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Por un renovado compromiso contra la homofobia

PER UN RENOVAT COMPROMÍS CONTRA L’HOMOFÒBIA
lanoticia.cat, 20.12.13

Aquesta setmana s’ha conegut que un grup de tendències neonazis i homòfob està sent investigat per la fiscalia i pels Mossos d’Esquadra per assetjament a persones homosexuals a Barcelona. És l’enèsima mostra que a la nostra societat encara tenim un problema sense resoldre amb l’homofòbia. Molta feina a fer que, malauradament, i com també hem conegut aquesta setmana, haurem d’afrontar sense l’ajut inestimable de la Coordinadora Gai i Lesbiana de Catalunya que s’ha vist obligada a dissoldre’s per manca de recursos.

La Coordinadora ha estat un element central per a la reivindicació dels drets dels gais, les lesbianes, els i les bisexuals i transsexuals, convertint-se en un referent de l’activisme, la conscienciació, la reivindicació, així com en la pedagogia i l’ajut. La coordinadora ha estat així mateix un referent en la lluita contra la SIDA, promovent informació, prevenció i compromís de les administracions i el conjunt de la societat.

Indubtablement hi ha hagut molts avenços, com deia el 2006 en un article celebrant l’època en que els drets civils i la igualtat havien entrat de ple a l’agenda política amb el Govern Zapatero.

Però ja llavors advertia: “els avenços assolits no impliquen que tot estigui resolt. Encara queden greus episodis d’intolerància, de violència homòfoba. Encara hi ha molts i moltes adolescents que pateixen assetjament o incomprensió, que fins i tot ha portat alguns al suïcidiEncara són molts i moltes els que no només pateixen la malaltia causada pel VIH sinó que veuen com se’ls tanquen les portes sols pel fet d’ésser seropositius.” Paraules que, malauradament avui hauria de repetir.

Deia també, i també repeteixo avui que, malgrat tot, sóc optimista. Com deia al 2006 “el moviment GLTB ha sabut lluitar en condicions ben difícils i ha obtingut grans victòries, obrint importants espais de llibertat i felicitat per a tothom“. La lluita en favor dels drets i contra l’homofòbia continua, però la desaparició de la Coordinadora és una notícia trist que no ha de passar desapercebuda i que exigeix de tots i totes un renovat compromís.

Avanzar a través del acuerdo

Avanzar a través del acuerdo

ABC, 24.06.10

El pasado martes el PSC organizó un acto para celebrar el quinto aniversario de la reforma que legalizó el matrimonio entre personas del mismo sexo. Un acto en el que recordamos, en presencia del President Montilla, a todos aquellos que han luchado y luchan por la consecución de una sociedad mejor, por la erradicación de las desigualdades y por el reconocimiento de derechos que aseguren la igual dignidad de todas las personas.

El President, en su brindis por estos 5 años de libertad e igualdad, nos recordó que él era ministro del Gobierno que envió al Congreso dicha reforma y que como Diputado la votó favorablemente. Otros no lo hicieron. Como tantas otras veces, la derecha española y parte de la derecha catalana no quería avanzar en el camino hacia la plena igualdad y en la conquista de nuevos derechos.

El Partido Popular recurrió la reforma ante el Tribunal Constitucional, que aún no se ha pronunciado sobre dicho recurso, manteniendo por tanto la ley su plena vigencia. En estos 5 años se han casado más de 15.000 parejas. Es decir, teníamos razón, la ley no atacaba a la familia, sólo reconocía iguales derechos a todos y ampliaba el número de familias. La sociedad española ha seguido su camino de plena normalidad y aceptación de la diversidad, mientras el PP permanece anclado en la defensa de unas ideas retrógradas que responden a sociedades que restringen las libertades.

Cabe señalar el curioso paralelismo entre la ley que reconoce el derecho a contraer matrimonio entre personas del mismo sexo y el Estatut de Autonomía de Catalunya. Aprobado ahora hace 4 años, después de un pacto entre el Parlament y las Cortes Generales, aprobado por éstas y sometido al referéndum de los ciudadanos y ciudadanas de Catalunya, el Estatut también fue rechazado el Partido Popular y recurrido por este partido ante el Tribunal Constitucional. 4 años después no se ha dictado sentencia, mientras el Estatut ha estado plenamente vigente y se ha ido aplicando con total normalidad demostrando, entre otras cosas, que ninguno de los terribles acontecimientos pronosticados por el PP se ha producido: ni España se ha roto, ni Cataluña se ha desentendido de España.

