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    El mes de septiembre del año 1977 empezó mi militancia política. Esta página recoge los artículos e intervenciones públicas que he ido haciendo a lo largo de los años.
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Intervención en el acto “La lucha por la igualdad en la Cataluña del siglo XXI”

Intervención de Miquel Iceta en el acto “La lucha por la igualdad en la Cataluña del siglo XXI”

Muy buenos días, amigas y amigos, compañeras y compañeros.

¡Nos merecíamos un acto así!

Gracias a todos y todas por vuestra asistencia.

Agradezco muy especialmente las intervenciones de los amigos y amigas que han querido participar en este acto, mostrando su compromiso con la causa de la igualdad, nuestra utopía.

Gracias Albert, Rosa, Carme, Josep Maria i Joan Carles.

Este es un acto importante para nosotros, quiere marcar la renovación de nuestro compromiso, pero también quiere señalar un nuevo inicio. Como dijo Willy Brandt: “Recordad siempre vuestra fuerza y que cada nueva época requiere de nuevas propuestas”.

Venimos de lejos, de muy lejos, lo hemos visto en el video. Somos el partido de Joan Reventós, de Josep Pallach, de Paco Ramos, de Maria Aurèlia Capmany, de Ernest Lluch, de Marta Mata, de Jordi Solé Tura, de Antonio Santiburcio y de tantos y tantos otros. Personas de piedra picada, dispuestas a picar piedra. Personas como nosotros. Nos hacen falta muchas personas así.

Venimos de una larga historia de luchas obreras, democráticas, catalanistas, federalistas, feministas, culturales, pacifistas, socialistas, sindicales, ecológicas y sociales.

Somos hijos de un movimiento que no se improvisa. No nació ni en platós de televisión ni en cenáculos elitistas. Somos una fuerza en la que los protagonismos individuales nunca olvidan la dimensión colectiva de nuestro compromiso. Queremos cambiar las cosas, los pueblos, las ciudades, Cataluña, España, Europa y el mundo. Queremos cambiar las cosas desde los valores de la libertad, igualdad, justicia, fraternidad y solidaridad.

Somos una fuerza impulsora de transformaciones sociales, un partido que se presenta con humildad ante la sociedad catalana, consciente de sus errores y carencias, pero también orgulloso de su trayectoria y de los avances que se han conseguido gracias a nuestros esfuerzos.

Ningún partido en Cataluña o España puede decir que ha contribuido más que los socialistas a la libertad y la progreso de nuestros conciudadanos y conciudadanas.

La conquista y consolidación de la democracia, el regreso de las instituciones en el exilio con el President Tarradellas al frente, la Constitución y los dos Estatutos, la incorporación de España a las instituciones europeas, el impulso al Estado del bienestar (sanidad, educación, pensiones no contributivas y ayuda a la dependencia), la ampliación de los derechos y libertades, son hitos de los que nos sentimos legítimamente orgullosos.

Lo vuelvo a decir: ningún partido en Cataluña o en España puede decir que ha contribuido más que los socialistas a la libertad y al progreso de nuestros conciudadanos y conciudadanas.

Hace poco más de un año de aquel Tren de la Libertad en que muchísimas mujeres de toda España pararon en seco la ofensiva de la derecha contra los derechos de las mujeres. Hay que rendir homenaje a todas las luchas que han hecho posible avanzar, y a todas aquellas que han evitado los retrocesos. Porque, desgraciadamente, los derechos y los avances no son nunca irreversibles. Y los combates tienen que ser permanentes como, por ejemplo, contra la violencia y los crímenes machistas.

Dicho esto, hemos cometido también algunos errores que hay que reconocer y rectificar. Como lo hace la Crida que hoy presentamos.

Nuestro reto es renovar el compromiso con los valores que dan sentido a nuestra existencia y a nuestra lucha, y ser capaces de traducirlos en acción política y transformaciones que hay que impulsar en la Cataluña de hoy.

Por este motivo queremos escuchar todas las voces que quieran ser escuchadas. Y contar con todas y todos los que quieran hacer avanzar con nosotros la causa del socialismo y la causa de Cataluña. Por este motivo queremos avanzar hacia un Congreso Abierto y hacia un Consejo Abierto de los y las Socialistes de Catalunya.

Socialistes de Catalunya, poniendo por delante a las personas y la voluntad unitaria. Socialistes de Catalunya, reuniendo a los hombres y las mujeres que luchan por la causa de Cataluña y la causa del socialismo. Más allá de un partido, la fuerza de un movimiento.

La causa de Cataluña, la causa de los catalanes y las catalanas, nuestra identidad, nuestro autogobierno, nuestra cohesión social, nuestra unidad civil, el catalanismo transversal, patrimonio común, indivisible, unitario, que no dejaremos secuestrar por nadie, ni que sea pisoteado por nadie.

Y la causa del socialismo, sí.

Escuchad la definición de socialismo que nos legó Jordi Solé Tura en 1998.

“Siempre he entendido el socialismo como una pasión por la dignidad de la persona, es decir, por la igualdad y la solidaridad en una sociedad libre. Por ello la huella moral y política del socialismo continuará viva mientras haya desigualdades, injusticias, discriminaciones y humillaciones.

Desde el punto de vista político eso quiere decir una lucha continua para reformar nuestras sociedades, en el supuesto que las reformas son mucho más difíciles y complejas que las revoluciones.

El problema actual es que aún vivimos de las luchas, las victorias y las derrotas del pasado, incluso del pasado inmediato, cuando el concepto del socialismo iba vinculado a los grandes cambios de la revolución industrial, a las guerras coloniales y mundiales, a la defensa de democracias amenazadas y a la división de bloques.

En el futuro esta lucha por los mismos objetivos se hará en un mundo más dominado por grandes centros de poder supraestatales y grandes medios de comunicación, pero también en un mundo protagonizado por sectores sociales históricamente marginados. Será por encima de todo, la lucha por la igualdad entre hombres y mujeres, entre etnias y entre sociedades avanzadas y más atrasadas. Y espero también que un mundo donde el nuevo papel de las ciudades, las nacionalidades y las regiones permitirá, por fin, superar las viejas concepciones nacionalistas”.

Hablo de la causa del socialismo entre otras cosas porque, como decía Ulrich Beck, “la renuncia abierta a la utopía es un cheque en blanco al abandono de la política por parte del a propia política. Solamente quien es capaz de entusiasmarse, gana apoyo y conquista el poder”.

Nosotros queremos embridar al capitalismo global para someter la economía al bienestar de las personas y de los pueblos, justo lo contrario de lo que sucede ahora. Recordemos lo que nos decía Tony Judt: “La derecha utiliza la crisis como excusa para desplegar encarnizadamente sus prioridades: menos Estado, menos protección social, menos solidaridad”. Nosotros nos oponemos frontalmente a eso. Con palabras y, sobre todo, con actitudes, con hechos, con acciones de gobierno.

