los otros grupos piensan que la mejor manera de lograr un acuerdo es fijando plazo y pregunta de forma unilateral y llevando iniciativas al Congreso sin haber negociado previamente que serán aprobadas. Un camino es el de la negociación y el acuerdo, el otro es un camino que, de forma casi inevitable, conducirá a la confrontación y, a la postre, hará imposible el ejercicio del derecho a decidir a través de una consulta legal y acordada. Es evidente que hay quien prefiere hacer planteamientos abocados al fracaso porque cree que así acumula argumentos en favor de las tesis secesionistas.

Siempre he creído que éste era el principal motivo de una gran discrepancia de fondo: hay estrategias para el acuerdo y estrategias para el enfrentamiento, estrategias muy diferentes para objetivos muy diferentes. Mientras hay quien quiere que se rompan todos los puentes para demostrar que no hay ningún tipo de tercera vía entre la ruptura y el mantenimiento de un statu quo ciertamente insostenible, los socialistas trabajamos para tender puentes y ensancharlos para que puedan transitarlos amplias mayorías en Cataluña y en toda España. Estaba claro que a partir de un determinado momento no podríamos ir todos en un mismo autobús, porque el destino final de unos y otros no era el mismo. Mientras unos queremos pactar, otros quieren romper. Para quienes creen que el proceso hacia la independencia no tiene marcha atrás, los socialistas somos un lastre insoportable.

Para acabar de complicar las cosas, en Madrid también hay quien prefiere el enfrentamiento al pacto, porque están convencidos que lo ganarán y así podrán mantener inmutable un Estado incapaz de acoger las aspiraciones nacionales y de autogobierno de los pueblos que lo integran.

A pesar de ello, y todavía con más motivo, muchos seguiremos trabajando por el pacto, porque el camino del enfrentamiento tiene unos costes que ni Cataluña ni España están en condiciones de asumir. Propuestas no faltan, las de los socialistas, las de los federalistas y muchas otras como las de Josep Antoni Duran Lleida.

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