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Intervención en el almuerzo coloquio con la Asociación para el Progreso de la Dirección

INTERVENCIÓN DE MIQUEL ICETA EN EL ALMUERZO COLOQUIO CON LA ASOCIACIÓN PARA EL PROGRESO DE LA DIRECCIÓN (APD)

11 de febrero de 2015

Quiero agradecer a la APD la amable invitación a participar en este almuerzo coloquio, por darme la oportunidad de compartir con todos ustedes mi visión sobre la situación en Cataluña y mi opinión sobre hacia dónde tendríamos que ir.

Si me permiten, centraré buena parte de mi intervención en aspectos de tipo económico, aunque también haré alguna alusión al problema político que centra la vida política del país en los últimos años. Seguramente en el coloquio posterior tendremos ocasión de hablar al respecto.

En cualquier caso, permítanme esta licencia que supone hablar poco de lo que hoy se habla mucho. A menudo tengo la sensación de que en Cataluña estamos demasiado centrados en un solo tema, que también es importante pero ni mucho menos es el único importante, y que por consiguiente prestamos muy poca atención a cuestiones que afectan mucho a Cataluña y a nuestro presente, a nuestro día a día, y que son esenciales para dibujar nuestro futuro, que puede estar lleno de nuevas oportunidades y de progreso, o no estarlo si seguimos dedicando gran parte de nuestra energía colectiva al monotema. Y por este motivo los próximos años serán cruciales. Por tanto, es fundamental hablar de estas otras cuestiones fundamentales, de la economía y de las empresas, y es fundamental actuar para no dejar escapar ninguna oportunidad.

Comenzaré con una afirmación para mí bastante obvia pero de la que no se habla lo suficiente: el principal problema hoy en Cataluña es el paro, el incremento de la pobreza y las desigualdades, y la falta de oportunidades para muchos ciudadanos.

Por tanto, Cataluña necesita un gobierno que ponga los cinco sentidos en estas cuestiones. Que priorice la recuperación económica como objetivo fundamental de su acción; que dedique la mayoría de sus esfuerzos a generar nuevas oportunidades de crecimiento para las empresas, nuevas inversiones en el país y nuevo empleo; y que trabaje para consolidar cambios en nuestro sistema económico y productivo para evitar que nos vuelva a golpear una crisis similar a la que hemos vivido en los últimos años. Para ello hay que potenciar sectores de actividad económica basados en el conocimiento, la tecnología y la innovación.

Para hacerlo posible, en primer lugar, hay que estar atentos a todo lo que pasa en el mundo y en Europa, y el Gobierno de la Generalitat de Cataluña debe estar preparado para responder lo mejor posible aprovechando al máximo las oportunidades que puedan venir de Europa y evitando los posibles agravios. Por ejemplo, (1) ¿Cuál es la valoración del Gobierno de las excepcionales medidas de política monetaria de expansión cuantitativa (Quantitative Easing) puestas en marcha por el BCE en relación a la economía catalana y, en particular, a las entidades financieras con sede en Cataluña –La Caixa y el Banc de Sabadell–? (2) ¿Cómo cree el Gobierno que incidirá en Cataluña el pulso entre el nuevo Gobierno de Grecia y la Comisión Europea y, en general, el debate europeo sobre la renegociación de la deuda teniendo en cuenta que la economía catalana está fuertemente endeudada (con una deuda pública y privada equivalente a más del 300% del PIB catalán)? (3) ¿Se ha preocupado el Gobierno de cómo podría afectar a Cataluña el tratado de libre comercio e inversiones (TTIP) que están negociando la UE y EEUU? (4) ¿Qué se está haciendo desde el Gobierno para responder a las consecuencias en el sector agroalimentario catalán del conflicto bélico entre Ucrania y Rusia y del bloqueo ruso a los productos europeos? (5) ¿Qué piensa el Gobierno de la Generalitat de la intensa caída del precio del petróleo y del auge del shale gas y el shale oil extraídos mediante técnicas de fractura hidráulica (fracking) en el contexto de un país –Cataluña– que tiene una fortísima dependencia energética? (6) ¿Qué debe hacer nuestro país para aprovechar al máximo el Plan Juncker?

En segundo lugar, hay que tener claro que a pesar de que las cifras macroeconómicas afortunadamente están mejorando, la mayoría de ciudadanos todavía no ha percibido en su bienestar ni en su bolsillo estas mejoras. Si no hay imprevistos (y pienso particularmente en la situación de Grecia), la economía catalana podría crecer por encima del 2,5% en términos reales este año. Pero, desde mi punto de vista, es crucial que seamos capaces de hacer que las personas noten que se generan puestos de trabajo y se recupera su poder adquisitivo para consolidar las bases de la recuperación económica. (Cataluña crece 1,2%, España 1,4%).

En este sentido, la creación de empleo y la reducción del paro son fundamentales: hacen falta decididas políticas activas de empleo hasta que lleguen a representar el 0,5% del PIB, es decir, hasta situarnos en la media europea (actualmente no llega en nuestro país al 0,2%). La lucha contra el desempleo es esencial, especialmente, el desempleo de larga duración y que afecta a personas mayores de 45 años, y aquel que afecta a los más jóvenes. Necesitamos planes de choque específicos para hacerle frente, porque ni como sociedad ni como economía nos podemos permitir perder todo este talento.

Hace unas semanas se publicaba el nuevo índice de competitividad regional europea (RCI) que en su edición de 2013 sitúa a Cataluña en la posición 153, perdiendo 47 puestos en relación al anterior análisis (2010). Es la economía regional que mayor retroceso padece y eso es muy preocupante. Dos de los principales motivos del descenso son los índices de desempleo y los elementos de innovación en nuestra economía. Del primero hemos hablado, del segundo hay que decir que es cierto que Cataluña tiene en algunos aspectos una investigación de excelencia y publicamos en las mejores revistas científicas del mundo pero no hemos conseguido un sistema de innovación que permita aprovechar de manera eficiente el conocimiento generado a través de la investigación para mejorar la competitividad del tejido empresarial, y aquí tenemos un gran reto que abordar con los diversos agentes: universidades, centros de investigación, parques tecnológicos y sector empresarial. Por ejemplo, firmamos en el año 2008 el Pacto Nacional para la Investigación y la Innovación con todos los agentes sociales y económicos, y hoy no se cumple este acuerdo, en los últimos 4 años el Gobierno de la Generalitat ha reducido las partidas presupuestarias asociadas a la I+D+i un 30%. Un grave error, retroceder en apoyo a la innovación y el conocimiento.

También son imprescindibles políticas públicas mucho más contundentes contra la pobreza y las desigualdades. Como acertadamente ha subrayado recientemente el Presidente de los Estados Unidos Barack Obama, la lucha contra las desigualdades será uno de los principales retos de los países avanzados durante los próximos lustros. En España y en Cataluña, la reducción del paro es una condición sine qua non para disminuir la pobreza y las desigualdades, pero también es imprescindible una profunda reforma fiscal que, sin subir necesariamente los tipos impositivos de las principales figuras tributarias, consiga incrementar los ingresos públicos (que en España son de los más bajos de la UE en relación al PIB), a la vez que incremente la progresividad efectiva del sistema, eliminando los abundantes beneficios fiscales de carácter regresivo y los numerosos mecanismos de elusión fiscal accesibles solamente para las grandes empresas y las personas con elevados niveles de renta y riqueza, y reforzar de verdad la lucha contra el fraude fiscal con reformas legislativas pero también aumentando los recursos destinados a la gestión tributaria –España solamente dedica el 0,1% del PIB mientras que los grandes países de la UE dedican el 0,5%–.

Quisiera hacer aquí un breve inciso respecto a los presupuestos de la Generalitat de 2015 que el Gobierno de CiU (con el apoyo de ERC) nos ha presentado y que me parecen profundamente insatisfactorios: por ejemplo, desde 2010 acumulan recortes en el Estado del bienestar (salud, educación y políticas sociales) superiores al 20% en términos reales y reducen las políticas de apoyo a la economía, ya sea en el ámbito de la industria o la innovación. En este último ámbito, el recorte es del 90%, hemos pasado de dedicar en 2010 199 millones de euros a dedicar este año 21 millones de euros.

Asimismo, se presentan unos presupuestos que no palían la emergencia social provocada por la austeridad y la crisis, y que al mismo tiempo tampoco dedican recursos al relanzamiento de la economía. Se hace difícil, con estos datos, ver cuáles son las prioridades del Gobierno, más allá de generar estructuras de Estado, mientras el estado de nuestras estructuras es hoy más que deficiente.

Mención aparte merece el hecho insólito de que las cifras de ingresos de los presupuestos presentados en el Parlament de Catalunya son significativamente diferentes respecto a la información remitida al Ministerio de Hacienda y a la Comisión Europea. En concreto, 2.183 millones de euros de ingresos que en Cataluña se presentan como deuda del Estado que se pagará en 2015 desaparecen en el Plan Económico Financiero enviado a Madrid mutando en 1.430 millones de euros de concesiones administrativas, 58 millones de euros por compensación del impuesto sobre depósitos de entidades financieras y 167 millones de euros de privatizaciones adicionales a las previstas. En cualquier caso, más allá del gravísimo desprecio al Parlament de Catalunya y a los ciudadanos que este hecho representa, la economía catalana no se puede permitir un gobierno poco riguroso y poco serio que juega al escondite con un volumen de fondo equivalente al 10% de los ingresos públicos de la Generalitat o al 1% del PIB anual de Cataluña.

