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    El mes de septiembre del año 1977 empezó mi militancia política. Esta página recoge los artículos e intervenciones públicas que he ido haciendo a lo largo de los años.
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La primera vía

La primera vía
LA VANGUARDIA, 29.06.14

El presidente Mas tiene la intención de convocar una consulta el 9 de noviembre, firmando el decreto de convocatoria justo después de la aprobación de la ley de Consultas no Refrendarias por parte del Parlament. Se ha comprometido a someter a la ciudadanía el disparate de doble pregunta subordinada que fue acordada entre CiU, ERC, ICV-EUiA y la CUP. Utilizar la ley de Consultas no Refrendarias para hacer una pregunta propia de un referéndum es un error que comportará la suspensión de la convocatoria por parte del Tribunal Constitucional, sin que se pueda descartar tampoco la impugnación de la propia ley.

Los socialistas catalanes hemos defendido desde siempre que la única salida a la anomalía democrática causada por la sentencia del Tribunal Constitucional que alteró el texto del Estatut votado por la ciudadanía es que los catalanes puedan votar para decidir el futuro de nuestro autogobierno.

El problema es que la actitud hostil del Gobierno de España se ha visto reforzada por los errores cometidos por el Govern. Insistir en celebrar la consulta el 2014 -cuando hubiera sido más prudente esperar a las próximas elecciones generales-, el hecho de que el Parlament de Catalunya haya aprobado una declaración de soberanía y que el Govern haya fijado de forma unilateral fecha y pregunta, alimentan una dinámica de confrontación que no favorece, sino que hace imposible una consulta legal y acordada.

La insistencia de los socialistas catalanes en una consulta legal y acordada no es un capricho, sino, sencillamente, la única forma de hacerla posible tal como ha puesto de relieve de forma contundente la resolución del Tribunal Constitucional sobre la declaración de soberanía aprobada por el Parlament. El compromiso del PSC con la celebración de una consulta se concretará en la votación de la ley de Consultas no Refrendarias si, tal como los partidos hemos acordado, recibe el visto bueno del Consell de Garanties Estatutàries.

Pero como ya he apuntado, la aprobación de esta ley no garantiza por sí misma la celebración de la consulta. Hay cinco posibilidades: un acuerdo entre los dos gobiernos que haga posible la consulta (poco probable), que el Gobierno de España se inhiba ante la convocatoria unilateral de la consulta por parte del Govern (poco probable), que el Govern insista en organizar una consulta aunque el Tribunal Constitucional haya suspendido su convocatoria (situándonos fuera del Estado de derecho), que alguna organización de la sociedad civil tome en sus manos la organización de la consulta (cosa que la privaría de toda legitimidad), o que el presidente de la Generalitat sustituya la consulta por una convocatoria de elecciones al Parlament en el momento que él considere oportuno o le sea dictado por las circunstancias.

Hoy por hoy sólo parece razonable la última opción, que no satisface a nadie. Por eso es incomprensible que el presidente de la Generalitat sea incapaz de cambiar de estrategia. Quizás espera que el Gobierno de España flexibilice su posición o, incluso, que formalice una oferta política que justifique un cambio de hoja de ruta. Pero yo me pregunto, ¿qué sentido tiene dejar la iniciativa únicamente en manos de los que combatieron el Estatut, de los que lo recurrieron y de los que han desarrollado una política tan contraria a los intereses de Catalunya?

¿No sería mejor hacer las cosas de otra manera? ¿No podríamos pensar en una pregunta viable que diera a las instituciones catalanas la fuerza imprescindible para negociar? Tampoco entiendo por qué se abandona la perspectiva de un nuevo acuerdo que podría consistir en la negociación de un pacto fiscal solidario, la garantía efectiva de las competencias de la Generalitat en lengua, educación y cultura, y un marco que facilite la proyección exterior de Catalunya. Y tampoco es sensato despreciar las posibilidades de una reforma constitucional federal, o la inclusión de los derechos históricos recogidos en el artículo 5 del Estatut en una disposición adicional de la Constitución. Todas estas iniciativas podrían ser objeto de consulta para dar un mandato a las instituciones catalanas, y el resultado de la negociación sería también sometido al voto de la ciudadanía con el fin de decidir.

