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    El mes de septiembre del año 1977 empezó mi militancia política. Esta página recoge los artículos e intervenciones públicas que he ido haciendo a lo largo de los años.
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Entrevista en El Mundo

ENTREVISTA A MIQUEL ICETA
LEONOR MAYOR
El Mundo, 7.12.11

Miquel Iceta, candidato a dirigir el PSC

Es viceprimer secretario y portavoz del PSC. Se sabe de la vieja guardia, pero cree tener las claves para sacar al partido del bache por el que atraviesa. Eso sí, sólo si hay una candidatura

«No me retractaré, el día antes del Congreso diré qué hago»

Pregunta.– Usted condiciona su candidatura a que haya unidad. ¿Ha habido algún acercamiento en las últimas semanas?
Respuesta.– Ha habido muchos contactos entre los candidatos. La gente quiere esa unidad, si había dudas, han desaparecido, hay ganas de llegar a un entendimiento. Las diferencias de orientación política no son tan grandes. El congreso no empieza hasta el día 16, pero en la presentación de los proyectos ya se ha visto que existe conexión. La unidad será el resultado del congreso.

P.– ¿Con qué candidato tiene mayor sintonía?
R.– A los tres los aprecio. Me siento cómodo con ellos, pero si sólo pudiera elegir a uno sería a Pere Navarro, aunque no me imagino un PSC prescindiendo de los otros. Joan Ignasi Elena representa el hilo entre lo que fue el PSC y lo que es hoy. Àngel Ros representa la obsesión por no abandonar el catalanismo progresista al que el socialismo catalán debe aspirar y representar. Con Navarro hay más afinidad política y personal, es quien puede hacer lo que yo he pedido: cambios e integración.

P.– Se ha hablado de la posibilidad de que usted retire su candidatura antes del congreso…
R.– Surgió el rumor incluso antes de que me presentase. No es así. Yo presenté un proyecto después del 20-N, como creí que debía hacerlo. Tengo ideas claras de qué es lo que le conviene al partido. Pero no es una candidatura más, sólo si tiene sentido si sirve para unir. No me importa si voy delante o detrás. No me retractaré de nada. Estoy hablando con todo el mundo, son mis compañeros. El jueves, el día antes del congreso, diré cómo lo veo y qué voy a hacer. A la gente de mi partido le está encantando que los candidatos vayan por las agrupaciones explicando sus proyectos. Estoy muy contento de cómo van las cosas.

P.– ¿Qué le dicen los afiliados?
R.– En cada lugar hay posiciones distintas. Veo de todo. Hay gente que me dice «eres lo que necesitamos ahora». Otros me dicen que si me pongo al frente, la sociedad no se creerá que estamos cambiando. Lo que no haré es anteponer la ambición personal a la necesidad colectiva. Aprecio la sinceridad y en este proceso está habiendo sinceridad.

P.– Hay rumores que dicen que las espadas están desenvainadas y que en el congreso puede pasar de todo. ¿Teme una escisión?
R.– No, para nada. Sería absurdo. Las cuatro candidatos, incluso si Montserrat Tura decidiera presentarse y hubiera cinco, somos miembros de la misma ejecutiva. Sería alucinante que no encontrásemos un punto de acuerdo.

P.– Usted acuñó lo de las primarias abiertas…
R.– En realidad, hacía tiempo que Nou Cicle hablaba de eso, fueron los primeros en plantearlo. Es una idea que se ha abierto camino y es casi una decisión tomada.

P.– ¿Sería partidario también de que toda la militancia participase en la elección del primer secretario?
R.– Hay que pensarlo bien, porque con ese sistema las personas serían lo importante y las ideas quedarían en segundo plano. No lo tengo claro, la verdad.

P.– ¿Es partidario de que el PSC tenga un grupo propio en el Congreso de los diputados independiente del del PSOE?
R.– No soy partidario. Creo que al ser partidos distintos, el PSOE y el PSC podrían votar distinto si no están de acuerdo, pero dentro del mismo grupo. Sin tener un Senado realmente federal, la solución es más difícil. No quiero un grupo propio, pero sí la reforma del Senado para que sea en esa Cámara donde se sustenten los debates territoriales. Pero es importante encontrar una solución, porque sino, al haber muchos debates territoriales en el Congreso, los diputados de CiU parecen los únicos representntes de Cataluña.

P.– Dicen que usted se ha peleado con el aparato del PSC…
R.– ¿Hay alguien más aparato que yo? En el PSC hay aparato, pero no todos pensamos lo mismo. Como hay gente que pensaba que yo no presentaría candidatura, sacaron la conclusión lógica de que había roto con el aparato. No es así, aún soy aparato.