Somos una izquierda democrática, reformadora y transformadora, con vocación mayoritaria y de gobierno. Capaz de reivindicar y de denunciar, sí. Pero también capaz de gobernar y de cambiar la realidad, de combatir las injusticias, de construir una sociedad mejor.

Somos conscientes de que la economía de mercado funciona sobre la base del beneficio y la obsesión por las posesiones materiales, pero no nos queremos resignar a una organización social que se limite a tomar nota de las desigualdades, las injusticias y los desequilibrios, a una sociedad que solamente encuentre satisfacción en el consumismo desaforado, a una sociedad de mercado. Es necesario que recuperemos la crítica a las desigualdades, las crisis, la precariedad, la alienación y la pobreza generadas por el sistema capitalista. Precisamente porque somos socialistas. Pero no queremos ser una fuerza que se limite a denunciar, a reivindicar, queremos transformar la realidad, cambiar las cosas, desde el gobierno y desde la acción social, política y cultural. Queremos recuperar la cultura crítica y la capacidad transformadora.

El modelo neoliberal es incapaz de situar a las personas por encima del beneficio. Y nosotros no aceptamos como inevitables ni el paro, ni la pobreza, ni las desigualdades. Así pues, los retos son claros: la regulación del sistema financiero, el abandono del dogma de la mano invisible del mercado, la sumisión del libre comercio a normas sociales y ambientales, evitando confundir derechos con mercancías que solamente están al alcance de los que las pueden comprar, recuperando el prestigio de la política y de lo público, introduciendo elementos de democracia económica como la cogestión en las empresas, potenciando la economía social, rechazando la desregulación sistemática de la relación entre empresarios y trabajadores.

Por primera vez en la historia, el cambio de civilización al que estamos asistiendo no está comportando una ampliación de los horizontes del progreso, al contrario, suscita miedos e inseguridades, genera paro y desigualdades, agota los recursos naturales del planeta, amenaza el medio ambiente y condena a la precariedad y a la pobreza a muchas personas. Y por esto necesitamos, entre otras cosas, una buena regulación de los mercados globales y unos Estados Unidos de Europa.

Debemos reconstruir nuestro proyecto político para hacer frente a los retos de la globalización, del individualismo egoísta y del repliegue comunitario. Hemos de hacer frente al miedo que es el caldo de cultivo de los populismos demagógicos, xenófobos o identitarios que nos acechan, y que estimula el conservadurismo y la ley de la selva.

Hemos de buscar con todos aquellos y aquellas que lo deseen, las respuestas a nivel local, europeo y global, para construir un nuevo proyecto capaz de alumbrar una nueva sociedad más libre y más segura, más próspera y más justa. Sin olvidar que la crisis económica es también una crisis energética y ambiental. Y que la fractura social que va creciendo tiene una expresión cada vez más dura en los núcleos urbanos, agravando viejos problemas y creando nuevos problemas que conviene conocer y afrontar.

Quiero insistir en nuestra vocación de gobierno, reivindicando el trabajo hecho por los gobiernos socialistas presididos por Felipe González y José Luis Rodríguez Zapatero, por tantos y tantos gobiernos municipales, y por los gobiernos de izquierdas presididos por Pasqual Maragall y José Montilla. Y quiero recordar que desde que gobierna CiU con el apoyo de ERC, hay menos personas trabajando, tenemos más desigualdades, más pobreza, más recortes y Cataluña ha doblado su deuda, y además, nos han embarcado en una noria y en un callejón sin salida.

Una noria que gira y gira que es incapaz de impulsar cambios tangibles. Una noria que no puede esconder la verdad ni la complejidad de los problemas a los que nos enfrentamos.

¿Cuál es nuestra realidad hoy?

  1. 000 puestos de trabajo perdidos desde el año 2010.
  2. 000 familias sin ingresos.
  3. Medio millón de personas con trabajo pero en riesgo de pobreza.
  4. La tasa de actividad y de ocupación de los hombres sigue siendo 10 puntos más alta que la de las mujeres.
  5. La pobreza infantil severa se sitúa 11 puntos por encima de la media europea.
  6. 000 familias declaran que no pueden mantener la vivienda a una temperatura adecuada.

Ante una verdadera situación de emergencia social, tenemos que hacer frente al inmovilismo de la derecha y denunciar las soluciones mágicas que ofrecen paraísos ilusorios.

No hay soluciones milagrosas. Os pongo un pequeño ejemplo. Estos días se está impulsando un debate sobre un proyecto de Constitución catalana, que parece que tiene muchos entusiastas, pero pocos la deben haber leído, me parece a mí. Mirad, artículo 30, “Con independencia de su situación administrativa o laboral, todas las personas tienen derecho a la asistencia sanitaria gratuita en caso de urgencia”. Sí, lo habéis escuchado bien, “en caso de urgencia”. ¿Este es el nuevo país que nos proponen? No es nuestro nuevo país, en ningún caso. Nosotros queremos un derecho a la salud, un derecho a la asistencia sanitaria gratuita para todo el mundo cuando lo necesite, sea o no urgente. Otro ejemplo, este año, en los presupuestos acordados entre CiU y ERC, cero euros para las guarderías.

Menos palabras vacías, menos proceso, menos estructuras de Estado, y más velar por el estado de las estructuras, los derechos y las oportunidades de las personas. Más sanidad, más educación y menos embajadas. Menos hojas de ruta y más ideas claras. Más decir la verdad: no habrá una solución unilateral. El único camino es el del diálogo, la negociación y el pacto, el resto es hacer castillos en el aire y engañar al personal.

Menos hablar de independencia y más luchar contra las dependencias. No queremos que la salud o la educación dependan de si las puedes pagar o no. No queremos que el bienestar de los niños dependa del nivel adquisitivo de sus familias. No queremos que los suministros imprescindibles de agua, luz y gas dependan de si eres o no pobre. Queremos luchar contra las dependencias, de verdad.

Queremos un cambio de verdad, de raíz, queremos vivir de otra manera, queremos otra forma de vivir, y vivir las cosas con otra mentalidad. Otra manera de pensar, otra manera de enfocar la vida, otra manera de valorar las cosas, otra manera de establecer prioridades, otro sistema de valores. Una alternativa de verdad, eso queremos construir.

Queremos cambiar España, queremos reformar el Estado, queremos un acuerdo para cambiar la Constitución y hacer de España un Estado federal en que el autogobierno de Cataluña y la defensa de los intereses de los catalanes y las catalanas tengan las máximas garantías. Pero no queremos ni el desgarro de la sociedad catalana ni la ruptura con el resto de pueblos de España. Y queremos poder votar ese nuevo pacto.