Creo sinceramente que la estrategia del presidente Mas es errónea y peligrosa y, en el mejor de los casos, no lleva a ningún sitio. Celebrar la consulta y alcanzar un nuevo acuerdo sólo es posible a través del diálogo, la negociación y el pacto. Es la vía del juicio, la vía con la que estamos comprometidos los socialistas catalanes. La vía para alcanzar avances en el autogobierno, en el reconocimiento de la nación catalana y en la modernización del Estado. La primera vía.

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Entrevista en La Vanguardia

Entrevista a Miquel Iceta
IÑAKI ELLAKURÍA
LA VANGUARDIA, 12.12.11

“Aportaré experiencia al cambio”

¿Tras 17 años en la dirección no le parece un poco osado presentarse para renovar el PSC?
No puedo negar que formé parte de la dirección y asumo mi parte de responsabilidad. Pero yo ofrezco experiencia, solidez, conocimiento. Puedo hacer los cambios que necesita el PSC, pero no representar el cambio.

De ahí su paso al frente…
Sí. Yo creía que en estos momentos de dificultades para el partido me había de ofrecer por responsabilidad. La situación requiere los máximos esfuerzos de todos.

¿Por eso ha planteado una candidatura unitaria?
Mi apuesta sólo tiene sentido si lidero una candidatura desde la unidad, que sume sensibilidades. Si consideran que no es necesario, pues no me presentaré.

No parece que su propuesta haya tenido éxito…
Hay mucha gente que dice que esto, la unidad, debe ser el resultado del congreso, pero que no lo hemos de enfocar así desde el principio. Y quizá tienen razón. Pero yo creo que los cambios que necesita el PSC sólo serán posibles desde la unidad. Por eso he dicho que no me presentaré a una votación.

¿Tira la toalla?
No, aunque veo que las cosas van por otros caminos.

¿Esperaba más apoyo del partido?
No. Estoy apreciando mucho los comentarios y el diálogo con los compañeros y las bases del partido.

¿Ofrecerá al final su apoyo a otro candidato?
Los tres representan cosas muy importantes en el PSC, pero si he de apostar por uno sería Pere Navarro. Es la persona que suscita más esperanza entre la gente. Pero no me imagino un futuro del PSC sin Ros y Elena.

Usted está considerado uno de los cerebros del PSC…
Ya me gustaría. Es cierto que soy una persona que llevo mucho tiempo pensando, elaborando estrategias políticas, me gusta leer y sigo la actualidad de la socialdemocracia europea…

¿Cuándo detectó que la nave del PSC zozobraba?
En el 2003. Entonces ganamos las elecciones con Maragall, pero con menos votos que en 1999. Empezaron nuestros problemas de conexión. Luego fuimos víctimas de un espejismo cuando en las generales del 2008 acumulamos tanta cuota de poder que olvidamos las debilidades de nuestro proyecto.

¿Qué cambios propone frente a esos problemas?
La socialdemocracia debe demostrar que puede hacer frente a la crisis, dar respuesta a la globalización y al egoísmo individual. Además, el PSC debe enfrentarse a una renovación organizativa, ser más abiertos, creativos y conectados con la sociedad. Las primarias son una buena vía.

¿Cree que es necesaria la refundación del PSC?
La palabra refundación no me acaba de gustar porque creo que el PSC se fundó bien, que sus pilares de defensa de la cohesión social, el autogobierno de Catalunya y la perspectiva federal siguen muy vigentes. Estamos en una fase de reconstrucción del proyecto.