P.– ¿Mantiene entonces buena relación con José Montilla y José Zaragoza?
R.– Mantengo muy buena relación. No soy de esas personas que para ganar puntos intentan desmarcarse de lo que han hecho. Yo no acabo de llegar. Yo soy para lo bueno y para lo malo parte de la ejecutiva y del aparato del PSC.

P.– ¿Qué opina de que Montilla sea senador?
R.– Tenemos un ex presidente de la Generalitat que quiere seguir siendo útil ¿por qué no? No he entendido el follón que se ha montado con la designación de Montilla como senador, aunque luego no fue tal follón, porque tuvo 106 votos a favor en el Parlament. No le podemos decir a Montilla que se vaya a una empresa privada a que le paguen por su agenda. Montilla tiene vocación pública y qué lugar mejor que el Senado para desarrollarla. El Senado español debería cambiar y no es mala idea que varios ex presidentes realicen allí su labor.

P.– ¿Cómo debe ser la nueva ejecutiva del PSC que resulte del congreso?
R.– No veo esa ejecutiva sin Àngel Ros, Pere Navarro y Joan Ignasi Elena. Los tres deben estar. Mi caso es distinto. Pero, sobre todo, en ese equipo tiene que haber ideas claras y posibilidades de trabajar, porque estamos en el punto más bajo de nuestro apoyo ciudadano. Necesitamos renovación ideológica, reconectar con la sociedad y reestructuración organizativa. Eso va a requerir mucho trabajo.

P.– ¿Qué papel van a tener las generaciones más jóvenes del socialismo catalán? Hubo un momento en que parecía que tenían mucho que aportar, pero no han hecho movimientos de cara al congreso…
R.– Todavía tienen unos días. En el PSC siempre se ha intentado que quepa todo el mundo, que sea muy plural. Eso debe mantenerse. La gente joven y preparada tendrá cada vez más oportunidades. Hay muchos jóvenes que están en el PSC y no han desarrollado todavía su potencial. Son los que no salen tanto en los medios, miembros de la Joventut Socialista de Catalunya o alcaldes jóvenes que no han tenido tanta cancha mediática.

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Democracia real

Democracia real
EL MUNDO, 16.06.11

Aprendí lo importante que era la democracia en mi casa. Mi abuela se empeñaba en decir que en Francia se respiraba mejor porque era una democracia. Mi padre seguía las emisiones de radio exterior de la BBC para enterarse de las sentencias de muerte dictadas por Franco y de la solidaridad internacional que suscitaban. Y ha tenido que ser precisamente un 15 de junio, el día de las primeras elecciones democráticas, en las que aún no pude votar, cuando algunos han pretendido subvertir la democracia. La real, la que tenemos, la que nos permite elegir a quienes legítimamente nos representan. Democracia, libertad, Estado de derecho, Ley, son palabras carentes de sentido si se impide el normal funcionamiento de las instituciones. Y hoy, unos centenares o miles de personas (la cantidad realmente no importa) han intentado que el Parlament de Catalunya no pudiese reunirse. Estaban dispuestos a lo que fuera con tal de impedir que los diputados accediesen a la Cámara para cumplir con su obligación de representar no sólo a quienes les votaron sino a la ciudadanía toda. No importa qué motivos esgrimiesen; los han ensuciado porque pretendían impedir el normal funcionamiento de las instituciones. Como Pavía o Tejero. Afortunadamente no lo han conseguido. Pero el mero hecho de intentarlo es un insulto a quienes lucharon por la libertad y sobre todo para aquellos que murieron sin poder disfrutarla.

ERC e ICV deben ver que hay que conectar las desaladoras

«ERC e ICV deben ver que hay que conectar las desaladoras»
LEONOR MAYOR
EL MUNDO, 6.06.08

BARCELONA.- Una vez acabada la crisis de la sequía, Miquel Iceta aprovecha para reivindicar la gestión del Govern, dar garantías a los ciudadanos de que no sufrirán cortes de suministro y reivindicar la necesidad de conectar las desaladoras. De paso, ofrece su punto de vista sobre la polémica de la tercera hora de castellano y repasa otras cuestiones de actualidad.

Pregunta.- ¿Se conectarán las desaladoras?

Respuesta.- Queremos que la desaladora de Cunit pueda alimentar en un futuro tanto a la red de Tarragona como la del Llobregat. Es lógico que una cosa que se paga con el dinero de todos sirva para llevar agua a todos. Cuando se habla de conexión, todo el mundo piensa en que se trata de quitar agua y no es así, es para dar agua.