Que no me digan que no se nos entiende. Queremos cambiar España, queremos reformar el Estado, queremos un acuerdo para cambiar la Constitución y hacer de España un Estado federal en el que el autogobierno de Cataluña y la defensa de los intereses de los catalanes y las catalanas tengan las máximas garantías. Pero no queremos ni el desgarro de la sociedad catalana ni la ruptura con el resto de pueblos de España. Y queremos poder votar ese nuevo pacto. Más claro, agua.

Para ser fieles a nuestra historia y leales con nuestro compromiso político, para ser capaces de seguir trabajando por los cambios necesarios, el PSC tiene que cambiar, nuestra organización tiene que cambiar, nuestra forma de hacer política tiene que cambiar, nuestra relación con la sociedad tiene que cambiar.

Entramos en un año decisivo para la reconstrucción de nuestro proyecto político, la preparación de las elecciones municipales, autonómicas y generales nos tiene que servir para abrirnos a los sectores progresistas, para estrechar nuestros lazos con los trabajadores y las trabajadoras, los emprendedores y las emprendedoras y nuestra juventud. Para ser más, para ser mejores, para cambiar las cosas.

Y tenemos que enriquecer nuestro proyecto político a partir de un debate profundo sobre los diez ejes que contiene el manifiesto que hoy presentamos. Por un Congreso Abierto centrado en un debate de ideas que hayan sido contrastadas con muchas personas, con muchos sectores, sin prejuicios. Trabajando con los sindicatos, con el movimiento asociativo progresista, la gente de izquierdas.

  1. Substituir las políticas de austeridad por políticas de impulso económico y de creación de puestos de trabajo.
  2. Combatir las desigualdades, la precariedad y la pobreza, e impulsar un plan de rescate social.
  3. Defender el Estado del bienestar como mecanismo esencial para la equidad y la igualdad de oportunidades.
  4. Defender y promover la calidad de la escuela pública y el derecho de la ciudadanía a la cultura, apoyando a los creadores y a las industrias culturales.
  5. Defender la calidad de la sanidad pública rechazando su privatización y su empequeñecimiento.
  6. Impulsar la sostenibilidad y combatir los hábitos del consumismo y el despilfarro.
  7. Impulsar una Europa social y democrática capaz de embridar al poder financiero y especulativo.
  8. Revitalizar la democracia, con nuevos sistemas de participación, partidos más abiertos y transparentes y un nuevo sistema electoral.
  9. Establecer una administración pública absolutamente transparente, abierta al escrutinio permanente de la ciudadanía y con tolerancia cero hacia la corrupción.
  10. Promover un nuevo acuerdo con el resto de España que nos permita votar.

Renovar, innovar, cambiar. Abrirnos, ir a buscar talento, complicidades. Tejer redes. Aprovechar la preparación de las elecciones municipales como palanca de renovación. Haciendo de las elecciones municipales una reivindicación de la política más noble y altruista, de los cambios desde abajo, atendiendo a los problemas reales, trabajando por lo que realmente importa. Este nuestro compromiso, nuestro combate.

Amigas y amigos, compañeras y compañeros, os invito a seguir trabajando por el socialismo y por Cataluña.

Os invito a leer, debatir y difundir la Crida dels Socialistes de Catalunya.

Os invito a gritar juntos, muy fuerte.

Visca, visca, visca, Catalunya socialista!

Intervención en el Fórum Europa – Tribuna Catalunya

Intervención de Miquel Iceta

Fórum Europa – Tribuna Cataluña

Lunes 7 de Julio de 2014

 

Agradecimientos

Buenos días, autoridades, señoras y señores, amigas y amigos. Gracias a todos y a todas por vuestra presencia tan numerosa.

En primer lugar, quiero agradecer al Fórum Europa Tribuna Cataluña, a sus patrocinadores, y al presidente de Nueva Economía Fórum José Luis Rodríguez, su amable invitación, que me permitirá poder compartir con todos ustedes mis opiniones y mis propuestas sobre el presente y futuro del PSC y de Cataluña.

Y, antes de comenzar, quiero dar las gracias al Secretario General de mi sindicato, la UGT de Cataluña, Josep Maria Álvarez, por haber aceptado presentarme y por sus palabras que muestran de forma inequívoca la larga amistad que nos une.

Razones y objetivos por los que he presentado mi candidatura a la primera secretaría del PSC 

He presentado mi candidatura a la primera secretaría del PSC porque considero que puedo ser útil a mi partido en esta difícil etapa. He tomado esta decisión porque estoy convencido de la capacidad colectiva de los socialistas para superar la situación actual. Y porque creo que estoy preparado para encabezar este esfuerzo.

Lo he hecho también porque creo que puedo ofrecer a la política catalana una voluntad de diálogo y entendimiento hoy más necesaria que nunca. Porque quiero defender posiciones transversales y de sentido común, capaces de hacerse escuchar en un ambiente muy polarizado que no augura nada bueno. Porque creo que los cambios que la sociedad catalana reclama, solamente pueden venir de la mano de una fuerza catalanista y socialista como la que representa el PSC.

El PSC aúna de forma inseparable dos objetivos: la defensa de Cataluña, su identidad y su autogobierno, y el combate permanente por la justicia social. El PSC está dispuesto a colaborar con todo el mundo, desde el Gobierno o desde el Parlament, para hacer avanzar estos dos objetivos. Como lo hemos hecho desde muchos ayuntamientos de Cataluña y, a través de nuestra incidencia en la política española y europea, con el Partido Socialista Obrero Español y el Partido de los Socialistas Europeos.

Quiero reivindicar la política, la capacidad colectiva de transformar democráticamente la realidad. Y quiero reivindicar la socialdemocracia como herramienta de transformación profunda de la sociedad. Soy reformista. Y creo que un esfuerzo continuado de reformas transforma la realidad de forma más eficaz que la apelación permanente a cambios radicales que casi nunca se producen. Y que a veces, cuando se producen acaban traicionando los ideales que les alimentaban.

Mi plan de trabajo estará muy marcado por el calendario político. Primero, Congreso del PSC. Después, Congreso del PSOE.

Después del verano, el período que va desde la celebración de la Diada al 9 de noviembre.

Quiero ser muy claro al respecto. El PSC está convencido de que no habrá solución estable al problema de encaje entre Cataluña y el resto de España sin que los catalanes se puedan pronunciar sobre su futuro en un referéndum o consulta. Nosotros queremos la consulta. Tanto es así que ya hemos anunciado nuestro voto favorable a la ley de consultas si se atiende mínimamente a nuestros requerimientos, que no harán sino mejorarla, y si recibe el aval del Consejo de Garantías Estatutarias.