¿Cómo valora la etapa tripartita?
Hago un balance muy positivo, pero es verdad que el partido quedó difuminado frente a unos gobiernos de coalición donde el PSC se esforzó mucho para mantenerlos unidos.

¿Influyó que Montilla compaginara la primera secretaría con la Generalitat?
En este caso sí que afectó.

¿De cara al 2014 apostaría por separar la figura del primer secretario y la del candidato a la Generalitat?
Sería bueno. Conviene tener una doble vertiente y que el verdadero liderazgo del partido salga de las primarias a candidato de la Generalitat.

¿Usted piensa presentarse a las primarias?
No es mi obsesión, pero ya veremos qué pasa dentro de dos años.

¿Considera necesario recuperar el grupo propio en el Congreso?
En un modelo federal como el que defiendo, lo normal sería compartir grupo con los compañeros socialistas españoles y cuando discrepemos votar por separado.

Hasta ahora no han votado nunca en contra, ¿por qué?
Simplemente porque nunca nos lo llegamos a plantear.

Juntos podemos

Juntos podemos
MIQUEL ICETA
LA VANGUARDIA, 5.12.11

La reconstrucción de nuestro proyecto político requiere una renovación de ideas, cambios en nuestra organización y un gran esfuerzo para reconectar con la sociedad catalana.

El PSC se debe convertir en un potente laboratorio de ideas que trabaje sobre tres grandes retos:

  • Socialdemocracia fuerte: reivindicación de la política democrática, primacía de la política sobre la economía, regulación de los mercados, Estado del bienestar, igualdad de oportunidades, profunda reforma fiscal, redistribución de la renta, la riqueza, el saber y el poder, tasa sobre las transacciones financieras, democracia económica y fomento de la economía social.
  • Federalismo fuerte: afirmación y defensa contundente de los intereses de los ciudadanos y ciudadanas de Cataluña, carácter integrador, y permanente voluntad de pacto y de entendimiento con el resto de pueblos de España.
  • Europa fuerte: Estados Unidos de Europa, gobierno económico común, tesoro europeo, fiscalidad europea. Con una participación activa en el Partido Socialista Europeo (PSE) para contribuir al fortalecimiento del proyecto socialdemócrata en toda Europa e impulsar el proceso de elección del futuro candidato socialista a presidir la Comisión Europea, con motivo de las elecciones al Parlamento Europeo de 2014. Y proponiendo la elección de un presidente del Consejo Europeo a través del sufragio universal. ¿Por qué no a través de una iniciativa ciudadana europea?

Para que el debate de ideas sea enriquecedor y se produzca en total libertad debemos introducir importantes cambios en nuestra organización para hacer un PSC más grande, más abierto, más transparente, más democrático, más integrador. Este nuevo PSC debe además llamar a la ciudadanía a participar en sus procesos de decisión a través de unas primarias abiertas como las organizadas por el Partido Socialista francés y establecer mecanismos permanentes de diálogo con los sectores progresistas más comprometidos con los que queremos construir una amplia alianza social para el progreso, en la perspectiva de vertebrar una mayoría de izquierdas en el 2014.

El PSC debe dedicar más esfuerzos a definir nuestro proyecto de país, en el que la unidad civil, la cohesión social y el autogobierno forman una tríada indisoluble, ya para convencer a una mayoría de los ciudadanos y ciudadanas de Cataluña que así defendemos mejor que nadie sus intereses concretos. Y sin que quepa duda alguna de que mantendremos nuestras posiciones aunque ello nos cueste alguna desavenencia con el PSOE.

Primarias abiertas

PRIMARIAS ABIERTAS
LA VANGUARDIA, 17.10.11

Cuando a finales de mayo formulé mi decálogo de propuestas para la renovación del PSC, recogí el compromiso de elegir al futuro candidato socialista a la Presidencia de la Generalitat a través de un proceso de elecciones primarias. Semanas más tarde, precisé la propuesta: se trataba de ir más allá de lo que establecen nuestros estatutos, abriendo la participación en las primarias a todos los ciudadanos y ciudadanas progresistas que lo deseen.