P.- Sí, pero los socios del PSC no parecen muy contentos con esta idea. Lo dicen abiertamente…

R.- Lo dicen abiertamente, pero tendrían que mirárselo dos y tres veces. Tendrían que preguntar, por ejemplo, a la gente del consorcio del CAT. A nadie le gusta coger agua de ningún sitio, pero sí del mar, porque si Tarragona la utiliza también ahorra de la del Ebro. En esta cuestión hay que ser prudentes y pragmáticos. Lo primero que queremos es no hacer trasvases. Luego, usar la menor agua posible, lo que significa que la gente se acostumbre a no despilfarrarla, reutilizarla y desalinizarla. En el futuro habrá tres desaladoras: Tordera, Cunit y El Prat. Estas tres plantas deben cubrir todas las necesidades, por lo tanto, tienen que estar conectadas a todas las redes para que el agua llegue a todo el mundo.

P.- ¿Ve posible un acuerdo?

R.- Primero hay que tener la desaladora, prevista para 2012.Hay tiempo para discutir las cosas, pero el sentido común se impondrá y se verá que lo mejor es la conexión, lo que no tiene nada que ver con trasvases ni con quitar agua de los ríos, sino con llevarla donde se necesita.

P.- La oposición insiste en que la conexión con el Ebro debería hacerse pese a las lluvias…

R.- Eso dice ahora CiU, pero cuando se convalidó el Decreto Ley que lo permitía no lo votó. Están un poco en falso. Fíjese, ellos querían traer agua del Ródano, pero sólo querían hablarlo, porque nunca hicieron ni un tubito pequeño. Se han llenado mucho la boca, pero han traído poca agua. Tenemos un Gobierno que en cualquier circunstancia hubiera garantizado el suministro y que se ha encontrado con la gran suerte de que ha llovido y ha podido derogar una medida excepcional. No quiero pensar lo que habría pasado si hubieran estado gobernando otros, quizá no hubiera habido esa garantía, pues no hicieron en su día lo que dijeron que había que hacer y no se les ve ahora dispuestos a arrimar el hombro en las soluciones propuestas por el Govern.

P.- También el PSC tiene sus contradicciones, pues se opone al trasvase del Ródano, pero vota a favor de la propuesta de CiU en el Congreso para estudiarlo.

R.- El presidente Montilla ha dicho en varias ocasiones «traeremos agua de donde haga falta» y alguien dice que se puede traer del Ródano. Lo lógico es estudiarlo. Aunque nosotros ya sabemos lo que saldrá de ese estudio, porque no es el primero que se hace: el coste del Ródano es más alto que el de la desaladora; es ponerse en manos francesas, que pueden decidir cerrar el grifo en un determinado momento, y, además, el agua está contaminada. Esas serán las conclusiones, pero si CiU quiere que se estudie para ratificarse en su error no se lo impediremos.

P.- Otro de los roces entre el PSC y sus socios de gobierno se produjo el lunes por culpa de la tercera hora de castellano en Primaria. ¿Tan grave es que los alumnos tengan una hora más de este idioma?

R.- No. Lo que hay es un intento, y es lo más adecuado, de que cada escuela haga su proyecto lingüístico. Porque en algunos sitios puede ser necesaria y en otros, no. Eso depende de la capacidad lingüística de los alumnos. Lo importante es el objetivo: que al acabar los niños dominen perfectamente el catalán, el castellano y, a ser posible, también el inglés. Este debate me pone un poco triste, igual que cuando se defiende que el catalán va a desaparecer. No comparto que la lengua se politice. Y creo que se hace bien en no separar a los niños por el idioma, la inmersión está funcionando.

P.- En todo caso, lo de la tercera hora ha provocado un nuevo desacuerdo entre los socios de Govern.

P.- ERC planteó hace un año un conflicto que existía: la contradicción entre el decreto estatal y el catalán. Sin una sentencia, pues la Generalitat ha recurrido la norma española, es muy difícil ajustar el asunto legalmente. Lo más fácil es resolver las cosas en cada escuela, por eso lo mejor ha sido dar tiempo a las escuelas para que puedan diseñar su propio programa lingüístico.

P.- ¿Que piensa de la campaña para que los inmigrantes hablen catalán?

R.- Decir que a los inmigrantes se les quiere enseñar sólo catalán es no ir por la calle. ¿Por qué hay énfasis en el catalán? Porque es el idioma que tiene más dificultades. Los inmigrantes, por suerte para ellos, tienen más facilidad hacia el castellano, que es más dominante en los ambientes mediáticos, etc., por lo tanto, el Govern se esfuerza más en el catalán, pero no para borrar el castellano, sino para equilibrar.

P.- ¿Cuál es el plan si el TC recorta el Estatut?