Pero nos vemos obligados a proclamar con idéntica claridad que la ley de consultas populares no referendarias que el Parlament aprobará en septiembre, no puede amparar una consulta que plantee la pregunta acordada entre CiU, ERC, ICV-EUiA y la CUP. En primer lugar, porque una ley de consultas populares no referendarias no puede servir para formular una pregunta propia de un referéndum. En segundo lugar, porque la pregunta acordada no se ajusta a los estándares de calidad democrática fijados por las instituciones europeas e internacionales: la primera pregunta no es clara, a la segunda pregunta solamente pueden responder una parte de los ciudadanos, y los promotores no se han puesto todavía de acuerdo en cómo contabilizar los resultados. Una chapuza descomunal. En tercer lugar, porque si el Tribunal Constitucional es fiel a su doctrina, sabemos que la convocatoria de una consulta con esta pregunta será inmediatamente suspendida. Y no tendremos consulta. Y nosotros queremos consulta.

Si yo fuera presidente, lo primero que haría es convocar una consulta que proporcionase un mandato claro y potente para negociar. Con una pregunta del tipo: ¿Quiere que el gobierno de Cataluña negocie con las instituciones del Estado un acuerdo que garantice el reconocimiento del carácter nacional de Cataluña, un pacto fiscal solidario, y el blindaje de las competencias en lengua y cultura? Con el apoyo obtenido, que creo que sería muy mayoritario, correspondería negociar y, finalmente, el resultado de la negociación tendría que ser sometido  nuevamente al referéndum o consulta de la ciudadanía.

No quiero alargarme más sobre este tema. Ya saben qué pienso. Lo he escrito recientemente en un artículo publicado en La Vanguardia. Saben que la propuesta de los socialistas catalanes es trabajar para un nuevo acuerdo con el resto de pueblos de España, que para nosotros pasa por una reforma constitucional que haga de España un Estado federal plurinacional. Una reforma que, lógicamente, tendría que ser refrendada en las urnas. Hay que agradecer a Pere Navarro y a Alfredo Pérez Rubalcaba su esfuerzo y su acierto como impulsores de esta propuesta.

Pero por el camino que vamos, no habrá consulta el 9 de noviembre. Habrá unas elecciones, cuando sea. Pero no una consulta. Y eso frustrará por mucho tiempo a una parte significativa de la sociedad catalana. No puede haber una consulta si no es legal y acordada. Y para conseguir el acuerdo hace falta una negociación que desgraciadamente no se está produciendo.

Sigo con el calendario: preparación de las elecciones municipales. Después, primarias abiertas a la ciudadanía para elegir al candidato o candidata a la presidencia de la Generalitat. Y, finalmente, a finales de 2015, Congreso del PSC. Para revisarlo todo.

Pero de lo que más quisiera hablarles hoy es de mi preocupación fundamental: las desigualdades crecientes y la situación socioeconómica de nuestro país.

Mi gran preocupación: la desigualdad y la situación socioeconómica de Cataluña

Quiero hablar de lo que más me preocupa como socialista y como catalán: el enorme aumento de las desigualdades y la preocupante situación socioeconómica de Cataluña.

Por lo que respecta al ámbito social, todos los datos indican que desde hace tiempo la vida de los catalanes y las catalanas ha empeorado significativamente desde hace unos años, los datos nos dicen que las desigualdades, el paro y la pobreza han crecido mucho en nuestra casa.

Por lo que respecta a los datos de empleo, hay que recordar que, a pesar de una leve mejora de las cifras, hay 570.214 personas en paro en Cataluña.

Si hablamos de pobreza, conviene leer el Informe Social 2013 sobre Paro, Pobreza y Desigualdad en Cataluña, que publicó la Fundació Rafael Campalans. Los datos que de él se desprenden son espeluznantes.

Para el período 2006-2011, y teniendo en cuenta las variables de la Comisión Europea, vemos como en Cataluña ha habido un notable incremento, del 7,5% al 21,6% de la privación material, que es la que impide a las personas participar en la sociedad en que viven.

Además, la privación material severa ha aumentado del 2,9% al 8,2% y afecta especialmente a dos sectores de la población: los que antes de la crisis ya vivían en una situación de pobreza, y los que hasta 2008 eran consideradas clases medias y que se han empobrecido –los denominados “nuevos pobres”-.

Los principales motivos son el desempleo y las deudas por vivienda. A esto hay que sumar que en 2011 el 12,7% de la población catalana manifestaba dificultades para mantener la vivienda a una temperatura adecuada, la denominada “pobreza energética” que cada día es más preocupante no solamente en nuestra casa sino en muchos países de nuestro entorno.

Estos datos nos llevan a afirmar una triste y cruel realidad: el 20.4% de los catalanes vive bajo el umbral de la pobreza. Y este porcentaje aumenta hasta el 26% para los menores de 16 años, y hasta el 25% para los mayores de 65 años que, además, en muchos casos, sustentan miembros de otras generaciones mediante sus pensiones. En caso de la pobreza de las familias numerosa (47%) y monoparentales (46%) es todavía más dramático.

Todo esto está pasando en Cataluña.

Pero todos esto datos no se dan por casualidad, sino que son fruto de determinadas políticas, inspiradas por una ideología determinada.

Por poner un ejemplo, en un momento en que la prioridad del país tendría que ser la reactivación económica y la lucha contra el paro, el Gobierno de CiU ha reducido el presupuesto del Departamento de Empresa y Empleo del 2012 al 2014 en un 30%!.

Por lo que respecta al presupuesto del Departamento de Bienestar Social, para el 2014 es de  1.630 millones de euros, un 16% menos en relación al del 2010, último año del Gobierno de Entesa. Así, vemos que desde el 2012 los programas de apoyo a las familias se han recortado un 70%, los de ayuda a las personas con discapacidad un 50% y el de la dependencia un 10%. Las plazas en residencias y centros de día para personas mayores con mayor dependencia se han encarecido unos 200 euros al mes.

Y, aunque el Síndic de Greuges ha informado que en Cataluña hay más de 250.000 niños en situación de pobreza, el Gobierno de CiU redujo la partida presupuestaria destinada a la becas comedor para el curso 2012/2013. Así, solamente 63.650 alumnos disponían de ayudas de comedor escolar. ¡Esto no puede ser!

Estos datos nos demuestran que estamos frente a una situación de verdadera emergencia nacional. No podemos tolerar tanta desigualdad.

Si hablamos de economía, hoy ya tenemos la certeza de que la gestión de la crisis en Europa ha sido equivocada y ha provocado graves consecuencias económicas y sociales. La política económica de la austeridad a ultranza comporta más destrucción de empleo y menos demanda interna y, por tanto, una debilidad económica que aleja todavía más la consecución del objetivo de reducción del déficit público. El portavoz del grupo socialista Maurici Lucena nos hablaría de ello con mayor conocimiento de causa.

La austeridad en el gasto por sí sola, sin medidas de acompañamiento que incentiven la actividad en un contexto de un país con fuertes desequilibrios macroeconómicos, que no dispone de una política monetaria propia y que tiene un fraude fiscal equivalente al 20% del PIB (40.000 millones de euros en Cataluña / 200.000 millones de euros en España), conduce a un formidable retroceso económico y social. Y ¿quién se salva? Solamente las personas con elevados niveles de renta y de riqueza y las grandes empresas.