El President Montilla ha ido advirtiendo sobre los riesgos de desvirtuar un acuerdo político refrendado por el pueblo. Hemos señalado que la situación anómala del Tribunal no es precisamente la más conveniente para que pueda ejercer su alta labor institucional ni para que sus decisiones puedan ser asumidas con normalidad. En la España de las Autonomías reconocida en la Constitución de 1978, las demandas de mayor autogobierno no debieran resolverse por la vía del conflicto o de los recursos de inconstitucionalidad, sino por la vía del pacto y la conciliación, como lo entendieron el Parlament de Catalunya, las Cortes Generales y los ciudadanos en las urnas.

Mientras los progresistas queremos avanzar en el reconocimiento de derechos y en la profundización del autogobierno, los conservadores se empeñan en imponernos a todos su mirada estrecha y corta. Los conflictos que se generan sólo sirven a quienes quieren dividir la sociedad, fomentar la intolerancia y alimentar extremos contrapuestos. Los socialistas seguimos como siempre comprometidos con las libertades, el autogobierno y el progreso. Lo hicimos en la transición, lo llevamos haciendo los últimos 30 años con el liderazgo en la consecución de todos los nuevos derechos y lo hacemos también para garantizar el desarrollo del autogobierno de Catalunya. Lástima que el PP de hoy se parezca bien poco a la UCD de ayer y tenga mucho más que ver con una Alianza Popular que, recordémoslo una vez más, aceptó con reticencias el nuevo marco constitucional.

Contra la resignación

CONTRA LA RESIGNACIÓN

ZERO, n. 120, diciembre 2009

El último país de la Europa occidental en recuperar la democracia es hoy de los cinco primeros del mundo en cuanto a derechos y libertades individuales. Gozamos hoy de más derechos y libertades que nunca, y de entre ellos destaca la plena igualdad de las personas con independencia de su orientación sexual. Pero el gran avance conseguido no puede hacernos olvidar viejos y nuevos problemas. Los propios avances logrados pueden ser engañosos en la medida en que puedan ser utilizados como el argumento definitivo para defender que la discriminación a causa de la orientación sexual de las personas ya ha desaparecido y que el activismo en favor de los derechos ha dejado de tener sentido. Por ello no debemos dejar de denunciar y combatir la homofobia. En efecto, la homofobia tiene hondas raíces entre nosotros. Siguen produciéndose actitudes homofóbicas que, en su manifestación más aguda, conducen a violentas agresiones, y que en la escuela pueden causar un irreparable daño psicológico a los adolescentes. Estas duras realidades deben servir para recordarnos que los cambios legales, a pesar de responder a una demanda ciudadana espoleada por el movimiento GLTB, no son por sí mismos garantía del verdadero cambio cultural necesario para que la amenaza de discriminación desaparezca. No quiero en absoluto minimizar la importancia de los derechos conquistados pero sí me gustaría llamar la atención sobre la necesidad de no bajar la guardia. Recordemos que aún hoy el Tribunal Constitucional debe pronunciarse sobre el recurso del PP contra el derecho al matrimonio entre personas del mismo sexo.

Los sectores ideológicos y religiosos que quieren imponer sus reaccionarias creencias al conjunto de la sociedad no han perdido su capacidad de incidencia política, mediática y cultural. Su apego a un modelo familiar patriarcal y a una sexualidad reducida a la función reproductora sigue siendo una amenaza contra la libertad de quienes pensamos de forma distinta y contra el respeto en el que debe basarse una sociedad de libertades, laica y pluralista. No aceptamos que sus creencias se conviertan en leyes impuestas a todos.