R.- Doy por hecho que el Estatut es constitucional, sino no lo hubiéramos votado. Hay que estar muy seguro para anular, aunque sea parcialmente, una ley que es fruto del acuerdo de dos parlamentos, y que ha sido refrendada por los ciudadanos. Y más tratándose de un Tribunal incompleto, con recusaciones cruzadas y con magistrados en situación de prórroga. No hay plan, pero sí la determinación de mantener el autogobierno del Estatut, si el TC lo tumba lo conservaremos por otras vías, como, por ejemplo, la reforma de leyes orgánicas.

P.- ¿Habrá acuerdo de financiación antes del 9 de agosto?

R.- Habrá un acuerdo antes del 9 de agosto. Aunque quizá luego se tendrá que desarrollar.

P.- ¿Con el dinero que pide CiU?

R.- CiU ha hecho trampa y se le ha notado. Ha hecho el cálculo olvidando que hay un fondo de suficiencia. Ha olvidado que cuando negoció el rendimiento total fue cero. Ha olvidado muchas cosas, pero se le ha visto tanto el plumero que ha dejado de hablar del tema.

“Este verano voy a recorrer EEUU, en plan ‘Thelma y Louise'”

EL FACTOR SOLAR

«Este verano voy a recorrer EEUU, en plan ‘Thelma y Louise’»

Miquel Iceta | Viceprimer secretario del PSC

Laura Fernández / Leticia Blanco

EL MUNDO, 19.08.07

BARCELONA.- Pedirle a un político que pose chapoteando en una piscina fuera de campaña electoral sea probablemente pedir ¿demasiado? Con Iceta, no. «No te preocupes. Cuando eres bajito y gordo acabas por no tener sentido del ridículo», responde con los pantalones remangados y Coca-Cola Light en mano («el doctor me tiene frito con lo del azúcar»), en la terraza del Hotel 1898.

Leticia Blanco.-¿Vacaciones a la vista?

Miquel Iceta.- Un viaje en coche por Estados Unidos, de costa a costa. Vamos mi novio y yo y una pareja de amigos de Manresa. Empezamos en San Francisco y terminaremos en Nueva York, quince días.

Laura Fernández.- ¿Un poco Thelma y Louise, no? M. I.- Pelma y Louise, más bien (se ríe).

L. B.- Menuda ruta.

M. I.- Sí, pero nos encanta el país. Pararemos en Salt Lake City, luego iremos a Cheyenne, la capital de Wyoming y pasaremos por Omaha, en Nebraska, aunque allí lo único que hay que ver es una base militar. Luego bajaremos por Chicago, Washington y Filadelfia. Luego vamos a Menorca para recuperarnos.

L. B.- Medio mes en la carretera requiere, como mínimo, una buena banda sonora para aguantar el viaje.

M. I.- Cuando lleguemos al final, a Filadelfia, sonará el Streets of Filadelfia de Springsteen. Por el camino escucharemos lo que nos gusta, música suave. Soy muy fan de Elton John, de James Taylor, de los Carpenters y todo eso que los americanos llaman happy listening.

Iceta empieza a hablar de música y no hay quien le pare. En su blog suenan las Indigo Girls y Supertramp. En el hilo musical de la azotea del 1898 se escucha una de las recopilaciones lounge de Hôtel Costes, y la tararea. Ya no baila ni sale demasiado, cuenta, pero en sus tiempos mozos le encantaban los hits de divas negras a lo Donna Summer, Gladys Knight y Roberta Flack. «Me acuerdo del final de campaña de Gerard Schröder, en el 98, cuando salió elegido. De repente empezaron a sonar las Weather Girls con su It’s raining men. Me quedé alucinado». Las elecciones alemanas no son las únicas que ha seguido in situ. Iceta se pateó a finales de los 80 medio Estados Unidos con una beca, asistiendo a las convenciones demócratas y tomando nota del savoir faire de los expertos en comunicación política estadounidenses. Todavía relata con pasión el ascenso y caída del candidato que ganó las primarias demócratas en el 88, Mike Dukakis, que perdió las generales contra Bush padre. Estuvo allí con Trías Fargas y Suárez, de espectador privilegiado.

M. I.-Tienen cosas muy buenas. Aunque a veces se pasan. Me acuerdo cuando le solté al editor de un diario que no entendía el odio repentino hacia Nicaragua. ‘¿Cómo va a ser vuestro enemigo mortal, si os caben cuatro Nicaraguas dentro de Texas?’. A veces pienso que todos los países deberíamos tener derecho a votar en las elecciones americanas. Al fin y al cabo, lo que deciden nos influye muchísimo al resto del mundo.