Nuestra obsesión es, precisamente, poner la economía al servicio de las personas. Y no quedarnos quietos e impotentes mientras la economía desregulada destruye las posibilidades de felicidad y emancipación de tantas y tantas personas.

Mis propuestas

Quiero fijar cuatro objetivos que considero imprescindibles para mejorar la calidad de vida de los catalanes y catalanas.

1. Situar el empleo como centro de nuestras políticas:

El objetivo fundamental de los socialistas catalanes es la creación de empleo.

Las condiciones necesarias para crear empleo son: (1) la recuperación del acceso al crédito para financiar inversiones productivas y el consumo y la inversión de las familias; y (2) corregir las desacertadas políticas de austeridad, recuperando las condiciones salariales y laborales y los derechos sociales.

Además, convendría que el Gobierno de la Generalitat de Cataluña:

–       Instrumentase una política industrial y una política de I+D+i potentes, orientadas tanto a nuevos sectores (biotecnología y biomedicina, cultura y audiovisual) como a sectores maduros pero competitivos como el agroalimentario o el automóvil. En este sentido, quiero expresar mi decepción por el Plan industrial presentado por el presidente Mas el pasado viernes, que es una simple declaración de buenas intenciones que no va acompañada de la imprescindible dotación presupuestaria.

–       Potenciase energías alternativas a los combustibles de origen fósil, crease parques de energía y vinculase inversiones “urbanas” a las energías sostenibles.

–       Apostase e invirtiese decididamente por nuevos nichos de vanguardia tecnológica como la biomedicina y los desarrollos tecnológicos asociados a las smart cities.

No obstante, es evidente que pasarán algunos años hasta que seamos capaces de recuperar niveles de empleo como los que teníamos antes de la crisis. Durante este tiempo, las prioridades del Gobierno en el ámbito laboral tendrían que ser:

o   El combate contra el paro de larga duración. El que afecta a personas mayores de 45 años, a mujeres, a jóvenes sin estudios y a personas con discapacidad.

o   Los jóvenes sin empleo. Hay que destinar recursos adicionales a los de la Unión Europea para que el Plan de Garantía Juvenil (trabajo o formación en 4 meses) sea una realidad y no solamente buenas palabras.

2. Renovar el Estado del Bienestar:

Los socialistas contribuimos a definir, construir y adaptar el Estado del Bienestar a las circunstancias que hemos ido viviendo. Y ahora queremos transformarlo. Ahora toca reconstruirlo, pero preservando los fundamentos: una fiscalidad justa, un gasto público fuertemente distributivo y la igualdad de oportunidades.

Un Estado del Bienestar renovado y adecuado a la nueva realidad, en el que sus cuatro pilares (educación, salud, pensiones y dependencia) sean modelos de calidad y equidad. En el caso de la Salud, por ejemplo, hay que luchar para reducir las listas de espera que han aumentado en los últimos años.

La defensa del Estado del Bienestar también pasa por revisar algunos de sus elementos organizativos y funcionales, sin renunciar en ningún caso a su papel redistributivo y de garantía de derechos.

3. Reformas sociales para luchar contra las desigualdades y la pobreza:

Para combatir la situación de emergencia nacional de la que hablaba anteriormente, los socialistas catalanes apostamos por:

–       Impulsar la Renta Garantizada Ciudadana como derecho a la garantía de ingresos. Esta Renta sería una prestación y un itinerario de inserción socio laboral, tal y como explicó la portavoz adjunta del Grupo Socialista, Eva Granados, en un acto organizado con motivo de la Semana de la Dignidad.

–       Y mientras no tengamos esta Renta Garantizada Ciudadana, que los socialistas reclamamos desde hace tiempo, queremos una reforma urgente de la Ley de Renta Mínima de Inserción. Y es que en Cataluña hay 272.000 hogares en los que todos sus miembros son desempleados; y no nos podemos permitir tener una cobertura de Renta Mínima de Inserción tan baja como la que tenemos.

4. Una reforma fiscal potente:

Es urgente reequilibrar las cuentas públicas con más ingresos y mayor gasto a través de una profunda reforma fiscal. Esta reforma debería tener por objetivo desarrollar un modelo fiscal más sencillo que reparta de forma justa las cargas impositivas, para que verdaderamente paguen más los que más tienen y que permita obtener los ingresos suficientes para financiar el Estado del Bienestar y un crecimiento sostenible, en un marco de control racional del déficit y la deuda públicos.

Recientemente, el Gobierno del PP ha aprobado un anteproyecto de ley de reforma fiscal, que aplicará a lo largo de 2015 y 2016, y que globalmente bajará impuestos mediante la modificación del IRPF, el Impuesto de Sociedades, la tributación de autónomos y el IVA.

Los socialistas consideramos que esta reforma fiscal es inadecuada por las siguientes razones:

–       La reforma producirá una bajada de la recaudación pública. Eso es negativo (1) porque España tiene actualmente unos ingresos públicos significativamente por debajo de los países del Área Euro. (2) porque los recortes del gasto público desde el año 2009 han menguado la calidad y la cantidad de los servicios públicos y han reducido la inversión pública afectando por tanto al Estado del Bienestar (la equidad) y el crecimiento económico; y (3) porque, tal y como ha denunciado la Comisión Europea, la reforma pone en riesgo el necesario proceso de consolidación presupuestaria (reducción gradual del déficit público), que impone un 3% de déficit público a España para el año 2016.

–       El muy inquietante aumento de las desigualdades y de la pobreza en España durante los últimos años aconseja un aumento de la tributación a las rentas y a los patrimonios más elevados, y esta reforma hace justamente lo contrario.

–       Las clases medias, que han padecido mucho con la crisis económica, son las menos beneficiadas por la reforma fiscal.

–       Por último, la reforma no plantea un ataque frontal al fraude fiscal, auténtico agujero negro del sistema.

Los socialistas creemos que, en el caso del IRPF y del Impuesto de Sociedades, un planteamiento mucho más adecuado hubiese sido mantener el nivel de la gran mayoría de tipos impositivos, (1) eliminando la sobreabundancia de aquellos beneficios fiscales (deducciones, exenciones, etc.) que solamente aprovechan las grandes empresas y las personas físicas que disponen de más recursos, y (2) aumentando moderadamente los tipos impositivos de determinados rendimientos del capital.

Adicionalmente, para conseguir reducir el enorme volumen de fraude y evasión fiscal, aparte de modificaciones legislativas, es imprescindible aumentar los recursos públicos destinados a la gestión tributaria, que en España representan solo el 0,1% del PIB, muy por debajo del 0,4% de los países de nuestro entorno.

Final

Quiero dejar tiempo para el coloquio y no sé si ya me he alargado en exceso. Y todo esto sin hablar de educación, cultura, calidad democrática, sostenibilidad, y de tantas y tantas cuestiones relevantes. Ya habrá otras ocasiones para hacerlo.