En tercer lugar, hay que hacer una apuesta decidida por la industria en Cataluña sin olvidar el fomento de empresas agroalimentarias y de servicios. Cataluña tiene un fecundo pasado industrial y no podemos renunciar a él. En el futuro el sector industrial debe continuar teniendo un peso importante en la economía catalana. Hay que dotarlo de capacidad para competir en condiciones ventajosas en los mercados internacionales. Eso quiere decir una apuesta decidida por la investigación, el desarrollo y la innovación (I+D+i) tanto en nuevos sectores, como pueden ser la biotecnología y la biomedicina, la cultura y el audiovisual, como en sectores maduros, como, por ejemplo, el agroalimentario o el automóvil.

Necesitamos un sector empresarial capaz de competir con las empresas de referencia mundial, y eso quiere decir competir en valor añadido y en calidad, no competir en costes como en el pasado. Por tanto, es momento de recuperar y aumentar los niveles de inversión en I+D+i. Tanto la realizada desde el Gobierno de la Generalitat de Cataluña, que como ya he señalado ha padecido fortísimos recortes en los últimos años, como la realizada mediante la colaboración público-privada. Y también será esencial recuperar las medidas de estímulo a la inversión empresarial en general y que el Gobierno de la Generalitat ponga en marcha de una vez por todas, tal y como se comprometió a hacer, el pacto Más Industria (firmado por el gobierno, patronal, sindicatos, universidades y colegios profesionales en 2012 y que incluía 138 medidas) y, en concreto, aquellos acuerdos relacionados con:

  • La priorización por parte de la Generalitat de sus líneas crediticias e inversoras en el fomento de la actividad productiva para aportar liquidez a las empresas.
  • Los incentivos públicos para la transferencia de conocimiento entre centros tecnológicos y empresas; el impulso del sector público como tractor de innovación empresarial; y la creación de mecanismos para favorecer el mecenazgo privado de actividades de I+D+i.
  • El apoyo público y el acompañamiento a la internacionalización de las empresas catalanas.

En cuarto lugar, hay que incrementar el apoyo a las pequeñas y medianas empresas, los emprendedores y los autónomos faltos de crédito, de apoyo público y de estabilidad institucional, especialmente si tenemos en cuenta que el nuestro es un país con un peso relativo muy importante de PYMES y micro PYMES, que también son generadoras de riqueza y de puestos de trabajo. En este sentido, habría que repensar el papel del Instituto Catalán de Finanzas (ICF) como banco público catalán para dar apoyo sobre todo a las PYMES catalanas, contribuyendo a romper el círculo vicioso causado por las severas restricciones de crédito.

Y, en relación a los problemas de liquidez de muchas empresas, que a menudo se convierten en problemas de solvencia letales, es urgente, también, afrontar el problema de la morosidad y ser estrictos en el cumplimiento de la ley tanto entre el sector público, como entre público y privado. Hay que afrontar los cambios en el sistema que sean necesarios para evitar que las dificultades económicas de las administraciones públicas las acabe padeciendo el sector productivo.

En este sentido, creo que es perentoria una revisión del sistema de financiación autonómica que, además de consagrar nuevos principios como la ordinalidad o una auténtica corresponsabilidad fiscal, permitiera liquidar una parte de la deuda de las Comunidades Autónomas, que sería asumida por el Gobierno español mediante una quita de la deuda pública de las Comunidades generada en los últimos años con el gobierno español. Recientemente, el gobierno español ha dado un primer paso en esta dirección que hay que celebrar, pero que es insuficiente.

En el pasado, todas las revisiones de los sucesivos modelos aseguraban que cuando entraba en vigor un nuevo sistema de financiación todas las Comunidades Autónomas disponían de más recursos públicos que con el sistema anterior. Eso facilitaba muchos las negociaciones y el acuerdo, pero con la coyuntura económica actual el margen fiscal del Gobierno español es tan estrecho que esto no parece posible.

Esta quita equivaldría, pues, a este incremento de recursos que ahora no se pude producir y, así, todas las Comunidades Autónomas saldrían ganando porque pasarían a tener una situación financiera más saneada, rebajarían todavía más su gasto en concepto de pago de intereses de la deuda y, de paso, se corregiría parcialmente la gran injusticia que en los últimos años ha representado la muy desequilibrada distribución de los objetivos de déficit público entre la Administración central y las CCAA en perjuicio de éstas.

Por otro lado, es imprescindible que nuestro sistema productivo aproveche al máximo todo el talento del que Cataluña dispone. Es altamente ineficiente la fuga de talento que en los últimos años se está produciendo en nuestro país, porque invertimos como sociedad en la creación de un talento –a través de un sistema educativo y universitario de calidad– que después se desarrolla fuera por nuestra incapacidad de retenerlo. Por tanto, hay que promover planes para evitar la emigración obligatoria de miles de jóvenes y para favorecer el regreso de los que ya han marchado.

En sexto lugar, hay que plantear de manera seria el impulso de la transición energética verde, incorporando criterios ecológicos y de sostenibilidad en las políticas públicas, al mismo tiempo que se potencian energías alternativas a los combustibles de origen fósil, y se fomenta la creación de parques de energía y la vinculación de las inversiones urbanas a las energías renovables.

Estas son, a grandes rasgos, las propuestas de los socialistas de Cataluña para el futuro económico de nuestro país. Las que marcarán nuestro programa electoral para las nuevas elecciones anticipadas del próximo mes de septiembre.

Un avance electoral que, como sabrán, no compartimos porque añade incertidumbre política y ocho meses de interinidad al ya convulso panorama político catalán. Y hoy Cataluña necesita estabilidad política e institucional, y un compromiso firme del gobierno con el estímulo económico y el apoyo a las empresas. Un gobierno que tenga la cabeza en lo que es esencial, que elabore y despliegue unos presupuestos rigurosos y que no amplifique cuestiones que pueden hacer daño a nuestra economía. Y que sea capaz, por ejemplo, de reaccionar a datos tan preocupantes como la caída de la inversión extranjera en Cataluña durante los primeros 9 meses de 2014.

Cataluña necesita un gobierno centrado en lo que es imprescindible y urgente: la situación económica y social, a la vez que dispuesto a resolver el principal problema político que tenemos: el encaje de Cataluña en España a través de la única vía posible: el diálogo, la negociación y el pacto.

Respecto a esta cuestión y a la hoja de ruta (por decirlo de alguna manera porque todavía no conocemos muchos aspectos substantivos) marcada por CiU y ERC, quisiera hacer algunos apuntes breves y, como les decía, si quieren podemos abordar más a fondo después:

  1. Creo que la hoja de ruta Mas-Junqueras no sirve más que para esconder los fracasos de Mas (pacto fiscal, reducir el paro a la mitad, consulta vinculante el 9N y lista conjunta para unas elecciones de carácter plebiscitario).
  2. Unas elecciones autonómicas no son un referéndum sobre la independencia.
  3. Quieren conseguir una mayoría absoluta independentista en el Parlament que ya tienen y quieren hacer una declaración de soberanía en el Parlament que ya hicieron a principios de 2013 y que el TC anuló.

Por tanto, tengo la convicción de que el President Mas, CiU y ERC van lanzando propuestas y van haciendo huidas hacia adelante que no nos llevan a ningún lugar y que únicamente sirven para liar la madeja, para hacer un ruido constante que no aporta ninguna solución al problema y que, además, aleja de los focos cuestiones esenciales hoy en Cataluña, como el paro, las grandes desigualdades o la consolidación de la incipiente recuperación económica.

Frente a todo esto, los socialistas proponemos, como les decía, que la única salida es el diálogo, la negociación y el pacto. Y, en concreto, proponemos una reforma federal de la Constitución, un nuevo acuerdo entre Cataluña y el resto de España que pueda ser votado por todos.

Para alcanzarlo necesitamos unos gobiernos distintos en Cataluña y en España. Espero que los tengamos muy pronto.

Muchas gracias.

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Conferencia en el Parlamento Europeo

INTERVENCIÓ DE MIQUEL ICETA AL PARLAMENT EUROPEU (02.12.14)

En primer lloc, vull agrair l’amable invitació a pronunciar aquesta conferència al Parlament Europeu, la màxima institució de la Unió Europea, la nostra pàtria comuna, el projecte compartit pel que passa el nostre futur. El nostre futur com a catalans i espanyols passa, indubtablement, per Europa. Per una Espanya federal dins una Europa federal.

Començo pel moment que més titulars i expectació ha generat de la situació política que viu Catalunya des de fa uns anys: el 9 de novembre. El 9 de novembre es va produir a Catalunya una gran mobilització ciutadana, reflex d’un gran malestar directament associat amb l’encaix de Catalunya a Espanya, però també, i això és quelcom que sovint s’oblida, amb la crisi econòmica i amb els efectes de les retallades i de l’austeritat dogmàtica practicada pels governs de Catalunya i d’Espanya.

Més de dos milions de persones van participar en una gran mobilització que tenia molt de protesta i que va ser la culminació de quatre anys de creixent reivindicació nacional, després de la Sentència del Tribunal Constitucional que va alterar l’Estatut votat en referèndum pels catalans i les catalanes. Més de quatre milions de ciutadans no hi van participar.

Un cop ha passat aquest moment, crec que a Catalunya s’obre el camí de la política. Després de dos anys d’enfrontament permanent entre el govern de Catalunya, que ha pres un seguit de decisions respecte la qüestió territorial de manera unilateral, i el govern d’Espanya que, absolutament tancat al diàleg sobre la relació de Catalunya amb la resta d’Espanya, es limita a dir que cal complir la llei. Tant Mariano Rajoy com Artur Mas semblen incapaços de dialogar.

Així doncs, després del 9 de novembre és el moment de la política i, m’atreviria a dir, el moment de la bona política. Perquè política a Catalunya i a Espanya n’hi ha, però n’hi ha massa de la dolenta.

Després del 9-N Artur Mas ha fixat l’objectiu que ell realment persegueix: unes eleccions plebiscitàries, no previstes en l’ordenament jurídic espanyol ni català, en què es planteja que, si hi ha una majoria de partidaris de la independència, caldrà avançar de forma unilateral cap a la secessió.