L. B.- Siente una verdadera fascinación por América, ¿no?

M. I.- Es un país de contrastes. El verano pasado estuvimos en California y fuimos a Las Vegas, la horterada hecha negocio y aglamurada. Obligué a todos a un concierto de Gladys Knight, por supuesto.

L. F.- ¿Siempre a EEUU?

M. I.- No, en Semana Santa nos escapamos a la Costa Azul. Hicimos la ruta de los Cátaros y llegamos a Rennes-le-Château, siguiendo las pistas del tesoro de El Código da Vinci. Estaba lleno de catalanes que decían: ‘mira, tú, ¡pero si es Iceta!’.

L. B.- ¿Sólo viaja en verano?

M. I.- No, a veces hacemos escapadas a París. A Angel, mi pareja, le encanta ir de rebajas de vez en cuando.

L. F.- ¿Y no tiene pueblo?

M. I.- Por supuesto. Se llama Briviesca, donde el que no caza pesca. Pasa un río precioso, el Oca, y se pescan cangrejos. Tiene lo que todos los pueblos: chorizo, tortilla de patatas, frontón, bicis y motos.

L. B.- ¿Pasó muchos veranos de niño?

M. I.- Mi familia estaba bastante obsesionada con los idiomas, algo de lo que me alegro ahora profundamente, así que de pequeño pasé muchos veranos en Francia e Inglaterra. También me he quedado en Barcelona algunos veranos, mis primeros trabajos fueron clases particulares y en una farmacia, con bata y todo.

L. F.- ¿Se ha quedado alguna vez de rodríguez?

M. I.- Claro, pero soy un desastre total. No sé ni freír un huevo, así que siempre me hago tortilla francesa. Eso sí, soy el rey de calentarme las cosas.

L. B.- ¿Gazpacho o vichisoise?

M. I.- El gazpacho me repite. Soy más del salmorejo. La esqueixada me pirra. Y también el zumo de tomate y el de sandía bien fresquito. De helado, mi favorito era el 57, uno que hacía La Menorquina, como un corte de chocolate delicioso. La menta blanca también, aunque no suelo beber alcohol jamás.

L. F.- ¿Y qué se lleva en la maleta?

M. I.- Camisetas que sean de algodón muy fresco, shorts, gafas de sol y gorra: no soporto el sol. En la playa no puedo estarme quieto. O leo o hago submarinismo.

LA RECOMENDACION No abandona la política en verano. Al menos, en lo que a sus lecturas se refiere. Adora los casos del comisario Brunetti, así que puede que caiga algo en bolsillo de Donna Leon, pero el grueso de sus lecturas estivales se centran en el panorama político. En la maleta que viajará a Menorca aguardan títulos como El legado político de Blair de Rosa Massagué, Amor líquido de Zygmunt Bauman y La transformación de la política de Daniel Innerarity (ganador de los premios Miguel de Unamuno y Nacional de Literatura).

Lo mejor está aún por llegar

Lo mejor está aún por llegar
El Mundo (23/07/04)

Creo que el 10º Congreso del PSC ha de evitar uno de los riesgos que comporta el hecho de celebrarlo después de un importantísimo y decisivo período de éxitos electorales. Es cierto que podemos sentirnos legítimamente orgullosos del camino recorrido desde la unidad socialista de 1978. Pero no debemos olvidar que llegar y mantenerse en el gobierno no es un fin en sí mismo para un partido que, como el nuestro, quiere transformar la realidad impulsando reformas para conseguir una sociedad más libre y más justa. Para nosotros, acceder a responsabilidades de gobierno es un instrumento decisivo precisamente para alcanzar ese gran objetivo.

Es obvio que los éxitos electorales implican una gran responsabilidad. Nunca hasta ahora se examinará la vigencia y operatividad del proyecto del socialismo democrático en nuestro país. Y teniendo en cuenta que en la presente etapa el partido ha accedido a importantes responsabilidades de gobierno a nivel estatal, catalán y local, nuestro proyecto federalista se pondrá a prueba por primera vez en la historia.

Tampoco debemos olvidar que en las elecciones municipales y en las elecciones al Parlament de Catalunya de 2003 constatamos algunos retrocesos electorales que señalan carencias a corregir.

Es cierto que una fuerza reformadora como la nuestra tiene unos objetivos electorales muy ambiciosos, consciente de la necesidad de vertebrar amplias mayorías para impulsar reformas en profundidad y de largo alcance. Para entendernos, nuestro objetivo electoral se sitúa en una banda alrededor del 40% de los electores, sabiendo que para garantizar la aplicación de nuestro proyecto sin grandes obstáculos debemos acercarnos lo más posible a este objetivo electoral.