Creo que Cataluña, España y Europa, tienen futuro. Creo que pueden proporcionar un marco razonable de felicidad a los catalanes, españoles y europeos. Pero las cosas no caen de cielo. Hay que trabajar para hacerlas realidad.

Ya les he dicho que confío también en el futuro del PSC. De hecho, si no creyera en el PSC quizás no sería tan optimista sobre el futuro de nuestra sociedad. Hay muchas cosas que o las hacemos nosotros o no sé quién las hará. Ahora mismo no lo sé ver. Estoy convencido de que Cataluña necesita una izquierda democrática, reformista, de vocación mayoritaria y de gobierno. La que representa el PSC.

Creo que a la sociedad catalana le conviene un PSC fuerte. A los trabajadores y a las clases populares les conviene un PSC fuerte. Y para tener un PSC fuerte, el PSC tiene que cambiar, nuestra organización tiene que cambiar, nuestras formas de hacer política tienen que cambiar, nuestra relación con la ciudadanía tiene que cambiar.

Necesitamos una organización radicalmente democrática, que favorezca la participación y el debate. En el PSC no sobra nadie, sino que hace falta mucha gente. Pero hay que garantizar también el respeto a lo que somos y a lo que decidimos democráticamente entre todos y todas. Estos son objetivos irrenunciables porque necesitamos más PSC, no menos.

A nosotros nos toca ser fieles al legado de Joan Reventós, socialista de pies a cabeza, catalanista insobornable, federalista y europeísta convencido. Él nos enseñó que no hay frutos que no vengan de la tierra o del trabajo. Y que al partido hay que quererlo y mantenerlo unido. Su memoria y su ejemplo tendrán que inspirarnos.

Muchas gracias.

El Rey marca el paso

El Rey marca el paso
EL PERIÓDICO DE CATALUNYA, 4.06.14

Juan Carlos I ha decidido abdicar en el Príncipe de Asturias y de Girona, que en quince días será Felipe VI . Creo que el Rey ha tomado la decisión correcta. Él ya no podía seguir el desarrollo en plenitud sus funciones y su último servicio ha sido precisamente el de facilitar el relevo y, con él, la profunda renovación de la institución que encarna. Con esta decisión, el Rey señala el camino que deben emprender el conjunto de instituciones españolas, todas ellas afectadas en grados diversos de una crisis que requiere de reformas en profundidad. Lo dijo hace meses Pere Navarro entre el impostado escándalo de algunos y la indiferencia de no pocas personas. Pero señalaba un hecho evidente: hay que renovar el pacto constitucional de 1978.

El rey Juan Carlos fue proclamado jefe del Estado el 22 de noviembre de 1975, pero para los demócratas, la verdadera proclamación fue, precisamente, la aprobación en referendo de la Constitución de 1978, fruto de un importante consenso que obtuvo una ratificación amplísimamente mayoritaria de la ciudadanía. Salvando todas las distancias, creo que Felipe VI se encontrará en una situación similar. Solo una reforma profunda del conjunto de nuestro sistema institucional podrá garantizar la estabilidad de la que hemos disfrutado todos juntos durante el reinado de su padre.

Soy republicano y creo que la elección directa del jefe del Estado por parte de la ciudadanía es la forma más racional de culminar el edificio del Estado democrático. Pero también soy hijo de mi tiempo, y he visto cómo la Monarquía puede constituir un factor de estabilidad y de integración que en absoluto altera el contenido democrático del sistema. Juan Carlos I fue un agente activo en la recuperación de la democracia en nuestro país, su máximo defensor en la negra noche del 23- F, y demostró también, a veces con más inteligencia que muchos responsables políticos, el reconocimiento de la España plural.

Creo, como decía ayer Javier Cercas , que hoy el dilema real al que se enfrenta España no es el de Monarquía o República, sino el de peor o mejor democracia. Y por eso considero que ahora debemos aprovechar la oportunidad de impulsar profundas reformas en nuestro sistema político. No faltan ejemplos de monarquías federales que habrían de iluminar los pasos del nuevo monarca para acompañar la reforma constitucional federal que los socialistas estamos proponiendo desde hace tiempo. Incluso el nacionalismo vasco recupera su vieja idea confederal de pacto con la Corona, viendo con claridad que ahora es el momento de comenzar una nueva etapa política.

Así como hace 300 años Felipe V acabó con las esperanzas de la Catalunya austriacista, ahora Felipe VI tiene la oportunidad de actuar en un sentido muy diferente, acompañando el proceso hacia una verdadera España de todos, lugar de encuentro de diversos pueblos, de las naciones, nacionalidades y regiones que conviven en ella, capaces de compartir un proyecto federal común. Felipe VI, rey de las Españas. ¿Por qué no?

Cuestión de credibilidad

CUESTIÓN DE CREDIBILIDAD
EL SIGLO, 2.06,.14

Alfredo Pérez Rubalcaba definió sin tapujos los resultados de los socialistas en las elecciones europeas del pasado domingo: han sido un desastre sin paliativos. Son los peores resultados electorales de nuestra historia. Al haber obtenido 3.596.324 votos, hemos perdido un 41,44% de los que obtuvimos en 2009. En Cataluña hemos obtenido 358.539 votos, también el peor resultado de nuestra historia, perdiendo un 49,4% de los que obtuvimos en 2009. En 2009 los votos catalanes suponían un 11,5% de los votos del PSOE y en 2014 han sido casi un 10%.

Ciertamente, ha llovido mucho desde 2009 y las elecciones europeas, al no servir para instalar y deponer gobiernos, tienen una dinámica bien distinta a las demás. Pero ello no nos exime de analizar los resultados y extraer las oportunas conclusiones. Un resultado tan contundente requiere de un análisis profundo y de una reacción proporcionada que desborda un artículo de estas características y que los socialistas nos aprestamos a realizar tanto en Cataluña como en el conjunto de España.

En mi opinión, los socialistas no merecemos aún la confianza de quienes comparten –y son muchos, a tenor de los resultados obtenidos por otras fuerzas progresistas- nuestro mensaje crítico con respecto a las políticas de austeridad y al rumbo de la construcción europea en los últimos años. Los ciudadanos recuerdan con amargura que la crisis llegó cuando gobernábamos y que las políticas que hoy criticamos fueron iniciadas por gobiernos socialistas que no tuvieron más remedio que aceptar las imposiciones de Bruselas y la Troika. El problema no es nuestro proyecto y nuestro mensaje. El problema es nuestra credibilidad.

Mal que nos pese, y a pesar de nuestros esfuerzos, los socialistas no somos aún creíbles para abordar una crisis sistémica que abarca no sólo cuestiones socioeconómicas, sino también democráticas, europeas y nacionales (es decir, las referidas a las relaciones entre Cataluña y el resto de España). Creo que el proyecto reformista dibujado en nuestra Conferencia Política y en los acuerdos de Granada podría concitar un amplio apoyo ciudadano, pero que debemos esforzarnos antes tanto en difundirlo como, sobre todo, en construir la credibilidad y la confianza de las que carecemos a tenor de los resultados electorales. Y en este proceso, unas primarias abiertas a la ciudadanía a celebrar este año son un requisito imprescindible.