Quelcom que, des del nostre punt de vista, seria equivocat, perillós, situaria Catalunya fora de l’Estat de dret i no trobaria cap reconeixement internacional seriós. Un escenari incert amb propostes enganyoses. Un nou error del govern de Catalunya i un nou engany per la ciutadania.

Els socialistes, en canvi, plantegem un escenari diferent. Tenim clar que així no podem seguir i que ens cal trobar un nou marc de relacions entre Catalunya i Espanya. També tenim molt clar que no hi haurà cap solució estable a la situació actual a Catalunya si no pot ser referendada pels ciutadans a les urnes. Però per arribar a aquest punt no hi ha altre camí que el del diàleg, la negociació i el pacte.

Quelcom que vol dir, també, que no trobarem cap solució que no vingui de la mà de la política. A Catalunya necessitem una solució política a un problema que és polític. En aquest sentit, els intents de judicialitzar la qüestió per part del govern de l’Estat, que ha presentat una querella contra el president de Catalunya, són un greu error que no porten enlloc mentre la situació de tensió i el malestar van creixent.

És per tot això, que des del PSC pensem que caldria que el govern de Catalunya aprofités els dos anys que encara resten per acabar la legislatura per treballar fermament en quatre àmbits prioritaris per solucionar els problemes de la gent:

1.- Rellançament econòmic i creació de llocs de treball

2.- Protecció de l’Estat del benestar i dels sistemes públics de salut, educació i serveis socials.

3.- Regeneració de la democràcia amb mecanismes de transparència i de combat contra la corrupció i el frau fiscal.

4.- Nou pacte polític entre Catalunya i la resta d’Espanya a través d’una reforma constitucional federal que sigui sotmesa al referèndum dels ciutadans.

Em voldria estendre ara explicant alguns aspectes concrets de la proposta socialista de reforma constitucional federal. Una solució que resolgui els problemes i disfuncions de l’Estat de les Autonomies, generalment reconeguts per tots en el seu funcionament al llarg dels darrers 36 anys; i que, a més, reconegui Catalunya com a Comunitat nacional; asseguri l’autogovern garantint les competències de la Generalitat i de forma especial aquelles que tenen a veure amb l’educació, la cultura i la llengua; creï institucions de caràcter federal com un Senat territorial; i promogui un pacte fiscal que essent solidari preservi el principi d’ordinalitat.

Habitualment resumim la nostra proposta en quatre “R’s”:

Reconeixement de Catalunya com a comunitat nacional i d’Espanya com a Estat plurinacional, pluricultural i plurilingüe.

Regles federals clares que fixin en la Constitució les competències de l’Estat i atribueixin la resta a les Comunitats Autònomes.

Recursos, assegurant la solidaritat entre les Comunitats Autònomes, però també que les Comunitats que contribueixen a la solidaritat no acabin quedant en pitjor condició relativa que les que reben la solidaritat.

Representació de les Comunitats Autònomes a través d’un Senat federal com el Bundesrat alemany.

Volem resoldre el problema de Catalunya amb la resta d’Espanya, recuperant els afectes mutus i oferint un nou tracte, que és el que va permetre a Escòcia la victòria del no a la independència en el referèndum del passat setembre.

Els eixos bàsics de la nostra proposta de reforma federal són:

  1. La transformació de l‘Estat de les Autonomies en un Estat federal.
  2. El reconeixement de les singularitats pròpies de les nacionalitats històriques, tenint en compte els fets diferencials i els drets històrics ja reconeguts per la Constitució i els Estatuts vigents (article 5 de l’Estatut d’Autonomia de Catalunya).
  3. La definició precisa de les competències de l’Estat i l’atribució de totes les demés a les autonomies.
  4. La incorporació dels drets socials com a drets de ciutadania i la garantia del seu exercici en condicions d’igualtat.
  5. La consideració dels temes lingüístics, educatius i culturals com a competència estricta de les Comunitats Autònomes amb llengua pròpia.
  6. La constitucionalització d’un sistema de finançament de les Comunitats Autònomes informat pels principis de solidaritat i ordinalitat (entès aquest darrer com ho fa la STC 31/2010 de 28 de juny en el seu Fonament Jurídic 134 “excloent la pitjor condició relativa de qui contribueix respecte de qui se’n beneficia”).
  7. La territorialització del sistema de govern del Poder Judicial.
  8. La transformació de l’actual Senat en un Consell Federal amb presència dels governs autonòmics.
  9. L’aprofundiment del caràcter democràtic, participatiu i deliberatiu dels nostre sistema polític i institucional.
  10. L’enfortiment dels municipis com a garants de la cohesió social, vectors de desenvolupament econòmic i vertebradors del territori.

Una reforma constitucional que, més enllà de les qüestions relatives a l’organització territorial, també proposem que inclogui altres aspectes adreçats a fer front a les conseqüències de la crisi social i les polítiques de retallades i austeritat dogmàtica que patim, i també a la greu crisi institucional que, arran dels casos de corrupció sorgits, ha erosionat la confiança de la ciutadania en les institucions i causa el descrèdit de la política.

Així, la reforma de la Constitució també hauria de blindar tot un seguit de drets i llibertats que davant determinades conjuntures econòmiques o socials, poden ésser posats en risc per l’acció política d’un determinat govern. Creiem que cal introduir a la Constitució el reconeixement i la protecció del dret a la salut i la seguretat social, el reconeixement com a dret de ciutadania dels drets a unes pensions suficients i a un sistema de serveis socials, garantir constitucionalment l’accés a l’educació en condicions d’igualtat, així com, ampliar l’àmbit del dret a la igualtat de tracte i a la no discriminació.

I la reforma de la Carta Magna ha d’introduir, també, mecanismes per a l’aprofundiment i la modernització de la nostra democràcia ampliant els mecanismes de participació ciutadana en la presa de decisions; millorant la representativitat dels parlamentaris; reduint els aforaments; eliminant els indults per causes polítiques; assegurant la transparència en el funcionament de les institucions i els partits; i incrementant els mecanismes de prevenció i càstig penal dels casos de corrupció política.

Aquesta reforma constitucional federal haurà de ser sotmesa a referèndum de tots els espanyols, i volem que els catalans la votin de forma majoritària. Volem un nou acord que sigui referendat pel conjunt de la ciutadania. Així doncs caldrà convèncer els que no volen trencar i aquells que avui se senten empesos cap a la independència perquè no veuen ara per ara un camí alternatiu per millorar el nostre autogovern i l’adequat reconeixement de la nostra realitat nacional.

Però, vull subratllar-ho, tots aquest camins formen part d’una única via, la via del diàleg, la negociació i el pacte. Rebutgem qualsevol deriva unilateral o que se situi fora de l’Estat de dret perquè és un camí condemnat al fracàs. Amb això, no vull dir que la nostra proposta sigui un camí senzill ni planer, i que no requereixi també d’una important dosi de fermesa i reivindicació.

Volem subratllar l’enorme responsabilitat del govern Rajoy i del PP en tot aquest estat de coses. Des de l’origen del malestar a Catalunya: campanya contra l’Estatut d’Autonomia de Catalunya de 2006; recurs d’inconstitucionalitat contra l’Estatut referendat a les urnes que va tenir com a resultat la sentència del Tribunal Constitucional que n’anul·lava una part. Des de que va tornar al govern el 2011, política recentralitzadora i polítiques que traspuaven una gran manca de respecte vers aspectes rellevants de la identitat catalana, com la llengua i la cultura. Fins al bloqueig actual i la negativa al diàleg en el que només s’esgrimeix l’exigència de respecte a la legalitat, que compartim, però que no és suficient per resoldre els problemes. Cal, per part del govern del Partit Popular, una proposta concreta per resoldre el problema de fons.

Malauradament, em temo que els càlculs electorals s’han imposat tant a al partit que governa Catalunya, CiU, com al partit que governa Espanya, el PP, i això està impedint el normal i exigible diàleg entre governs.

Un diàleg que els socialistes no ens cansarem d’exigir, de la mateixa manera que no deixarem de reclamar un acord pel màxim respecte per la nostra comunitat nacional i el màxim autogovern front el trencament, que creiem que no té sentit en el món actual d’interdependències creixents i de sobiranies compartides del procés de construcció europea i del procés de globalització econòmica.

I dedicaré la part final de la meva intervenció a fer unes breus reflexions sobre quin penso que ha de ser el paper de la Unió Europea al món i cap on crec que ha de caminar la construcció europea en els propers anys.

En primer lloc, la Unió Europea s’ha construït a base de voluntat política, de grans acords, de generositat, de cessions, gràcies a la política en majúscules, i avui dia és molt més que un model geoestratègic. És un projecte polític, econòmic, de drets, pau i prosperitat compartida. Avui la UE representa un determinat model social i de garantia de drets i llibertats i aquest fet ens atorga, a tots els que en formem part, una responsabilitat rellevant en la seva promoció i en la seva defensa en uns moments en què aquest model no és precisament el que sembla que s’imposi en els principals paisos emergents.

Avui la UE representa aproximadament 500 milions de ciutadans o, el que és el mateix, el 7% de la població mundial, un 25% del PIB mundial i és el major donant d’ajut al desenvolupament. Ara bé, les perspectives econòmiques a Europa estan tenyides d’una gran incertesa i, en aquest món interdependent i de competència ferotge, la UE té reptes molt importants als que fer front com unes taxes de productivitat inferiors a les de potències emergents, una gran dependència energètica, una demografia en declivi, un sistema educatiu amb taxes d’abandonament i fracàs elevades…

Si som capaços de respondre a tots aquests reptes i de fer-ho amb èxit, voldrà dir que hem salvat el nostre model social i de drets de les amenaces a que la globalització i l’auge d’altres models econòmics i socials el poden sotmetre. Aquest ha de ser, sense cap mena de dubte, el nostre objectiu prioritari.