Representar al 40% de los electores y electoras es cada vez más difícil, entre otros motivos, por la complejidad creciente de nuestras sociedades, que a su vez implica una mayor dificultad para que un proyecto político pueda representar un abanico tan amplio de voluntades y de intereses. Ello es aún más difícil en sociedades como la catalana en la que no sólo se producen las tradicionales divisiones entre izquierda y derecha, sino que existen grados de identificación nacional diversos.

Constatamos dificultades de interlocución y relación con determinados sectores sociales: la gente más joven, ambientes muy informados y especialmente exigentes, pero también con sectores progresistas de la Catalunya interior. Y tampoco no conviene olvidar la importancia que tiene para un partido de izquierdas su implantación y relación con la clase trabajadora y los sectores populares.

En el 10º Congreso del PSC no tendría sentido hacer una revisión ideológica radical de nuestro proyecto (como el que deberían hacer quienes están en proceso de declive electoral) ni tampoco debemos proceder a una gran revisión programática (dado que hace poco nos hemos presentado ante la ciudadanía con unos programas electorales que han alcanzado un apoyo mayoritario), pero eso no quiere decir que el proceso de reflexión congresual ni las decisiones que debemos tomar no tengan importancia o que de ellas no dependa el futuro de nuestra acción política. Todo lo contrario.

El PSC debe garantizar que la tarea desarrollada por nuestros cargos electos sea eficaz y coherente con los programas y compromisos con los que ganamos las elecciones. Debemos mejorar nuestra relación con la sociedad para recoger opiniones, detectar problemas y explicar nuestras acciones de gobierno. El cumplimiento de muchos compromisos electorales, especialmente los de contenido social, y la propia lógica de nuestro proyecto municipalista, catalanista y federalista, exigirán una gran coordinación entre la actuación que desarrollamos en las diferentes administraciones.

El PSC ha de ser también instrumento de participación política, mejorando su capacidad de recoger las mejores energías y canalizarlas para alcanzar nuestros objetivos transformadores. Para conseguirlo debemos mejorar la información y la formación de los militantes y cuadros orgánicos, nuestros instrumentos de comunicación, movilización y acción electoral y la relación del partido con sectores específicos.

Debemos fijarnos cuatro ámbitos de actuación prioritaria: los jóvenes, los sectores progresistas del mundo rural, los sectores más dinámicos y emprendedores de las ciudades medianas y grandes, y los trabajadores de la industria y los servicios. El PSC debe ser el principal instrumento de estos sectores para promover el cambio social. Este objetivo implica también estrechar nuestras relaciones con el mundo sindical, el movimiento asociativo, y los movimientos sociales que quieren construir una alternativa al capitalismo neoliberal.

Para construir la sociedad más libre y más justa que queremos, el PSC ha de ser capaz de definir en cada momento las reformas necesarias. Con plena conciencia de los importantes cambios económicos, sociales, tecnológicos y culturales que se están desarrollando de forma tan acelerada. Incorporando las demandas de ampliación de los derechos cívicos y políticos, la exigencia de la igualdad real entre hombres y mujeres y la sostenibilidad como criterio orientador de las políticas públicas. Conscientes de la influencia del proceso de globalización, de los límites que impone pero también de las oportunidades que ofrece, debemos ser capaces de actuar más decididamente en el ámbito europeo e internacional.

Sólo así estaremos en condiciones de emprender una importante ofensiva en el debate político y cultural, un combate en defensa de los valores que dan sentido a nuestro proyecto político. Un esfuerzo por convertir las mayorías electorales en verdaderas protagonistas del cambio social. Una labor en el que debe forjarse una amplia alianza política, social y sindical. Una tarea en la que ha de quedar claro el perfil diferenciado del socialismo democrático y federalista, enfrentado al neoliberalismo y al neoconservadurismo y capaz también de cerrar el paso a los nacionalismos excluyentes o insolidarios y a cualquier tipo de demagogia populista.

Canvi o continuïtat?