La dispersión del voto progresista dificulta, cuando no imposibilita, que criterios ampliamente mayoritarios puedan orientar las políticas de los gobiernos. El retroceso del conjunto de los socialistas en el Parlamento Europeo, aun siendo mucho menor que el retroceso del Partido Popular Europeo, ha impedido que seamos el primer grupo de la Eurocámara y dificultará la articulación de una mayoría progresista capaz de revertir el dogmatismo austericida. Es una reflexión que no sólo debemos hacernos los socialistas.

Este análisis de urgencia no debe perder de vista que también en el conjunto de Europa retroceden los grandes partidos y que en muchos países irrumpen fuerzas de carácter populista y euroescéptico. Cuando muchos justamente reclaman el contraste de alternativas políticas, en Europa habrá que buscar grandes acuerdos que permitan avanzar frente a los euroescépticos.

Quiero comentar alguna cuestión específicamente referida a los resultados de estas elecciones en Cataluña. Hay quien ha querido señalar una participación superior a la media española (45,84%). Sí, casi dos puntos más (47,63%), aun siendo inferior a la registrada en Castilla y León, Comunidad Valenciana, Madrid y La Rioja. E inferior también a la registrada en el referéndum sobre el Estatuto de 2006 (49,41%), que fue considerada entonces como un fiasco. También se subraya el importante apoyo obtenido por CiU y ERC, un destacable 45,53% por el que les felicito. Similar, por cierto, al obtenido en las últimas elecciones al Parlament de Catalunya, que fue del 44,4%. Del mismo modo que el PSC, tercera fuerza política catalana, ha obtenido un 14,28% de los votos, muy similar al 14,43% que obtuvo en noviembre de 2012. Nadie, tampoco quienes planteaban estas elecciones como un test sobre la consulta, debería sacar conclusiones apresuradas.

Un sistema electoral para Catalunya

UN SISTEMA ELECTORAL PARA CATALUNYA
EL PERIÓDICO DE CATALUNYA, 4.05.14

Catalunya es la única Comunidad Autónoma española que no tiene una ley electoral propia. Nos regimos por una disposición transitoria recogida en el Estatut de 1979, que debía regular solamente las elecciones de 1980, y que fue prorrogada por el Estatut del 2006, en el que se estableció que la aprobación de la ley electoral catalana requiere del apoyo de un mínimo de 2/3 de los miembros del Parlament.

En definitiva, las elecciones catalanas se rigen aún hoy por lo que establece la Ley Orgánica de Régimen Electoral General(LOREG). Parece mentira, y más en un momento en que se pone en primer plano la aspiración a convertirse en un Estado independiente, pero es así La responsabilidad es, sin duda, del conjunto de fuerzas políticas, especialmente de aquellas que hemos tenido un peso parlamentario relevante.

Reforma electoral

Es de justicia recordar que en el 2007 una Comisión de Expertos designada por el Gobierno Maragall entregó al Parlament un informe que, lamentablemente, no condujo a la aprobación de la ley, y que en el Parlament hay registrada desde el 2009 una Iniciativa Legislativa Popular impulsada por Ciutadans pel Canvi, proponiendo una reforma electoral que obtuvo el apoyo de decenas de miles de ciudadanos. Hasta ahora, y a pesar de los esfuerzos de todas las fuerzas políticas, la ponencia parlamentaria conjunta no ha encontrado una solución que cuente con el consenso necesario.

El ‘president‘ de la Generalitat y el presidente del grupo parlamentario socialista coincidieron en la importancia de trabajar por el consenso y en la conveniencia de explorar las posibilidades de un sistema electoral de representación proporcional personalizada, como el que funciona en la República Federal Alemana, como base para construir un acuerdo. Es con este espíritu que los socialistascatalanes hemos puesto sobre la mesa una propuesta concreta que se puede encontrar en la página web www.lleielectoral.cat.

Elección directa de diputados

¿Qué criterios están en la base de la propuesta que ofrecemos a todos los grupos parlamentarios? En primer lugar, es una propuesta efectivamente inspirada en el sistema electoral alemán, que combina la elección directa de diputados de distrito y una alta proporcionalidad, superior a la del sistema vigente.

En segundo lugar, es una propuesta que respeta el criterio de equilibrio territorial con la creación de 57 distritos electoralesuninominales de base territorial, agrupados en siete demarcaciones electorales (Comarcas de Girona, Terres de Ponent, Tarragona y Ebro, Región metropolitana este, Región metropolitana Oeste y Barcelona-comarca del Barcelonès).

En tercer lugar, es un sistema sencillo de cara a los electores y amplía la capacidad de elección de los ciudadanos, que tienen dos votos, uno para elegir directamente a su diputado de distrito, y otro para votar por la lista del partido que prefieran.

En cuarto lugar, da respuesta a los ciudadanos del Vall d’Aran y los catalanes residentes en el exterior, que reivindican una representación en el Parlament y que, con esta propuesta, elegirían directamente a sus respectivos diputados.

Y, en quinto lugar, su aplicación a los resultados de anteriores elecciones demuestra una gran estabilidad.

Propuesta para el acuerdo

Se trata de una propuesta para el acuerdo y, por tanto, abierta a la discusión y a la mejora. Estamos también abiertos a considerar otras propuestas que se puedan formular, pero no queremos dejar de señalar que, para nosotros, es imprescindible que el nuevo sistema electoral sea más proporcional que el actual, porque seguimos aspirando al mismo valor del voto de todos los ciudadanos, y que consideramos necesario acercar al máximo los diputados a la ciudadanía y que, desde esta perspectiva, la elección directa de diputados en distritos uninominales es una propuesta difícilmente mejorable.

Crece la desigualdad

CRECE LA DESIGUALDAD
ABC, 3.03.14

Mariano Rajoy en su intervención inicial en el reciente Debate sobre el estado de la nación se vanagloriaba de haber superado ya lo peor de la crisis en el discurso más triunfalista e irreal de su etapa como presidente.

El escenario pintado por Rajoy, tal y como acertadamente le replicó el líder de la oposición, Alfredo Pérez Rubalcaba, fue un escenario que de tan ufano resultaba esperpéntico, de tan irreal resultaba engañoso, y de tan optimista resultaba casi ofensivo. Irreal, engañoso y ofensivo para los casi 6 millones de parados en España. Irreal, engañoso y ofensivo para las familias con todos sus miembros en el paro. Irreal, engañoso y ofensivo para los que no pueden afrontar la hipoteca de su casa, la mensualidad del alquiler, o los recibos de agua, gas o electricidad. Para todos aquellos que dependen de una prestación social, o de la ayuda familiar para salir adelante.