Pero no son la homofobia y la intolerancia religiosa los únicos elementos de riesgo para la sociedad feliz que buscamos. Una sociedad feliz en la que la realización personal de cada cual no encuentre en los demás un obstáculo sino un estímulo, en la que la felicidad de cada uno sea la única garantía de la felicidad de todos. El individualismo extremo, el egoísmo, la insolidaridad, la falta de pluralismo en los medios de comunicación, su sometimiento absoluto a las reglas de la audiencia, la fijación de estereotipos sociales, de falsas normas que encasillan a personas y comportamientos, la mercantilización del ocio, el placer y la cultura, la debilidad del pensamiento crítico, una política resignada ante una economía fuera de control, con la vista puesta en las encuestas más que en los valores son también factores que limitan gravemente nuestras posibilidades de realización personal y colectiva.

No es hora ni de lamentos, ni de nostalgias, ni de autocomplacencia. Conscientes del largo camino recorrido no podemos tomarnos siquiera un respiro. Nuestros enemigos hoy son el desánimo, la apatía, la resignación y el cinismo; nuestro enemigo hoy es el miedo. El miedo al otro, el miedo a los demás, el miedo a nosotros mismos, el miedo al miedo. Nuestros enemigos hoy podemos llegar a ser nosotros mismos si nos convencen de que a partir de ahora cada cual debe resolver de forma individual sus problemas, si comulgamos con las teorías según las cuales la sociedad no existe y sólo existen los individuos. Sólo es vencido aquel que se rinde, quien rehúye el combate, quien abdica de su responsabilidad personal, quien se resigna a contemplar un mundo insatisfactorio desde un cómodo rincón o la autosuficiencia intelectual de quien no quiere reconocerse impotente. Por todo ello es hora de renacer, de cambiar para seguir siendo fieles a un ideal de emancipación, de renovar el compromiso. Es hora también de hacer política, de no dejar que unos pocos la hagan por todos. Es hora de sacudirse la pereza, de recuperar el gusto por el riesgo, de pensar que queda mucho por hacer y que, probablemente, lo que queda por hacer no podrá hacerse sin renunciar a las viejas rutinas. Y no dudo de la posibilidad de disfrutar de algunos momentos como meros espectadores, pero no hay cambios posibles sin arremangarse.

El derecho a elegir de las mujeres

EL DERECHO A ELEGIR DE LAS MUJERES
ABC, 09-04-09

En los últimos días la derecha y la Conferencia Episcopal han alzado sus voces contra la revisión de la despenalización del aborto. Algunos de ellos han ido más lejos y han pedido la derogación de la normativa vigente.

No es nuevo que un progreso social, un nuevo derecho sea planteado y legislado desde la izquierda, mientras que la derecha se opone a él con todas sus fuerzas. También es una constante que buena parte de quienes su opusieron a los avances, de manera privada, hagan uso de los nuevos derechos y libertades conquistados.

La propuesta del grupo de expertos sobre la Interrupción Voluntaria del Embarazo ha sido esta vez el pretexto de la derecha para lanzar invectivas contra el gobierno Zapatero, incluyendo truculentas imágenes mostradas a menores en colegios privados y concertados. Como clamaba en un reciente artículo Elena Arnedo, ¿por qué ese empecinamiento en querer confundir embriones con niños ya nacidos o con hombres y mujeres hechos y derechos?

La propuesta que está examinando ahora el Gobierno promueve la reforma de la normativa vigente para cubrir sus insuficiencias. Se trata, de forma resumida, de substituir los actuales supuestos por unos plazos determinados. Una propuesta, por tanto, que no amplia sino delimita el alcance de la ley vigente desde hace 24 años y que el PP ni siquiera se planteó modificar cuando tenía mayoría absoluta.

Cambiar supuestos por plazos implica dejar la decisión en manos de la mujer, sin que terceras personas puedan limitar su libertad de elegir, su capacidad para decidir si quiere continuar o no un embarazo no deseado en las primeras 14 semanas de gestación. La propuesta incluye también unas indicaciones que permitirían tomar esa decisión hasta las 22 semanas si existiese grave riesgo para la salud de la madre o si se detectasen graves anomalías en el feto. Con ello no se busca aumentar el número de abortos sino garantizar la libertad y la seguridad de las mujeres y de los profesionales de la sanidad. Holanda tiene el porcentaje más bajo de abortos en la Unión Europea y su normativa permite abortar libremente en las primeras 24 semanas.