¿Por qué introducir este cambio? La respuesta es sencilla: porque nuestro sistema político y el propio funcionamiento de instituciones y partidos requiere de una revisión general para revitalizar nuestra democracia y recuperar una política estrechamente ligada a la ciudadanía. El malestar ciudadano que se proyecta sobre la política va más allá del movimiento 15-M. La política puede y debe encontrar fórmulas para renovar su compromiso con la democracia y la participación. La relevancia de la propuesta fue destacada en un reciente editorial de La Vanguardia.

Las primarias abiertas organizadas por el Partido Socialista francés han sido un rotundo éxito, con una participación muy por encima de la esperada. Y cabe destacar también un ejemplar proceso, limpio y transparente, que demuestra que la política puede volver a interesar a la ciudadanía siempre y cuando haya ideas y personalidades capaces de enriquecer el debate público.

Las primarias abiertas a la ciudadanía dan un golpe mortal a la endogamia y a las lógicas burocráticas en las que las organizaciones políticas suelen caer a menudo. Son capaces de romper prejuicios, permiten reconectar a los candidatos y a los partidos con la ciudadanía, y obligan a quienes aspiran a liderar un proyecto político a sacar lo mejor de sí mismos. Las primarias dan opción a diferenciar entre quien dirige un partido y quien lidera el proyecto político que ese partido presenta a la sociedad. Pero no veo nada malo en ello, la mayor legitimidad democrática del líder reside precisamente en su elección ciudadana. Al partido corresponde definir su propuesta política pero en nuestras democracias el compromiso del líder con respecto a la ciudadanía le da un mayor margen de libertad que aún sin primarias reconocemos.

Las primarias abiertas obligan a hablar de los problemas de la gente y menos de los problemas del partido o de los problemas entre los partidos. Constituyen por ello una formidable palanca para la renovación en base a contenidos y propuestas, permiten tomar la iniciativa política, obtener una importante cuota mediática, contribuyen a marcar la agenda y acabarán por poner en evidencia a organizaciones escasamente democráticas. Ciertamente no son un ungüento mágico que todo lo cura, pero son un tratamiento de choque eficaz para una política necesitada de oxígeno y que parecía perder de formar irremisible su conexión con la realidad. La renovación del PSC que defiendo parte también de esta premisa.

Buscaré un clima de entendimiento

MIQUEL ICETA, NUEVO MIEMBRO DE LA EJECUTIVA DEL PSOE

“Buscaré un clima de entendimiento”

IÑAKI ELLAKURÍA

LA VANGUARDIA, 7.07.08

Hoy asistirá por primera vez a la ejecutiva federal del PSOE, donde sustituye en el cargo al president José Montilla.

¿Qué le pidió Montilla cuando le dijo que usted era el elegido?

Que tuviera una visión lo más global posible de la política catalana y que supiera buscar puntos de encuentro. Mi objetivo es que haya el mayor clima de entendimiento. Las bases están puestas y tanto con Pepe Blanco como con Leire Pajín el PSC siempre ha tenido un diálogo fluido.

Su tarea no será fácil. Para empezar, la financiación…

Estamos en un momento muy delicado. Hemos de conseguir un acuerdo antes del 9 de agosto y antes de finalizar el año se deben producir traspasos a la Generalitat muy significativos en materias vitales para Catalunya.

¿El hecho de estar en la ejecutiva del PSOE modificará en algo su papel dentro del PSC?

En principio no, ya que justamente es necesario que esté conectado con las dos ejecutivas.

¿El socialismo catalán puede estar satisfecho de este congreso?

Ha sido muy importante la defensa de la lengua que ha hecho el PSOE. Por primera vez ante una ofensiva contra nuestro modelo lingüístico un gran partido español ha dado la cara por este.


¿El hecho de que la ponencia vincule la financiación municipal con la autonómica puede considerarse un revés para sus intereses?