Per fer-ho cal avançar sense més demora cap a una veritable unió política, cap a una veritable Europa federal que reforci la unió econòmica i monetària que tenim amb la unió bancària i fiscal, i que siguem capaços també d’articular el que penso que hauria de ser una unió social. I també, perquè no dir-ho, cal aprofundir en el model democràtic de la Unió.

En l’àmbit econòmic, és una bona notícia el pla que el nou president de la Comissió, el sr. Juncker ha proposat. Segurament insuficient, però necessari per passar de les polítiques d’austeritat, injustes i ineficients, a polítiques de reactivació del creixement, de la inversió i de la creació d’ocupació.

Un element important en aquest canvi de rumb en matèria de política econòmica ha de ser la flexibilització dels objectius de dèficit i del calendari per assolir-los, i això acompanyat d’un pla europeu de reindustrialització imprescindible pel sud d’Europa, a banda de destinar fons específics a polítiques d’ocupació o incrementar la dotació pressupostària de la garantia d’atur juvenil.

El paper del BCE també s’hauria de reorientar. Aspirarem a un BCE més actiu en la prestació directa de crèdit, no només vetllant per l’estabilitat de la moneda, sinó també per l’estímul del creixement, com la Reserva Federal dels Estats Units o el Banc d’Anglaterra.

I mentre avancem cap a una unió bancària, que permeti evitar problemes avui superats com els relatius a la recapitalització bancària que va suposar una càrrega molt important en el dèficit públic dels Estats i que es va acabar traduint en retallades socials, és important també arribar a un acord de mutualització del deute i reduir així el cost de l’endeutament.

Un altre combat imprescindible ha de ser per l’harmonització fiscal, la lluita contra el frau i els paradisos fiscals en la que els socialistes estem compromesos, i combatre el dumping… Tenim molt de camí a recórrer. Perquè si volem polítiques socials europees, ens calen també polítiques fiscals comunes, i això a dia d’avui es limita a la taxa sobre les transaccions financeres que en principi recaptaran directament els Estats que l’aplicaran.

I, sobretot, cal revisar el pressupost comunitari. I, en aquest sentit, considerem imprescindible augmentar el pressupost que ara és només de l’1% del PIB de la UE, i intentar replantejar les seves prioritats (per exemple, ampliant el percentatge dedicat a la R+D+i que avui representa només el 5%) i reorientar-les per tal de satisfer els objectius econòmics i d’inversió i desenvolupament social, en capítols tan fonamentals com la R+D+i, l’educació, la cohesió social i territorial o la protecció del medi ambient. Cal posar el pressupost europeu al servei dels grans projectes de futur.

Europa te un pla, l’estratègia UE 2020 per un creixement sostenible i intel·ligent… No podem repetir el fracàs de l’estratègia de Lisboa que deia que al 2010 seríem l’economia basada en el coneixement mes avançada del món.

Unió social. Ens cal una convergència no només econòmica i financera sinó pel que fa als estàndards socials i laborals, compartir la prosperitat. Com? Doncs per exemple de la mateixa manera que la UE avui imposa uns determinats objectius de dèficit, buscar la convergència en objectius més socials com pot ser garantir uns determinats nivells d’inversió en educació (per als socialistes catalans la xifra seria d’un 6% mínim)… Salari mínim europeu, renda mínima garantida…que facin possible una convergència social entre els Estats membres, de manera que cap país, dels que tenen uns estàndards socials més alts, els vegi reduïts però que, alhora, permeti a d’altres països millorar els seus nivells de benestar i reduir les desigualtats socials.

Es tracta de refer així el pacte social europeu.

D’altra banda, ens cal un major aprofundiment democràtic en el funcionament de la Unió per guanyar en confiança ciutadana. L’objectiu: una Europa molt més comunitària i menys intergovernamental. Passar d’una unió d’Estats a una unió de ciutadans. Per fer-ho possible, cal dotar de més pes en la presa de les decisions el Parlament europeu i que aquest pugui exercir un veritable control democràtic; reforçar els mecanismes de democràcia participativa perquè participar políticament a la UE sigui per a la ciutadania molt més que votar cada 5 anys.

I acabo. Totes aquestes reflexions sobre Catalunya, sobre Espanya, sobre Europa em porten a refermar-me en la idea que davant els importants reptes del món actual, els instruments més útils continuen sent el diàleg i la política per fer possible el vell i, a la vegada, tan actual ideal d’un món sense nacions enfrontades, de tolerància i de convivència entre diferents.

Moltes gràcies.

Memorándum urgente para los presidentes Mas y Rajoy

MEMORÁNDUM URGENTE PARA LOS PRESIDENTES MAS Y RAJOY (30.11.14)

Estimados presidentes,

La jornada del 9 de noviembre ha marcado otro hito en la cadena de desencuentros de los gobiernos español y catalán. Si el 9-N ha puesto claramente de manifiesto que el sentimientoindependentista, aun siendo muy significativo, no es mayoritario, también ha reflejado, una vez más, la insatisfacción profunda de una parte importante de la sociedad catalana con respecto a la actual relación entre Catalunya y el resto de España.

El paso del tiempo ha demostrado que el problema, lejos de desaparecer, se va enconando y el margen para solucionarlo, lejos de ampliarse, se va estrechando. La querella presentada contra el ‘president‘ de la Generalitat es el último y más grave episodio de un desencuentro que, de persistir, solo puede conducir a un enfrentamiento del que no puede derivarse beneficio alguno para nadie.

No es posible seguir así ni aparentar que no pasa nada ni pensar que por el mero hecho de apelar al cumplimiento de la ley el problema se resolverá por si solo. Por ello quisiera emplazarles una vez más, como máximos responsables de los gobiernos de Catalunya y España, a retomar de inmediato el diálogo político y la colaboración institucional para encauzar el problema y abrir el camino a un acuerdo.

Para ello, les sugiero una agenda de temas e instrumentos para acercar posiciones e ir solventando cuestiones relevantes que pueden desbrozar el camino del necesario acuerdo.

1. Los gobiernos de España y Catalunya, desde la lealtad mutua y la voluntad recíproca de acuerdo, deberían abrir, en el marco de la Comisión Bilateral Estado-Generalitat, una negociación sobre el documento de 23 puntos presentado por el presidente Mas al presidente Rajoy el pasado 30 de julio.

2. Es necesario revisar, en el marco del Consejo de Política Fiscal y Financiera, la distribución del esfuerzo de reducción del déficit público entre los tres niveles de la Administración que está sometiendo a una presión insoportable al conjunto de lasComunidades Autónomas y a los ayuntamientos. Dicha revisión debería también contemplar la posibilidad de negociar con lasinstituciones europeas una flexibilización de los plazos y objetivos de déficit.

3. Debe procederse de forma inmediata, en el seno del Consejo de Política Fiscal y Financiera y para su examen por la conferencia de presidentes, a la evaluación del vigente modelo de financiación autonómica cuya revisión debería haber entrado en vigor el pasado 1 de enero.

4. Es conveniente, en todo caso, convocar con carácter urgente una conferencia de presidentes que pueda adoptar medidas para reactivar la economía y el empleo que impliquen al conjunto de las Administraciones Públicas.

5. Debe crearse con carácter inmediato, en el marco de la comisión constitucional del Congreso, un espacio de deliberación sobre los contenidos de una reforma constitucional que, además de fortalecer el sistema de derechos y libertades, modernizar algunas instituciones de nuestra democracia y favorecer la participación ciudadana, aborde en su integridad los problemas del Estado de las Autonomías constatados tras 35 años de vigencia de la Constitución, mejore su funcionamiento y su financiación, asegure la igualdad de derechos de los ciudadanos, sea cual sea el territorio en el que vivan y que sirva también para dar respuesta a la singularidad de Catalunya y su reconocimiento.

A ese debate deben ser convocados los grupos parlamentarios, las instituciones del Estado, las Comunidades Autónomas y expertos en la materia.

Hace tiempo que muchos estamos convencidos de que una reforma constitucional de corte federal puede, a la vez, solucionar los problemas de la actual estructura territorial española y satisfacer las demandas de autogobierno y de reconocimiento del carácter plurinacional, pluricultural y plurilingüe del Estado que se vienen expresando en Catalunya desde la que el Tribunal Constitucional alteró a través de una Sentencia el Estatuto votado por mayoría absoluta de las Cortes Generales y refrendado por los ciudadanos y ciudadanas de Catalunya.

Quiero emplazarles a retomar el camino del diálogo, la negociación y el pacto como única vía para resolver los problemas y llamamos a partidos e instituciones a hacer propuestas para fortalecer un proyecto común de convivencia, ajustarlo a las nuevas demandas ciudadanas y renovarlo para hacer frente a los desafíos de nuestro tiempo.

Intervención en el Consell Nacional del PSC

INTERVENCIÓN DE MIQUEL ICETA EN EL CONSELL NACIONAL DEL PSC

Domingo, 5 de octubre de 2014 

Muy buenos días, compañeras y compañeros,

Celebrábamos nuestro Congreso el pasado 19 de julio y no hemos querido esperar más para convocar un Consell Nacional para explicar lo que hemos hecho, lo que estamos haciendo y lo que nos proponemos hacer en las próximas semanas, y también para mantener un debate sobre estas cuestiones en el máximo órgano de dirección del partido entre Congresos.

A lo largo de estas pocas semanas de mandato hemos trabajado duro para comunicar, de la forma más clara y eficaz posible, nuestro mensaje, para gestionar adecuadamente el pluralismo interno y para fortalecer nuestro papel en la política catalana y española.