El presidente del gobierno se olvida de todos aquellos que están sufriendo más duramente los efectos de una crisis que dura ya siete años. En palabras de Rubalcaba, «No he visto a un presidente que tenga tanto sufrimiento debajo y que esté tan pagado de sí mismo». Ésta es la realidad que Rajoy se niega a ver. Es Presidente de un Gobierno que ha generado, también en palabras de Rubalcaba «la apoteosis de la desigualdad».

Porque si hay algo cierto es que hoy, tanto en España, como en Catalunya, los pobres son más pobres, la diferencia entre ricos y pobres ha aumentado, y la desigualdad se expande en todos los sectores que se analicen, destruyendo los avances del Estado del bienestar que hemos ido construyendo entre todos en democracia.

Hoy, y así lo dice un reciente estudio publicado por la Fundació Rafael Campalans: «Informe social 2013. Atur, pobresa i desigualtats a Catalunya2, nos encontramos en un escenario en que el Estado del bienestar deja más desprotegidos a los sectores con ingresos más bajos, generando brechas sociales, desigualdades y el riesgo de ruptura de la cohesión social. Así, por ejemplo, y como se cita en el estudio, en 2011, la renda de los colectivos con mayores ingresos era prácticamente 5 veces más alta que la de los grupos menos favorecidos económicamente.

La realidad de los datos, éste y muchos otros, indican que la realidad está muy lejos del discurso de Rajoy. No es momento de titulares triunfalistas. Es el momento de la actuar contra el origen de las desigualdades que hoy día padecemos en Cataluña y en España. Desde el acceso a los servicios públicos de educación, sanidad y servicios sociales, las prestaciones por desempleo y las pensiones, una imprescindible reforma fiscal, las ayudas a la creación de empleo y a las iniciativas de autoempleo. Objetivos todos ellos ausentes de las prioridades de los gobiernos de Cataluña y España, objetivos incompatibles con la austeridad dogmática y la política de recortes que unen a los gobiernos de Mas y Rajoy por encima de las diferencias de las que hacen gala.

Las desigualdades se disparan

LAS DESIGUALDADES SE DISPARAN
EL SIGLO, 3.03.14

El pasado 6 de febrero, la Fundación Rafael Campalans hizo público, después de meses de trabajo, el Informe Social 2013. Paro, pobreza y desigualdades en Cataluña, un estudio destinado a reflejar la realidad social y el aumento de las desigualdades en los últimos años en Cataluña, coincidiendo con los momentos más álgidos de la crisis y la aplicación simultánea por los gobiernos español y catalán de políticas de austeridad y recortes sociales.

La tesis fundamental de este estudio, apoyada por numerosos análisis y datos, es que la crisis está afectando principalmente a los sectores con menos capacidad económica, los mecanismos de protección social son insuficientes con respecto a los sectores con ingresos más bajos, se generan brechas sociales, aumenta la desigualdad y hay riesgo de quiebra de la cohesión social.

Es un panorama ciertamente preocupante. Y que invita, más que a la reflexión, a actuar con urgencia con medidas económicas y sociales para poner remedio a la situación actual.

El informe, elaborado entre la Fundación Campalans y el Área de Cohesión Social del PSC, refleja el constante distanciamiento entre capas sociales, con indicadores contrastados, como el Índice de Gini, que mide hasta qué punto la distribución de los ingresos en una sociedad es equitativa o no. Como se dice en el estudio, por ejemplo, en el caso de Catalunya, “cada año que pasa está más lejos de Europa: si hasta 2009 nuestros niveles de desigualdad eran inferiores a los del resto de España y a los del conjunto de Europa, a partir del 2010 el Índice de Gini aumenta y en 2011 observamos un crecimiento de la desigualdad en la distribución de la renta a un ritmo más acelerado en Cataluña que en el resto de España y en el conjunto de Europa”.

El informe, dividido en tres ámbitos de estudio, aborda las consecuencias de la crisis, las políticas públicas en tiempos de crisis y el caso de determinados colectivos, como los jóvenes y mujeres, que sufren por partida doble los efectos de la crisis.

Una crisis que, con la aplicación conjunta de políticas públicas restrictivas, de austeridad y recortes sociales, ha agravado su impacto sobre la ciudadanía, especialmente en las personas con ingresos inferiores, a los que somete a una mayor indefensión.

Tal y como apunta Eva Granados en las conclusiones del informe, “cuando las desigualdades se convierten en pobreza y exclusión en el marco de un nuevo conflicto fratricida entre las clases sociales de siempre, se agrava la situación socioeconómica, el paro es insoportable y crecen las desigualdades. Y estas desigualdades tienen una cara oscura que se llama pobreza. Desde una situación de paro de larga duración se puede evolucionar hacia la pobreza severa y la exclusión, éstas son consecuencias dramáticas cada vez más frecuentes en nuestro país, un riesgo que ahora ya afecta a un 29% de la población catalana”.

Es imprescindible una acción política concertada que afronte de cara los problemas reales que vemos contrastados cada día. Es por ello, que el Grupo Socialista en el Parlament de Catalunya ha solicitado la celebración de un Pleno monográfico sobre pobreza y desigualdad, que tendrá lugar en el mes de marzo. Se trata de una oportunidad para abordar el problema más grave y urgente que tiene Catalunya, y también España, en estos momentos. La exigencia de este Pleno monográfico, que sigue la estela del que ya solicitamos y celebramos sobre la situación de la juventud, es una de nuestras obligaciones en tanto que partido político de izquierdas, especialmente preocupado por la situación económica y social de nuestros conciudadanos.

Esperemos que sirva para que el Govern de Catalunya responda al clamor de las entidades sociales que se dedican a esta labor, como Cruz Roja, que acaba de hacer público un informe donde denuncia que el 84% de las personas atendidas mayores de 45 años está en paro. Un paro que en esas edades puede ser una condena sin remisión, dadas las dificultades que el sistema de ocupación ofrece actualmente para la reinserción laboral de las personas en esta franja de edad.

Son tantos los datos que su sola enumeración abruma a cualquiera con un poco de sensibilidad. Para cualquiera que no se crea que la crisis ha sido ya vencida sólo porque la prima de riesgo haya aliviado su presión sobre nuestras finanzas. Nuestra obligación es renunciar a todo triunfalismo, analizar a fondo la dura realidad y seguir actuando para aliviar el drama diario de millones de personas.

El Informe Social de la Fundación Campalans, que puede consultarse aquí: http://fcampalans.cat/publicacions_detall.php?id=8&idpubli=293, debe estimularnos a todos, y en especial a la izquierda, para reivindicar la vigencia y la necesidad de mejora del Estado del Bienestar, garantizar una más equitativa distribución de los ingresos y empeñarnos a fondo en acabar con los orígenes de las desigualdades en nuestro país.