No. Debemos recordar que esta era una petición que viene también de los alcaldes del PSC. Lo que sería inaceptable es que se condicionara una financiación con la otra, que si una no avanza, la otra tampoco.

¿No les han hecho mucho caso con lo del federalismo?

Es cierto que al PSOE le cuesta hablar de ello, pero nosotros consideramos que es la vía que seguir.

El PSOE ha renovado sus órganos de dirección, ¿pasará lo mismo en el congreso de PSC?

Tras unos años muy convulsos en la política catalana, queremos transmitir una imagen de solidez y continuidad.

Catalunya no se reafirma enfrentándose a España

“Catalunya no se reafirma enfrentándose a España”

IÑAKI ELLAKURÍA
LA VANGUARDIA ENTREVISTA – 23.11.07

Los socialistas catalanes celebran, este fin de semana en Girona, su VI conferencia nacional con el objetivo de impulsar sociales. Miquel Iceta, Viceprimer secretario del PSC, analiza la situación del partido cuando se cumple un año del Gobierno Montilla.

El PSC celebra su conferencia nacional en pleno debate sobre la refundación del catalanismo propuesta por Artur Mas…

Nosotros huimos de aquellas discusiones que no tienen nada que ver con la cotidianidad. Por ello este fin de semana abordaremos tres de las principales preocupaciones de los ciudadanos: infraestructuras, vivienda e inmigración. Somos un partido que reflexiona sobre la sociedad y busca soluciones.

El ex president Maragall aboga por el partido demócrata europeo, Mas habla de la casa común del catalanismo. ¿Ustedes?

Creemos que el catalanismo no se puede cerrar a un solo partido, ya que es un movimiento cívico, transversal, que tiene lecturas y orientaciones diferentes. Y, por lo tanto, querer reducirlo a una casa, por muy grande que esta sea, es un error. CiU evidencia su dificultad para asumir que está en la oposición. Se está equivocando en el diagnóstico y en su tratamiento con lo que es una deriva radical independentista. Por primera vez en la historia CDC se declara independentista y se separa de lo que era una de las razones del éxito de Pujol: su capacidad para sumar sentimientos diferentes. La postura de Mas también les distancia de sus socios de Unió. ¿Qué credibilidad tiene una casa grande en la que su socio de siempre no cabe? El PSC no quiere radicalizar a los catalanistas para que se vuelvan independentistas, sino ensanchar la base del catalanismo incorporando a la gente que viene de fuera.

Pero en el seno de su partido también han surgido voces, como la del conseller Castells, reclamando un mayor “perfil propio” del PSC en Madrid…

Mire, incluso los que parecía que planteaban lo del grupo parlamentario propio son los mismos que dicen ahora que no es el momento de abrir ese debate. El PSC tiene una apuesta muy clara por incidir en la política española a través del PSOE. Siempre hemos dicho que no creemos que Catalunya se reafirme enfrentándose a España, sino que para avanzar en el autogobierno catalán se debe transformar España en un sentido federal. Esta es nuestra apuesta y lo hacemos a través del PSOE, para que en Madrid entiendan cada vez más la pluralidad del país y Catalunya. Una apuesta que coincide con la mayoría de los catalanes, que no quieren una Catalunya separada de España, sino que influya en ella.

¿No cree que en los últimos meses están pagando un precio muy alto por su apoyo al PSOE? Sus socios en el Govern les dejaron solos en el Parlament…

Pedir el cese de la ministra Magdalena Álvarez fue un error, y por lo tanto podemos lamentar que nos quedásemos solos, pero todavía lamentaríamos más sumarnos a una decisión equivocada. Se ha producido una perversión del sistema al hacer que una institución quiera ejercer el control político sobre un gobierno que no depende de ella. Yo ya lo dije en el Parlament: ¿Qué pensaríamos en Catalunya si una comunidad autónoma pidiera la dimisión de un conseller? Nos sentiríamos ofendidos, ¿verdad?