En el terreno de la comunicación, quiero destacar la aparición del Endavant, el Manifiesto del partido con motivo de la Diada, el cartel y la octavilla que hoy se han repartidos, y la tarjeta con nuestros cuatro objetivos prioritarios distribuida con motivo de la Fiesta de la Rosa.

La Fiesta de la Rosa ha sido este año un éxito de movilización y ha significado un aire fresco de esperanza que se ha extendido por todo el partido. Y por este motivo os quiero agradecer a todas las Federaciones, comenzando por la del Baix Llobregat, vuestro esfuerzo.

El Debate de Política General sirvió también para fijar nuestro mensaje y hacernos escuchar en un clima político alterado por un exceso de gesticulación y grandilocuencia que, se diga lo que se diga, no llevará a la consulta que los catalanes deseamos. Los socialistas catalanes queremos una consulta, queremos votar; pero creemos que el camino elegido por Artur Mas y sus socios no lleva a una consulta, sino a una gran frustración, a un callejón sin salida.

Somos plenamente conscientes de que el principal causante del problema que tenemos es el PP a partir de la feroz campaña contra el proyecto de Estatut, el recurso que presentaron contra el Estatut que votaron los catalanes, la posterior Sentencia del Tribunal Constitucional y la política recentralizadora del gobierno presidido por Mariano Rajoy. Un Presidente de Gobierno que habla de respeto a la legalidad pero no hace ni una sola propuesta para resolver el problema. El inmovilismo de Rajoy está poniendo en riesgo la unidad de España por un puñado de votos.

Pero el President Mas y sus socios también tienen una gran responsabilidad. Si querían convocar un referéndum, ¿por qué no han utilizado la Ley de Consultas Populares por vía de referéndum? Si querían garantías democráticas, ¿por qué hacen una doble pregunta encadenada que no las proporciona? Si querían garantías democráticas, ¿cómo es posible que no se sepa todavía cómo se contabilizarán los resultados? ¿Por qué se han empeñado en hacer un referéndum utilizando la Ley de Consultas Populares No Referendarias?

¿Cuándo se atreverá el President Mas a decir en voz alta que el 9 de noviembre no se podrá celebrar una consulta legal con las suficientes garantías democráticas? Ni gesticulaciones, ni decretos sin fecha de entrada en vigor, ni reuniones maratonianas con resultados tan importantes que no se pueden divulgar, ni ninguna otra astucia puede esconder la dura verdad. El 9 de noviembre no se podrá celebrar la consulta que queremos los catalanes y las catalanas. Y el President Mas lo sabe.

¿Cuándo se atreverá el President Mas a reconocer que la única manera de hacer una consulta con garantías democráticas es hacerla de forma legal y acordada?, como no nos cansaremos de repetir. ¿Por qué no hace caso del Lehendakari Urkullu que decía el pasado viernes en una entrevista publicada en el diario El País: “Me parece interesante del método escocés lo que tiene de acuerdo entre los dos Gobiernos para hacer un referéndum, también reivindicado por nosotros. No sé si es más realista o no (que el de Cataluña). Pero sí más participativo, vertebrador y posible en Europa”? Sin acuerdo entre Gobiernos no hay referéndums de este tipo en Europa.

CiU, ERC, ICV-EUiA y la CUP han prometido hacer una consulta que saben que no se podrá hacer con suficientes garantías democráticas el 9 de noviembre, y se comienza a apuntar una nueva y hábil astucia, que esta vez tomaría la forma de unas elecciones denominadas plebiscitarias que solamente servirían para intentar disimular los fracasos acumulados por Artur Mas, que prometió un pacto fiscal, reducir el paro a la mitad y una consulta, y por ahora, nada de nada.

Nosotros también queremos la consulta, pero, como decía, tal y como se está haciendo, no la tendremos. Y muchos catalanes y catalanas comienzan a intuirlo. No hay solución que no pase por la vía del diálogo, la negociación y el pacto. Y el camino más seguro para que los catalanes votemos un nuevo acuerdo es impulsar una reforma constitucional federal que sea sometida a referéndum, solución en la que estamos comprometidos tanto el PSC como el PSOE. Si hay otras propuestas para hacer realidad la consulta, estamos dispuestos a discutirlas, y si procede, a compartirlas, pero lo que no queremos es contribuir al engaño de nuestros conciudadanos y conciudadanas.

La buena gestión del pluralismo interno ha permitido substituir la gestora del PSC de Terres de l’Ebre por una Comisión Política amplia y fuertemente representativa, también hemos visto la renovación del PSC de las Comarques Gironines con una Ejecutiva elegida con un amplio apoyo, hemos recuperado la estabilidad del Grupo Parlamentario con 20 diputados, y no con 19, un Grupo en el que todos los Diputados y Diputadas tienen asignadas responsabilidades y con una dirección renovada y más fuerte, y hemos sabido atender las especiales y diversas circunstancias que rodean el trabajo de nuestros Alcaldes y Grupos Municipales en el momento de abordar el debate sobre la consulta.

A pesar del buen trabajo hecho no nos podemos dar por satisfechos. Es mucho el trabajo que tenemos por delante y no se pueden menospreciar las dificultades que afrontamos.

La celebración de nuestro Consell Nacional nos tiene que servir, sobre todo, para enviar un mensaje claro a la sociedad catalana: nuestra principal preocupación es la situación económica, los 770.000 parados y paradas que hay en nuestro país (datos del segundo trimestre de la Encuesta de Población Activa), las desigualdades que están creciendo, la gran precariedad laboral, el aumento de la pobreza y la desesperanza que se van extendiendo entre los jóvenes, los trabajadores y las clases medias de nuestro país, la erosión de los servicios públicos de sanidad y educación y, en general, el debilitamiento de los sistemas de protección social.

Me diréis que no son los temas de los que más se habla. Y es verdad. Por eso nosotros tenemos que hablar de ellos en todo momento. También para salir al paso de aquellos que de forma tan irresponsable como falsa dicen que estos problemas se solucionarán con la consulta y la independencia, como si fuese por arte de magia.

Por este motivo no nos cansaremos de insistir una y otra vez en nuestras cuatro prioridades:

  1. Relanzar la economía y crear puestos de trabajo.
  2. Mejorar la calidad de la sanidad y la educación públicas y garantizar la protección social.
  3. Revitalizar la democracia y combatir el fraude fiscal.
  4. Una reforma constitucional federal que reconozca Cataluña como nación, garantice nuestro autogobierno y asegure un nuevo pacto fiscal.

Sí, justicia social y acuerdo federal. Esta es nuestra divisa.

Por el diálogo y el pacto, reforma federal, este es el camino.

La anterior legislatura acabó a medio mandato, y esta puede acabar igual. Creemos que una nueva anticipación de las elecciones sería una estafa política. El President Mas tiene que reconocer que fue un error pensar que en 2014, en una etapa de mayoría absoluta del PP, se realizaría una consulta que no solamente depende de nosotros. No se tiene que renunciar a una consulta sobre el futuro político de Cataluña, sino que hay que seguir trabajando los dos años que quedan de legislatura para hacerla posible. Artur Mas anticipó las elecciones del 2012 y en lugar de conseguir la mayoría extraordinaria que pedía perdió 12 escaños. Ahora no puede volver a huir: no podemos tener tres elecciones en cuatro años. Los socialistas estamos dispuestos a seguir ejerciendo nuestra labor de oposición los dos años que quedan. Y tampoco nos daría ningún miedo ayudar al gobierno si quisiera aprovechar estos dos años para afrontar los problemas de los catalanes y las catalanas, y para conseguir hacer la consulta en el 2016.

Pero que nadie se confunda. No nos dan miedo las elecciones: las elecciones nos gustan. Es más, a mí personalmente las campañas electorales me estimulan. Y quizás ha llegado la hora de que las afronte no solamente como candidato a Diputado, sino como candidato socialista a la Presidencia de la Generalitat. Lo decidiremos entre todos y todas.

Creo que las primarias tendrían que ser el 26 de julio del próximo año, más de un año antes de cuando tocan las próximas elecciones al Parlament. En mi campaña para convertirme en Primer Secretario dije que las primarias tendrían que celebrarse “justo antes o justo después de las vacaciones de verano del 2015”. Hagámoslo así. Si las elecciones se avanzan o se precipitan, ya ajustaremos el calendario. Pero hoy creo que tenemos que pedirle al President y a la Mesa del Consell Nacional y a la Secretaría de Organización del partido que se pongan en marcha para revisar nuestro Reglamento a la luz de las experiencias de elecciones primarias que hemos ido acumulando, las nuestras y las del PSOE, y que comiencen a preparar los dispositivos necesarios para tenerlo todo a punto para el 26 de julio.

En estos momentos lo más importante es dar respuesta a los problemas de la ciudadanía, fortalecer nuestro partido, abrirlo a la sociedad, hacerlo acogedor para que todo el mundo se sienta inspirado por nuestra Declaración de Principios y nuestro Código Ético, y preparar las elecciones municipales del próximo 25 de mayo. Pongámonos a trabajar todos y todas.

El Congreso tenía como lema: ¡Adelante, socialistas! Y hoy ya podemos decir que el PSC se ha puesto de pie y camina con paso firme y seguro para cumplir sus objetivos desde la fidelidad a los valores que compartimos y a nuestra historia. Muchas gracias, compañeras y compañeros.

¿Y ahora qué?

¿Y AHORA QUÉ?
EL PAÍS, 23.09.14

El pasado viernes, el Parlament de Cataluña aprobó la ley de consultas populares no referendarias con el amplio apoyo de CiU, ERC, PSC, ICV-EUiA y la CUP. Los socialistas catalanes hemos votado la ley porque creemos que hay que revitalizar la democracia abriendo espacios de deliberación ciudadana. Es la misma voluntad, por ejemplo, que guía el anteproyecto de ley andaluza de participación ciudadana, que en su artículo 23 dice lo siguiente: “Conforme a lo dispuesto en el artículo 78 del Estatuto de Autonomía de Andalucía, las Administraciones Públicas andaluzas podrán convocar y realizar, en el ámbito de sus competencias y en los términos que se regulen reglamentariamente, procesos de participación ciudadana mediante cualquier instrumento de consulta popular cuando consideren oportuno conocer la opinión de la ciudadanía sobre determinados asuntos o políticas públicas, ya sea para valorar los efectos reales de las mismas o para adoptar decisiones sobre ellas”.