Nadie debiera discutir ya el derecho de la mujer a decidir sobre su propio cuerpo, ni creencias religiosas deberían imponerse a todos con merma del derecho de las mujeres a decidir sobre la maternidad. A ninguna mujer se obligará a abortar pero ninguna mujer ni profesional sanitario debería ir a la cárcel por hacerlo en los términos que fije la ley.

Tampoco dogmas religiosos ni supersticiones deberían limitar el derecho de todos a beneficiarnos de una salud sexual y reproductiva acorde con los avances de la ciencia. A estas alturas rechazar el uso del preservativo es fomentar el incremento de las infecciones por VIH-SIDA y las enfermedades de transmisión sexual. Y eso no tiene perdón de Dios, diga el Papa lo que diga.

Una lluita incessant

UNA LLUITA INCESSANT

Quadern d’El País – Catalunya de dijous 26 de juliol de 2007

Quan se’m demana l’opinió sobre qüestions referides al món gai sempre començo dient que la notorietat que vaig adquirir en fer pública la meva orientació sexual no em fa automàticament un expert en la matèria. De fet, sempre m’he sentit aclaparat davant de persones que han esdevingut referents inequívocs del moviment gai, gent com Jordi Petit i Armand de Fluvià, i els ja desapareguts Germà Pedra, Terenci Moix, Ocaña o Alberto Cardín.

No m’atreveixo, doncs, a pontificar sobre l’existència i continguts de la cultura homosexual a Barcelona, però sí vull reivindicar una cultura llibertària ben arrelada a la ciutat que ha tingut, entre d’altres, un important component de reivindicació de llibertat sexual. Fa ben poc recordàvem el 30è aniversari de les Jornades Llibertàries i el 30è aniversari de la primera manifestació de l’orgull gai a Barcelona. Res no hagués estat igual sense l’Ajoblanco ni El Viejo Topo. Ni sense el moviment GLTB. Un moviment i unes manifestacions culturals i reivindicatives que van germinar en el terreny abonat d’una Barcelona que reclamava llibertat.

L’octubre de 2006 vàrem celebrar el 30è aniversari del Casal Lambda i el 20è aniversari de la Coordinadora Gai-Lesbiana. El 1975 es va fundar el FACG (Front d’Alliberament Gai de Catalunya) i anys abans, cap a finals de la dictadura, va funcionar clandestinament el MELH (Moviment Espanyol d’Alliberament Homosexual) impulsat també des de Barcelona. Han passat molts anys des d’aleshores i també moltes coses han canviat. No només hem passat d’una dictadura a una democràcia, sinó que som un dels primers països del món en haver assolit el ple reconeixement dels drets dels gais, lesbianes i transsexuals. Recordo que quan el 1994 el Parlament Europeu assenyalava els objectius per arribar a la igualtat de drets jo veia ben llunyà el dia en que assoliríem aquells objectius en el nostre país. I encara avui em sorprèn que ho haguem aconseguit plenament en tan poc temps.

Però res de tot això no hagués estat possible sense la lluita incessant del moviment gai, sense l’Armand, en Jordi o en Germà. Sense tants i tantes d’altres que van saber plantar cara a una dictadura, a la moral dominant, i també, a una cruel malaltia que alguns varen pretendre utilitzar d’excusa per continuar estigmatitzant les persones homosexuals.

Els avenços assolits no impliquen que tot estigui resolt. Encara queden greus episodis d’intolerància, de violència homòfoba. Encara hi ha molts i moltes adolescents que pateixen assetjament o incomprensió, que fins i tot ha portat alguns al suïcidi. Encara avui la implantació de l’assignatura d’Educació per la Ciutadania topa amb la intolerància dels que reclamen el monopoli de la moral. Encara són molts i moltes els que no només pateixen la malaltia causada pel VIH sinó que veuen com se’ls tanquen les portes sols pel fet d’ésser seropositius.

Malgrat tot això, sóc molt optimista. El moviment GLTB ha sabut lluitar en condicions ben difícils i ha obtingut grans victòries, obrint importants espais de llibertat i felicitat per a tothom. I, el que és més important, aquest esforç continuat ha empeltat irreversiblement de llibertat la cultura urbana de Barcelona, no sols al Gaixample, sinó que s’estén i abraça el conjunt de la ciutat.