Así, ¿cómo juzga usted la labor de la ministra Álvarez?

Es evidente que en el tramo más difícil de la línea no se tomaron todas las medidas para limitar al máximo su incidencia sobre el servicio ferroviario. Aunque, es verdad que la perspectiva de la ministra es más amplia y por eso ha señalado que de 1.600 kilómetros de AVE sólo ha tenido problemas en dos. Lo que pasa es que fue un error que está afectando muy negativamente a 200.000 personas, que tienen todo el derecho del mundo a que los servicios funcionen.

Importantes sectores de Catalunya hablan de desafección con España, pero al mismo tiempo los sondeos indican que Zapatero sigue manteniendo su popularidad entre los catalanes…

Aquí coexisten al mismo tiempo dos fenómenos. Por un lado, la existencia de un cierto malestar por considerar que Catalunya se merece un mejor trato; y, por otro, el reconocimiento de que hoy tenemos un Gobierno en Madrid que es el que más inversiones ha hecho en Catalunya. Lo que pasa es que los efectos de esta inversión más grandes no se verán hasta pasado un tiempo. Lo mismo ocurre con el acuerdo Solbes-Castells y el aumento de las inversiones… Por eso yo pedí al PSOE un esfuerzo de pedagogía para que se explique en el resto de España que este incremento presupuestario no es un privilegio, sino que quiere paliar décadas de déficit inversor en Catalunya.

¿Cree que es suficiente?

¿Que se quiere más? Sí, pero es que las cosas estuvieron paradas mucho tiempo. Pero no hay duda de que, sin Zapatero, Catalunya no tendría hoy un nuevo Estatut.

EL PERFIL

El arquitecto de Nicaragua

En 1995 saltó a la primera división política de la mano de Narcís Serra, quien se lo llevó de Cornellà – donde era concejal- a Madrid para trabajar en el Gabinete de Presidencia. En la Moncloa, Miquel Iceta (Barcelona, 1960) se granjeó rápidamente la fama de político hábil e inteligente y se erigió en referente ante el PSOE de un nuevo PSC.

Ese que irrumpió con fuerza en el congreso del 2000 – en el que murió el obiolismo en manos del Baix Llobregat- y que, años después, ha alcanzado las mayores cuotas de poder de su historia. Hoy, Miquel Iceta es el cerebro en la sombra del proyecto Montilla; el arquitecto del catalanismo social que proponen desde la calle Nicaragua. Algo que reconocen hasta sus más enconados rivales. David Madí, mano derecha de Artur Mas, ha dicho de él que es “el único socialista capaz de jugar en la primera división”. Ahora Iceta anda enfrascado en la preparación del próximo congreso del PSC, que se celebrará en julio y que aspira a definir la hoja de ruta del partido para este inicio de siglo XXI.

Catalanismo exigente

Catalanismo exigente
La Vanguardia (16/03/2007)

El síndrome del català emprenyat, en feliz expresión de Enric Juliana, no debiera definir la política catalana. Aunque no falten motivos para el enfado o la decepción, Catalunya no puede caer en el derrotismo ni en la melancolía. Y menos aún quienes pretenden dirigirla. A los políticos se nos paga para que resolvamos problemas, no para instalarnos en un inútil lamento, ni para que esquivemos nuestras responsabilidades, ni para obtener réditos partidistas de los conflictos.

A tal efecto, resulta ilustrativo ver cómo se sitúan frente a una Sentencia del Tribunal Constitucional que pudiese limitar las posibilidades de autogobierno que se abren con el nuevo Estatuto de Autonomía, quienes pretenden disputarse las esencias del catalanismo, olvidando que no monopolizan dicho espacio.