Lamentablemente, el president Mas, obligado por el acuerdo al que llegó con ERC, ICV-EUiA y la CUP, pretende utilizar la ley catalana de consultas populares no referendarias para convocar una consulta formulando una pregunta propia de un referéndum. Llegado este momento, es obvio que el Gobierno de España, en uso de sus atribuciones, pedirá al Tribunal Constitucional la inmediata suspensión del decreto de convocatoria de la consulta y seguramente también la de la ley en que se ampara. Enric Fossas escribió el viernes en EL PAÍS un artículo absolutamente esclarecedor sobre esta cuestión.

En este supuesto, desde mi punto de vista, lo que habrá que hacer es dejar en suspenso los preparativos de dicha consulta y esperar la decisión definitiva del alto tribunal, que dará o quitará razones a unos y otros. Solo entonces podremos ajustar a su resolución las decisiones tomadas estos días. No me imagino que un responsable político, y máxime si ejerce responsabilidades de gobierno, piense siquiera en otra línea de conducta.

Es obvio que ni la suspensión de la consulta ni la eventual anulación definitiva de la convocatoria y la ley en que se sustenta resuelven el problema de fondo, que no es otro que la necesidad de dar cauce político y democrático al profundo malestar de importantes sectores de la sociedad catalana sobre la actual relación de Cataluña con el resto de España. No hay más que ver el seguimiento de las movilizaciones con motivo de la Diada Nacional en los últimos años y recientes resultados electorales para calibrar el alcance de ese malestar.

Es evidente que así no podemos seguir; y también lo es para mí que no habrá solución estable al problema de fondo que no pase por dar la palabra a la ciudadanía. Las razones del malestar son profundas y tienen que ver con una severa crisis de sistema que requiere de una revolución democrática en toda España. Pero si nos ceñimos estrictamente a las relaciones entre Cataluña y el resto de España, el actual malestar trae causa de la sentencia del Tribunal Constitucional que alteró el Estatuto de Cataluña que, tras haber sido aprobado por mayoría absoluta por las Cortes Generales, fue sometido a referéndum de los ciudadanos y ciudadanas de Cataluña. Resulta imprescindible superar esa anomalía democrática a través de un nuevo pacto político que deberá, a su vez, ser sometido a referéndum de la ciudadanía.

La solución al problema de fondo solo puede venir a través de la vía del diálogo, la negociación y el pacto. Un diálogo que deben protagonizar los presidentes Mas y Rajoy. Un diálogo al que los socialistas les urgimos, y al que estamos dispuestos a aportar nuestras propuestas. El presidente Rajoy no debe olvidar que han sido políticas y actuaciones de su partido las que más han contribuido al actual malestar catalán (¿recuerda el PP su cruzada contra el nuevo Estatuto?) y no debe abdicar de su responsabilidad como presidente del Gobierno de España, que no se agota en cumplir y exigir el cumplimiento de la ley, sino que debe procurar la solución de un problema tan delicado como el que nos ocupa.

Por su parte, el president Mas debe rectificar una estrategia basada en decisiones unilaterales que no llevan a ninguna parte. Confío en que el periodo que se abrirá tras la más que previsible suspensión cautelar de la consulta por parte del Tribunal Constitucional pueda servir para que dialoguen los Gobiernos. Por ello exijo a los presidentes Rajoy y Mas el diálogo, que no se atrincheren en sus razones, que no busquen excusas en los errores de la otra parte, que abandonen cálculos partidistas y electorales, que no esperen a que se llegue a un punto sin retorno, que nos eviten un enfrentamiento sin sentido que a todos perjudicaría.

Por nuestra parte los socialistas catalanes insistimos en la necesidad de una reforma constitucional federal que deberá ser sometida a referéndum. Una reforma que contemple, al menos, las siguientes cuestiones:

1. La definición de España como Estado federal.

2. El reconocimiento de que España es una nación que integra naciones, nacionalidades y regiones.

3. La definición precisa de las competencias del Estado y de las pautas sobre su ejercicio y la atribución de todas las demás competencias a las autonomías.

4. El reconocimiento de una asimetría competencial que atienda a los hechos diferenciales y los derechos históricos ya reconocidos por la Constitución y los Estatutos vigentes.

5. La consideración de los temas lingüísticos, educativos y culturales como competencia estricta de las comunidades con lengua propia.

6. La constitucionalización de los principios de solidaridad y ordinalidad que han de informar la financiación de las autonomías.

7. La descentralización efectiva del Poder Judicial.

8. La transformación del actual Senado en un Consejo Federal integrado por los Gobiernos autónomos.

Hay quien piensa que una reforma de tal calado es imposible y que quizá resulte más sencillo buscar un encaje singular de Cataluña introduciendo en nuestra Constitución una disposición adicional específica. Estamos dispuestos a hablar de ello. Pero a lo que no estamos dispuestos es a cruzarnos de brazos mientras se arruina el mejor periodo de nuestra historia en común.

La reciente experiencia del referéndum escocés proporciona buenas pistas para resolver el problema: un mecanismo democrático de consulta o ratificación en las urnas; una oferta ambiciosa de pacto inspirada en las técnicas federales; un despliegue de reconocimiento y afecto adaptado al carácter plurinacional, pluricultural y plurilingüe de España; y, para empezar, una disposición proactiva e inteligente al diálogo y la negociación necesarios.

Intervención en el Fórum Europa – Tribuna Catalunya

Intervención de Miquel Iceta

Fórum Europa – Tribuna Cataluña

Lunes 7 de Julio de 2014

 

Agradecimientos

Buenos días, autoridades, señoras y señores, amigas y amigos. Gracias a todos y a todas por vuestra presencia tan numerosa.

En primer lugar, quiero agradecer al Fórum Europa Tribuna Cataluña, a sus patrocinadores, y al presidente de Nueva Economía Fórum José Luis Rodríguez, su amable invitación, que me permitirá poder compartir con todos ustedes mis opiniones y mis propuestas sobre el presente y futuro del PSC y de Cataluña.

Y, antes de comenzar, quiero dar las gracias al Secretario General de mi sindicato, la UGT de Cataluña, Josep Maria Álvarez, por haber aceptado presentarme y por sus palabras que muestran de forma inequívoca la larga amistad que nos une.

Razones y objetivos por los que he presentado mi candidatura a la primera secretaría del PSC 

He presentado mi candidatura a la primera secretaría del PSC porque considero que puedo ser útil a mi partido en esta difícil etapa. He tomado esta decisión porque estoy convencido de la capacidad colectiva de los socialistas para superar la situación actual. Y porque creo que estoy preparado para encabezar este esfuerzo.

Lo he hecho también porque creo que puedo ofrecer a la política catalana una voluntad de diálogo y entendimiento hoy más necesaria que nunca. Porque quiero defender posiciones transversales y de sentido común, capaces de hacerse escuchar en un ambiente muy polarizado que no augura nada bueno. Porque creo que los cambios que la sociedad catalana reclama, solamente pueden venir de la mano de una fuerza catalanista y socialista como la que representa el PSC.

El PSC aúna de forma inseparable dos objetivos: la defensa de Cataluña, su identidad y su autogobierno, y el combate permanente por la justicia social. El PSC está dispuesto a colaborar con todo el mundo, desde el Gobierno o desde el Parlament, para hacer avanzar estos dos objetivos. Como lo hemos hecho desde muchos ayuntamientos de Cataluña y, a través de nuestra incidencia en la política española y europea, con el Partido Socialista Obrero Español y el Partido de los Socialistas Europeos.

Quiero reivindicar la política, la capacidad colectiva de transformar democráticamente la realidad. Y quiero reivindicar la socialdemocracia como herramienta de transformación profunda de la sociedad. Soy reformista. Y creo que un esfuerzo continuado de reformas transforma la realidad de forma más eficaz que la apelación permanente a cambios radicales que casi nunca se producen. Y que a veces, cuando se producen acaban traicionando los ideales que les alimentaban.

Mi plan de trabajo estará muy marcado por el calendario político. Primero, Congreso del PSC. Después, Congreso del PSOE.

Después del verano, el período que va desde la celebración de la Diada al 9 de noviembre.

Quiero ser muy claro al respecto. El PSC está convencido de que no habrá solución estable al problema de encaje entre Cataluña y el resto de España sin que los catalanes se puedan pronunciar sobre su futuro en un referéndum o consulta. Nosotros queremos la consulta. Tanto es así que ya hemos anunciado nuestro voto favorable a la ley de consultas si se atiende mínimamente a nuestros requerimientos, que no harán sino mejorarla, y si recibe el aval del Consejo de Garantías Estatutarias.

Pero nos vemos obligados a proclamar con idéntica claridad que la ley de consultas populares no referendarias que el Parlament aprobará en septiembre, no puede amparar una consulta que plantee la pregunta acordada entre CiU, ERC, ICV-EUiA y la CUP. En primer lugar, porque una ley de consultas populares no referendarias no puede servir para formular una pregunta propia de un referéndum. En segundo lugar, porque la pregunta acordada no se ajusta a los estándares de calidad democrática fijados por las instituciones europeas e internacionales: la primera pregunta no es clara, a la segunda pregunta solamente pueden responder una parte de los ciudadanos, y los promotores no se han puesto todavía de acuerdo en cómo contabilizar los resultados. Una chapuza descomunal. En tercer lugar, porque si el Tribunal Constitucional es fiel a su doctrina, sabemos que la convocatoria de una consulta con esta pregunta será inmediatamente suspendida. Y no tendremos consulta. Y nosotros queremos consulta.