Canvi o continuïtat?
El Mundo (16/08/03)

Les eleccions catalanes permetran els ciutadans d’optar entre la continuïtat del projecte de CiU –que ha governat Catalunya en solitari des de fa 23 anys– i del canvi que lidera Pasqual Maragall. Hi ha poderosos arguments contra la continuïtat. 23 anys de govern de CiU i encara no tenim ni l’educació, ni la sanitat, ni l’autogovern, ni les polítiques d’habitatge o d’ajut a la família que necessitem. La gestió del govern de CiU, especialment en els anys de Mas, ha estat mediocre, per molt que se la vulgui maquillar amb una multimilionària campanya publicitària. La decisió de CiU de pactar amb el PP al Congrés dels Diputats i al Parlament ha estat lesiva per Catalunya. La tendència de CiU a apropiar-se de l’autogovern i les institucions, a practicar un perniciós intervencionisme que va des de les Caixes d’Estalvi als Clubs de Futbol, a titllar de poc català o d’antipatriota als que no comparteixen els seus punts de vista, a negar-se a esclarir importants irregularitats –com les detectades en els casos Treball i Turisme– i significatius tractes de favor –com els practicats amb Javier de la Rosa o l’ex-jutge Pascual Estevill–, mostren fins a quin punt és necessari per higiene democràtica l’aire fresc que significarà l’alternança en el govern.

Per emmascarar aquests elements negatius CiU intenta disfressar de relleu generacional l’estricta continuïtat que representa, intenta fer oblidar el seu pacte amb el PP i situa la proposta de nou Estatut com aval d’un projecte renovat. ¿Com creure als que han estat governant 23 anys sense tocar una coma del text estatutari, als que van renunciar a iniciar la reforma de l’Estatut en la legislatura que ara acaba a canvi dels 12 vots del PP al Parlament quan no els faltaven ofertes alternatives de suport que no haguessin comportat aquesta greu hipoteca? Sembla mentida que vulguin donar lliçons de nacionalisme els que han practicat una estricta submissió al PP, de la que en són exemples el suport al Pla Hidrològic Nacional, a la Llei d’Universitats, a dues investidures de José M. Aznar i a sis pressupostos generals de l’Estat.
Si els arguments contra la continuïtat són sòlids, encara ho són més els arguments a favor del canvi que proposa Maragall. Començant per la pròpia valoració de la persona: compromès amb la lluita antifranquista (hi va haver qui va preferir estudiar i no es va interessar per la política fins que no li va arribar la primera oferta de treball en el sector públic després del fracàs a la gestió privada), compromès amb el catalanisme (hi ha qui no va ni catalanitzar el seu nom fins fa tres anys), amb capacitat i experiència de govern provades sobradament (hi ha qui sols pot esgrimir com a èxits la capacitat de bloquejar al llarg de quatre anys l’aprovació de la Carta Municipal de Barcelona o una negociació sobre finançament autonòmic que va acabar signant-se acceptant només la quarta part del que es demanava inicialment).

També és millor el projecte que presenta Maragall. Un projecte vàlid tant per la ciutat més gran del país com pel poble més petit. Un projecte que predica i practica un catalanisme integrador dels sis milions de catalans, atent a la diversitat territorial i a donar veu i protagonisme a regions, comarques i municipis. Un projecte d’aprofundiment de l’autogovern, amb la redacció d’un nou Estatut amb un ampli consens, que busqui incrementar la capacitat per enfrontar i resoldre els problemes de la gent, i conscient que aquest aprofundiment sols serà possible si va lligat amb una proposta clara d’evolució d’Espanya en un sentit federal. Un projecte de regeneració democràtica, amb un govern més transparent, una nova llei electoral i uns mitjans de comunicació públics més independents i plurals. Un projecte capaç d’alliberar energies, de sumar esforços, i de fer cooperar les diverses administracions.

Les prioritats del programa de Maragall són també les encertades: treball, educació, salut, seguretat i habitatge. Un veritable programa social. Capaç de fer front als problemes derivats de la baixa natalitat (polítiques de suport a les famílies, amb escoles bressol i atenció domiciliària a malalts i gent gran). Capaç de fer front al repte de la immigració, amb control d’entrada d’immigrants i una forta inversió en barris segurs i escoles dignes. I, sobretot, capaç de donar més empenta, competitivitat i dinamisme a la nostra economia en la societat del coneixement, per generar més llocs de treball i lluitar contra la precarietat laboral, a través d’una aposta estratègica de millora del capital humà (educació) i del capital físic (infraestructures de transports, comunicacions i xarxa energètica).

El canvi està al nostre abast a la tardor amb una àmplia victòria de Maragall. Sols així acabarem amb la decadència convergent i farem impossible que uns tercers puguin apuntalar un projecte arruïnat.