Mientras CiU se lleva las manos a la cabeza augurando los peores horrores, sin proporcionar pista alguna sobre qué debiera hacerse en ese supuesto; ERC, llevando el agua a su molino, afirma que quedaría abierta la vía al soberanismo independentista. Estoy convencido de que ninguna de estas dos opciones constituye una buena defensa de los intereses de los ciudadanos y ciudadanas de Catalunya. Como tampoco lo sería resignarse y no hacer nada.

El mejor catalanismo jamás se dejó llevar por la melancolía, el victimismo o la huida hacia adelante. El pueblo de Catalunya siempre ha sabido hacer frente a la adversidad, incluso en los peores momentos. En democracia no imagino escenario alguno capaz de derrotar a un país que no permitió que los 40 años de dictadura franquista aniquilaran su lengua y su cultura. Pero para ello hace falta un catalanismo comprometido y exigente. Exigente en primer lugar con nosotros mismos, con nuestras instituciones, con el gobierno de Catalunya. Y exigente también con los demás, a empezar por el gobierno de España.

La Sentencia del Tribunal Constitucional, sea cual sea, deberá ser acatada, pues sólo algún insensato puede defender que en tal supuesto deba abrirse una crisis institucional de carácter secesionista. No creo que la inmensa mayoría de los ciudadanos y ciudadanas de Catalunya lo quieran. Las leyes están para cumplirlas y las sentencias de los tribunales para acatarlas. Y ello no implica dejar de luchar por aquellos objetivos de mayor autogobierno que pudieran haber quedado orillados. Es decir, tras la Sentencia, sea cual sea, se deberá seguir haciendo política, acertando en la fijación de nuevos objetivos, en los mecanismos para alcanzarlos y en las necesarias alianzas internas y externas para conseguirlos.

En un mundo de soberanías compartidas e interdependencias crecientes, no es razonable pensar en un futuro de Catalunya sin o contra España. En todo caso, quienes quieran desertar del combate por una España plural deberían explicar cuál es su objetivo final y cómo y con quienes pretenden conseguirlo. Y ahí no valen discursos retóricos vacíos de contenido. ¡Ya vimos cuánto le duró a Artur Mas su exigencia irrenunciable al derecho de autodeterminación! El catalanismo ha sido siempre consciente de que la consecución de sus objetivos implicaba tener una propuesta clara en el escenario español y europeo. Y para ello hay que actuar con firmeza, sentido histórico, que es también sentido de la realidad, y tenacidad. Y siendo conscientes, aunque algunos dirigentes de CiU parezcan olvidarlo cuando les conviene, de que PP y PSOE no son ni representan lo mismo.

El proyecto del catalanismo social es la mejor garantía para el progreso económico, la justicia social y el avance del autogobierno de Catalunya. Y ello implica seguir luchando por la España plural o federal. No negaré legitimidad catalanista a los proyectos políticos que renuncien a ese objetivo, pero sí creo que, hoy por hoy, serían incapaces de señalar un objetivo nacional ambicioso, ampliamente compartido, que evite tanto la melancolía como el aventurerismo.

Un objetivo ambicioso que pasa por una mayor eficacia en cuanto se refiere a la gestión de los recursos y competencias de los que ya dispone la Generalitat, sin menospreciar futuras mejoras de nuestro autogobierno. Un objetivo compartido por una amplia mayoría ciudadana que acoge diversos grados de identificación nacional y que comparte el objetivo de fomentar la lengua catalana, pero que no cree que para ello deba considerarse a la lengua castellana como forastera ni como rival a batir.

Como dice Antoni Puigvert, no parece que el perpetuo estado de mal humor y de gastritis sentimental sea una buena receta identitaria y un buen panorama de futuro. Por mi parte desconfío del catalanismo que alterna depresión y euforia, y apuesto por el rigor, el trabajo y la honestidad que son hoy la continuidad, el seny, la mesura y la ironía que según Ferrater Mora definen la esencia de la vida catalana. Este es el catalanismo exigente que mejor puede servir a nuestros conciudadanos y a nuestro país.

Miquel Iceta Llorens
Viceprimer secretario y portavoz del PSC