Si yo fuera presidente, lo primero que haría es convocar una consulta que proporcionase un mandato claro y potente para negociar. Con una pregunta del tipo: ¿Quiere que el gobierno de Cataluña negocie con las instituciones del Estado un acuerdo que garantice el reconocimiento del carácter nacional de Cataluña, un pacto fiscal solidario, y el blindaje de las competencias en lengua y cultura? Con el apoyo obtenido, que creo que sería muy mayoritario, correspondería negociar y, finalmente, el resultado de la negociación tendría que ser sometido  nuevamente al referéndum o consulta de la ciudadanía.

No quiero alargarme más sobre este tema. Ya saben qué pienso. Lo he escrito recientemente en un artículo publicado en La Vanguardia. Saben que la propuesta de los socialistas catalanes es trabajar para un nuevo acuerdo con el resto de pueblos de España, que para nosotros pasa por una reforma constitucional que haga de España un Estado federal plurinacional. Una reforma que, lógicamente, tendría que ser refrendada en las urnas. Hay que agradecer a Pere Navarro y a Alfredo Pérez Rubalcaba su esfuerzo y su acierto como impulsores de esta propuesta.

Pero por el camino que vamos, no habrá consulta el 9 de noviembre. Habrá unas elecciones, cuando sea. Pero no una consulta. Y eso frustrará por mucho tiempo a una parte significativa de la sociedad catalana. No puede haber una consulta si no es legal y acordada. Y para conseguir el acuerdo hace falta una negociación que desgraciadamente no se está produciendo.

Sigo con el calendario: preparación de las elecciones municipales. Después, primarias abiertas a la ciudadanía para elegir al candidato o candidata a la presidencia de la Generalitat. Y, finalmente, a finales de 2015, Congreso del PSC. Para revisarlo todo.

Pero de lo que más quisiera hablarles hoy es de mi preocupación fundamental: las desigualdades crecientes y la situación socioeconómica de nuestro país.

Mi gran preocupación: la desigualdad y la situación socioeconómica de Cataluña

Quiero hablar de lo que más me preocupa como socialista y como catalán: el enorme aumento de las desigualdades y la preocupante situación socioeconómica de Cataluña.

Por lo que respecta al ámbito social, todos los datos indican que desde hace tiempo la vida de los catalanes y las catalanas ha empeorado significativamente desde hace unos años, los datos nos dicen que las desigualdades, el paro y la pobreza han crecido mucho en nuestra casa.

Por lo que respecta a los datos de empleo, hay que recordar que, a pesar de una leve mejora de las cifras, hay 570.214 personas en paro en Cataluña.

Si hablamos de pobreza, conviene leer el Informe Social 2013 sobre Paro, Pobreza y Desigualdad en Cataluña, que publicó la Fundació Rafael Campalans. Los datos que de él se desprenden son espeluznantes.

Para el período 2006-2011, y teniendo en cuenta las variables de la Comisión Europea, vemos como en Cataluña ha habido un notable incremento, del 7,5% al 21,6% de la privación material, que es la que impide a las personas participar en la sociedad en que viven.

Además, la privación material severa ha aumentado del 2,9% al 8,2% y afecta especialmente a dos sectores de la población: los que antes de la crisis ya vivían en una situación de pobreza, y los que hasta 2008 eran consideradas clases medias y que se han empobrecido –los denominados “nuevos pobres”-.

Los principales motivos son el desempleo y las deudas por vivienda. A esto hay que sumar que en 2011 el 12,7% de la población catalana manifestaba dificultades para mantener la vivienda a una temperatura adecuada, la denominada “pobreza energética” que cada día es más preocupante no solamente en nuestra casa sino en muchos países de nuestro entorno.

Estos datos nos llevan a afirmar una triste y cruel realidad: el 20.4% de los catalanes vive bajo el umbral de la pobreza. Y este porcentaje aumenta hasta el 26% para los menores de 16 años, y hasta el 25% para los mayores de 65 años que, además, en muchos casos, sustentan miembros de otras generaciones mediante sus pensiones. En caso de la pobreza de las familias numerosa (47%) y monoparentales (46%) es todavía más dramático.

Todo esto está pasando en Cataluña.

Pero todos esto datos no se dan por casualidad, sino que son fruto de determinadas políticas, inspiradas por una ideología determinada.

Por poner un ejemplo, en un momento en que la prioridad del país tendría que ser la reactivación económica y la lucha contra el paro, el Gobierno de CiU ha reducido el presupuesto del Departamento de Empresa y Empleo del 2012 al 2014 en un 30%!.

Por lo que respecta al presupuesto del Departamento de Bienestar Social, para el 2014 es de  1.630 millones de euros, un 16% menos en relación al del 2010, último año del Gobierno de Entesa. Así, vemos que desde el 2012 los programas de apoyo a las familias se han recortado un 70%, los de ayuda a las personas con discapacidad un 50% y el de la dependencia un 10%. Las plazas en residencias y centros de día para personas mayores con mayor dependencia se han encarecido unos 200 euros al mes.

Y, aunque el Síndic de Greuges ha informado que en Cataluña hay más de 250.000 niños en situación de pobreza, el Gobierno de CiU redujo la partida presupuestaria destinada a la becas comedor para el curso 2012/2013. Así, solamente 63.650 alumnos disponían de ayudas de comedor escolar. ¡Esto no puede ser!

Estos datos nos demuestran que estamos frente a una situación de verdadera emergencia nacional. No podemos tolerar tanta desigualdad.

Si hablamos de economía, hoy ya tenemos la certeza de que la gestión de la crisis en Europa ha sido equivocada y ha provocado graves consecuencias económicas y sociales. La política económica de la austeridad a ultranza comporta más destrucción de empleo y menos demanda interna y, por tanto, una debilidad económica que aleja todavía más la consecución del objetivo de reducción del déficit público. El portavoz del grupo socialista Maurici Lucena nos hablaría de ello con mayor conocimiento de causa.

La austeridad en el gasto por sí sola, sin medidas de acompañamiento que incentiven la actividad en un contexto de un país con fuertes desequilibrios macroeconómicos, que no dispone de una política monetaria propia y que tiene un fraude fiscal equivalente al 20% del PIB (40.000 millones de euros en Cataluña / 200.000 millones de euros en España), conduce a un formidable retroceso económico y social. Y ¿quién se salva? Solamente las personas con elevados niveles de renta y de riqueza y las grandes empresas.

Nuestra obsesión es, precisamente, poner la economía al servicio de las personas. Y no quedarnos quietos e impotentes mientras la economía desregulada destruye las posibilidades de felicidad y emancipación de tantas y tantas personas.

Mis propuestas

Quiero fijar cuatro objetivos que considero imprescindibles para mejorar la calidad de vida de los catalanes y catalanas.

1. Situar el empleo como centro de nuestras políticas:

El objetivo fundamental de los socialistas catalanes es la creación de empleo.

Las condiciones necesarias para crear empleo son: (1) la recuperación del acceso al crédito para financiar inversiones productivas y el consumo y la inversión de las familias; y (2) corregir las desacertadas políticas de austeridad, recuperando las condiciones salariales y laborales y los derechos sociales.

Además, convendría que el Gobierno de la Generalitat de Cataluña:

–       Instrumentase una política industrial y una política de I+D+i potentes, orientadas tanto a nuevos sectores (biotecnología y biomedicina, cultura y audiovisual) como a sectores maduros pero competitivos como el agroalimentario o el automóvil. En este sentido, quiero expresar mi decepción por el Plan industrial presentado por el presidente Mas el pasado viernes, que es una simple declaración de buenas intenciones que no va acompañada de la imprescindible dotación presupuestaria.

–       Potenciase energías alternativas a los combustibles de origen fósil, crease parques de energía y vinculase inversiones “urbanas” a las energías sostenibles.

–       Apostase e invirtiese decididamente por nuevos nichos de vanguardia tecnológica como la biomedicina y los desarrollos tecnológicos asociados a las smart cities.

No obstante, es evidente que pasarán algunos años hasta que seamos capaces de recuperar niveles de empleo como los que teníamos antes de la crisis. Durante este tiempo, las prioridades del Gobierno en el ámbito laboral tendrían que ser:

o   El combate contra el paro de larga duración. El que afecta a personas mayores de 45 años, a mujeres, a jóvenes sin estudios y a personas con discapacidad.

o   Los jóvenes sin empleo. Hay que destinar recursos adicionales a los de la Unión Europea para que el Plan de Garantía Juvenil (trabajo o formación en 4 meses) sea una realidad y no solamente buenas palabras.

2. Renovar el Estado del Bienestar:

Los socialistas contribuimos a definir, construir y adaptar el Estado del Bienestar a las circunstancias que hemos ido viviendo. Y ahora queremos transformarlo. Ahora toca reconstruirlo, pero preservando los fundamentos: una fiscalidad justa, un gasto público fuertemente distributivo y la igualdad de oportunidades.

Un Estado del Bienestar renovado y adecuado a la nueva realidad, en el que sus cuatro pilares (educación, salud, pensiones y dependencia) sean modelos de calidad y equidad. En el caso de la Salud, por ejemplo, hay que luchar para reducir las listas de espera que han aumentado en los últimos años.

La defensa del Estado del Bienestar también pasa por revisar algunos de sus elementos organizativos y funcionales, sin renunciar en ningún caso a su papel redistributivo y de garantía de derechos.