Miquel Iceta Llorens. Portaveu del PSC

Per un nou Govern, com més aviat millor

Per un nou Govern, com més aviat millor
El Mundo (30/04/01)

L’octubre del 99 Pasqual Maragall obtenia més vots que Jordi Pujol. Tot i així, CiU obtenia més escons i, amb el vot favorable del Partit Popular de Catalunya i l’abstenció d’Esquerra Republicana, Jordi Pujol era investit President de la Generalitat. Després de les eleccions generals de març del 2000, amb la majoria absoluta obtinguda pel PP de José Mª Aznar, els vots de CiU al Congrés dels Diputats van deixar de ser necessaris. L’intercanvi de suports entre CiU i PP es convertia en un pacte desigual, mentre CiU necessitava el vot del PPC, el PP no necessitava els vots de CiU. En aquest nou escenari, CiU havia de decidir-se entre la seva sucursalització amb respecte al PP, o la recerca d’una majoria parlamentària diferent a Catalunya. En el debat d’orientació política general de l’any 2000, Jordi Pujol tancava les portes a qualsevol tipus de pacte amb altres forces polítiques catalanes que no fossin el PPC. La bufetada a ERC en la persona de Carod-Rovira va ser antològica. Avui, sabent el què ha passat, estem segurs que ERC no s’abstindria en la investidura de Jordi Pujol.

A principis del 2001, Jordi Pujol imprimia un gir copernicà en la seva forma de governar al llarg de vint anys: nomenava un conseller en cap en qui va delegar totes les funcions susceptibles de ser delegades fins al final de la legislatura. Aquesta decisió, que, a més, va produir la crisi més profunda entre CDC i UDC, hagués requerit algun tipus de legitimació parlamentària. Una qüestió de confiança hagués estat el mecanisme més adient. Mesos més tard, Jordi Pujol anunciava formalment la seva decisió de no concórrer com a candidat a les properes eleccions al Parlament de Catalunya.

Els catalans a les urnes van preferir un altre President. Els efectes des-proporcionals de la normativa electoral -en absència d’una llei electoral pròpia que CiU ha bloquejat en contra del que es preveu en l’Estatut d’Autonomia de Catalunya- van permetre la investidura d’un President que mesos després abdicava de bona part de les seves funcions i anunciava la seva retirada. És raonable pensar que molta gent se senti estafada. I és raonable que l’oposició, davant la reiterada negativa de CiU de renovar la legitimitat parlamentària d’una etapa radicalment diferent, demani eleccions anticipades. I, per intentar forçar-les, anunciï mocions de censura.

Però el debat sobre aquesta qüestió no és sols un debat jurídic, o una escaramussa política més. La gran estafa no és sols no haver seguit el dictat popular, o haver canviat les regles del joc a mitja partida. El gran problema és que ja portem un any i mig d’un mal govern, incapaç de defensar els interessos del país, incapaç de fer resoldre els problemes dels ciutadans, agobiat com està en la recerca de solucions a la seva crisi interna i en dissimular la seva vergonyosa subordinació amb respecte de la més grollera expressió política del nacionalisme espanyol.

Així, avui tenim les plaques de matrícula menys respectuoses de la diversitat de tota la història, o la negativa més contundent a la utilització de les diverses llengües de l’Estat en documents oficials. Però no sols patim sense defensa les agressions d’un govern de l’Estat que fa bandera del seu combat contra tota expressió de l’Espanya plural. També ens trobem que no tenim ni l’aeroport que necessitem, ni l’AVE que necessitem, ni la Fira que necessitem, ni el finançament que necessitem, ni una política d’aigües que respecti les directives europees i que no faci recaure sobre un sol riu, l’Ebre, totes les necessitats hídriques d’Espanya, ni una reforma laboral que redueixi la precarietat i garanteixi els drets socials dels treballadors, ni una política que tendeixi a suprimir els peatges, etc. etc. etc.

No valdran futures excuses de CiU en el sentit de dir que no hi ha hagut altre remei. Hi havia d’altres possibilitats que no van ser ni tant sols explorades. I, per acabar-ho d’adobar, tampoc ha estat positiva la gestió que el govern de CiU està desenvolupant en funció de les importants competències i recursos dels que avui disposa la Generalitat. Per això no tenim les polítiques envers la immigració que necessitem, ni l’escola pública que necessitem, ni la inversió en recerca que necessitem, ni l’estratègia econòmica que necessitem, ni les escoles bressol que necessitem, ni la qualitat sanitària que necessitem, ni la cooperació amb els Ajuntaments que necessitem, ni la política mediambiental que necessitem, etc. etc. etc.

Ja no s’hi val a dir que la culpa la té Madrid. La culpa la té haver acceptat la subordinació del nacionalisme català a la dreta espanyola. La culpa la té un mal govern incapaç d’aprofitar les competències i recursos dels que disposa. La culpa la té una opció política incapaç d’aprofitar la vitalitat de la societat catalana per projectar el país cap al futur. Correm el risc de perdre encara un o dos anys més. CiU en serà la única responsable.

Miquel Iceta i Llorens, Portaveu del PSC