3. Reformas sociales para luchar contra las desigualdades y la pobreza:

Para combatir la situación de emergencia nacional de la que hablaba anteriormente, los socialistas catalanes apostamos por:

–       Impulsar la Renta Garantizada Ciudadana como derecho a la garantía de ingresos. Esta Renta sería una prestación y un itinerario de inserción socio laboral, tal y como explicó la portavoz adjunta del Grupo Socialista, Eva Granados, en un acto organizado con motivo de la Semana de la Dignidad.

–       Y mientras no tengamos esta Renta Garantizada Ciudadana, que los socialistas reclamamos desde hace tiempo, queremos una reforma urgente de la Ley de Renta Mínima de Inserción. Y es que en Cataluña hay 272.000 hogares en los que todos sus miembros son desempleados; y no nos podemos permitir tener una cobertura de Renta Mínima de Inserción tan baja como la que tenemos.

4. Una reforma fiscal potente:

Es urgente reequilibrar las cuentas públicas con más ingresos y mayor gasto a través de una profunda reforma fiscal. Esta reforma debería tener por objetivo desarrollar un modelo fiscal más sencillo que reparta de forma justa las cargas impositivas, para que verdaderamente paguen más los que más tienen y que permita obtener los ingresos suficientes para financiar el Estado del Bienestar y un crecimiento sostenible, en un marco de control racional del déficit y la deuda públicos.

Recientemente, el Gobierno del PP ha aprobado un anteproyecto de ley de reforma fiscal, que aplicará a lo largo de 2015 y 2016, y que globalmente bajará impuestos mediante la modificación del IRPF, el Impuesto de Sociedades, la tributación de autónomos y el IVA.

Los socialistas consideramos que esta reforma fiscal es inadecuada por las siguientes razones:

–       La reforma producirá una bajada de la recaudación pública. Eso es negativo (1) porque España tiene actualmente unos ingresos públicos significativamente por debajo de los países del Área Euro. (2) porque los recortes del gasto público desde el año 2009 han menguado la calidad y la cantidad de los servicios públicos y han reducido la inversión pública afectando por tanto al Estado del Bienestar (la equidad) y el crecimiento económico; y (3) porque, tal y como ha denunciado la Comisión Europea, la reforma pone en riesgo el necesario proceso de consolidación presupuestaria (reducción gradual del déficit público), que impone un 3% de déficit público a España para el año 2016.

–       El muy inquietante aumento de las desigualdades y de la pobreza en España durante los últimos años aconseja un aumento de la tributación a las rentas y a los patrimonios más elevados, y esta reforma hace justamente lo contrario.

–       Las clases medias, que han padecido mucho con la crisis económica, son las menos beneficiadas por la reforma fiscal.

–       Por último, la reforma no plantea un ataque frontal al fraude fiscal, auténtico agujero negro del sistema.

Los socialistas creemos que, en el caso del IRPF y del Impuesto de Sociedades, un planteamiento mucho más adecuado hubiese sido mantener el nivel de la gran mayoría de tipos impositivos, (1) eliminando la sobreabundancia de aquellos beneficios fiscales (deducciones, exenciones, etc.) que solamente aprovechan las grandes empresas y las personas físicas que disponen de más recursos, y (2) aumentando moderadamente los tipos impositivos de determinados rendimientos del capital.

Adicionalmente, para conseguir reducir el enorme volumen de fraude y evasión fiscal, aparte de modificaciones legislativas, es imprescindible aumentar los recursos públicos destinados a la gestión tributaria, que en España representan solo el 0,1% del PIB, muy por debajo del 0,4% de los países de nuestro entorno.

Final

Quiero dejar tiempo para el coloquio y no sé si ya me he alargado en exceso. Y todo esto sin hablar de educación, cultura, calidad democrática, sostenibilidad, y de tantas y tantas cuestiones relevantes. Ya habrá otras ocasiones para hacerlo.

Creo que Cataluña, España y Europa, tienen futuro. Creo que pueden proporcionar un marco razonable de felicidad a los catalanes, españoles y europeos. Pero las cosas no caen de cielo. Hay que trabajar para hacerlas realidad.

Ya les he dicho que confío también en el futuro del PSC. De hecho, si no creyera en el PSC quizás no sería tan optimista sobre el futuro de nuestra sociedad. Hay muchas cosas que o las hacemos nosotros o no sé quién las hará. Ahora mismo no lo sé ver. Estoy convencido de que Cataluña necesita una izquierda democrática, reformista, de vocación mayoritaria y de gobierno. La que representa el PSC.

Creo que a la sociedad catalana le conviene un PSC fuerte. A los trabajadores y a las clases populares les conviene un PSC fuerte. Y para tener un PSC fuerte, el PSC tiene que cambiar, nuestra organización tiene que cambiar, nuestras formas de hacer política tienen que cambiar, nuestra relación con la ciudadanía tiene que cambiar.

Necesitamos una organización radicalmente democrática, que favorezca la participación y el debate. En el PSC no sobra nadie, sino que hace falta mucha gente. Pero hay que garantizar también el respeto a lo que somos y a lo que decidimos democráticamente entre todos y todas. Estos son objetivos irrenunciables porque necesitamos más PSC, no menos.

A nosotros nos toca ser fieles al legado de Joan Reventós, socialista de pies a cabeza, catalanista insobornable, federalista y europeísta convencido. Él nos enseñó que no hay frutos que no vengan de la tierra o del trabajo. Y que al partido hay que quererlo y mantenerlo unido. Su memoria y su ejemplo tendrán que inspirarnos.

Muchas gracias.

La primera vía

La primera vía
LA VANGUARDIA, 29.06.14

El presidente Mas tiene la intención de convocar una consulta el 9 de noviembre, firmando el decreto de convocatoria justo después de la aprobación de la ley de Consultas no Refrendarias por parte del Parlament. Se ha comprometido a someter a la ciudadanía el disparate de doble pregunta subordinada que fue acordada entre CiU, ERC, ICV-EUiA y la CUP. Utilizar la ley de Consultas no Refrendarias para hacer una pregunta propia de un referéndum es un error que comportará la suspensión de la convocatoria por parte del Tribunal Constitucional, sin que se pueda descartar tampoco la impugnación de la propia ley.

Los socialistas catalanes hemos defendido desde siempre que la única salida a la anomalía democrática causada por la sentencia del Tribunal Constitucional que alteró el texto del Estatut votado por la ciudadanía es que los catalanes puedan votar para decidir el futuro de nuestro autogobierno.

El problema es que la actitud hostil del Gobierno de España se ha visto reforzada por los errores cometidos por el Govern. Insistir en celebrar la consulta el 2014 -cuando hubiera sido más prudente esperar a las próximas elecciones generales-, el hecho de que el Parlament de Catalunya haya aprobado una declaración de soberanía y que el Govern haya fijado de forma unilateral fecha y pregunta, alimentan una dinámica de confrontación que no favorece, sino que hace imposible una consulta legal y acordada.

La insistencia de los socialistas catalanes en una consulta legal y acordada no es un capricho, sino, sencillamente, la única forma de hacerla posible tal como ha puesto de relieve de forma contundente la resolución del Tribunal Constitucional sobre la declaración de soberanía aprobada por el Parlament. El compromiso del PSC con la celebración de una consulta se concretará en la votación de la ley de Consultas no Refrendarias si, tal como los partidos hemos acordado, recibe el visto bueno del Consell de Garanties Estatutàries.

Pero como ya he apuntado, la aprobación de esta ley no garantiza por sí misma la celebración de la consulta. Hay cinco posibilidades: un acuerdo entre los dos gobiernos que haga posible la consulta (poco probable), que el Gobierno de España se inhiba ante la convocatoria unilateral de la consulta por parte del Govern (poco probable), que el Govern insista en organizar una consulta aunque el Tribunal Constitucional haya suspendido su convocatoria (situándonos fuera del Estado de derecho), que alguna organización de la sociedad civil tome en sus manos la organización de la consulta (cosa que la privaría de toda legitimidad), o que el presidente de la Generalitat sustituya la consulta por una convocatoria de elecciones al Parlament en el momento que él considere oportuno o le sea dictado por las circunstancias.

Hoy por hoy sólo parece razonable la última opción, que no satisface a nadie. Por eso es incomprensible que el presidente de la Generalitat sea incapaz de cambiar de estrategia. Quizás espera que el Gobierno de España flexibilice su posición o, incluso, que formalice una oferta política que justifique un cambio de hoja de ruta. Pero yo me pregunto, ¿qué sentido tiene dejar la iniciativa únicamente en manos de los que combatieron el Estatut, de los que lo recurrieron y de los que han desarrollado una política tan contraria a los intereses de Catalunya?

¿No sería mejor hacer las cosas de otra manera? ¿No podríamos pensar en una pregunta viable que diera a las instituciones catalanas la fuerza imprescindible para negociar? Tampoco entiendo por qué se abandona la perspectiva de un nuevo acuerdo que podría consistir en la negociación de un pacto fiscal solidario, la garantía efectiva de las competencias de la Generalitat en lengua, educación y cultura, y un marco que facilite la proyección exterior de Catalunya. Y tampoco es sensato despreciar las posibilidades de una reforma constitucional federal, o la inclusión de los derechos históricos recogidos en el artículo 5 del Estatut en una disposición adicional de la Constitución. Todas estas iniciativas podrían ser objeto de consulta para dar un mandato a las instituciones catalanas, y el resultado de la negociación sería también sometido al voto de la ciudadanía con el fin de decidir.

Creo sinceramente que la estrategia del presidente Mas es errónea y peligrosa y, en el mejor de los casos, no lleva a ningún sitio. Celebrar la consulta y alcanzar un nuevo acuerdo sólo es posible a través del diálogo, la negociación y el pacto. Es la vía del juicio, la vía con la que estamos comprometidos los socialistas catalanes. La vía para alcanzar avances en el autogobierno, en el reconocimiento de la nación catalana y en la modernización del Estado. La primera vía.