Miquel Iceta Llorens

Viceprimer secretari i portaveu del PSC

30 anys de moviment GLTB

30 ANYS DE MOVIMENT GLTB

A l’octubre de 2006 vàrem celebrar el 30 aniversari del Casal Lambda i el 20 aniversari de la Coordinadora Gai-Lesbiana. El 1975 es va fundar el GACG (Front d’Alliberament Gai de Catalunya) i anys abans, cap a finals de la dictadura, va funcionar clandestinament el MELH (Moviment Espanyol d’Alliberament Homosexual). Han passat molts anys des d’aleshores i també moltes coses han canviat. No només han passat d’una dictadura a una democràcia, sinó que som un dels primers països del món amb un millor reconeixement dels drets dels gais, lesbianes i transsexuals. Recordo quan el 1994 el Parlament Europeu assenyalava els objectius per arribar a la igualtat de drets i encara em sorprèn que ho haguem aconseguit plenament en tan poc temps.

Però, res de tot això hagués estat possible sense la lluita incessant del moviment, sense l’Armand de Fluvià, en Jordi Petit o en Germà Pedra. Sense tants i tantes d’altres que van saber plantar cara a una dictadura, a la moral dominant, i també, a una cruel malaltia que alguns varen pretendre utilitzar d’excusa per continuar estigmantitzant-nos.

No vull dir que tot sigui de color de rosa i que no subsisteixin importants qüestions pendents. Encara queden greus episodis d’intolerància, de violència homòfoba. Encara existeixen molts i moltes els adolescents que pateixen assetjament o incomprensió que en alguns casos fins i tot n’ha portat alguns al suïcidi. Encara són molts i moltes els que no només pateixen la malaltia causada pel VIH sinó que veuen com se’ls tanquen les portes sols pel fet d’ésser seropositius.

Malgrat tot això, sóc molt optimista. El moviment GLTB ha sabut lluitar en pitjors condicions i obtenint grans victòries. Ha obert espais de llibertat i felicitat per a molts i moltes. També per a mi quan  en Jordi Petit em va impulsar a proclamar en públic una sexualitat lliurement assumida. Mai podré agrair prou que des del moviment se’m cridés a fer un gest que no només em va fer feliç a mi, sinó que va poder contribuir, en una petita mesura, a la felicitat d’altres.

Sense el moviment GLTB res d’això no hagués estat possible. Amb el moviment, res no escapa al nostre abast. Feliç 30 aniversari, amics i amigues del Casal Lambda!

Miquel Iceta i Llorens
Viceprimer Secretari i Portaveu del PSC

Publicat a la revista del Casal Lambda (14.03.07)

Sí, también hay diputados gays

Sí, también hay diputados gays
Ética y Activismo. Libro Herrero Brasas (finales año 2006)

Tengo 46 años y tenía poco más de 14 cuando me di cuenta de que mi orientación sexual no era la dominante. Me sentía raro y solo, sin referencias positivas, sin nadie a quien recurrir. Han pasado 30 años y me parece estar viviendo en otro planeta. No quiero decir que todos los problemas se hayan esfumado. Todavía se producen actos de violencia homófoba y son todavía muchas las personas que no pueden expresar libremente su orientación sexual por temor a la reacción familiar, laboral o social. Aun el día antes de escribir estas líneas una chica joven de Vic me explicaba cómo ha tenido que irse de su ciudad y prácticamente romper con su familia por el mero hecho de ser lesbiana.

Hasta mis 16-17 años no le pude poner nombre a lo que me pasaba. Al fin lo supe, era homosexual. Conocí a otros, y resultó que no todos eran afeminados ni gentes de la farándula. Tampoco psicópatas asesinos. Digo esto puesto que la televisión y el cine no me habían ofrecido otras posibilidades. Y tuve la suerte de conocer a personas activas en el movimiento gay. Conocí a Joan Francesc Marco, y al desaparecido Germà Pedra, fundador junto a Armand de Fluvià y otros del Front d’Alliberament Gai de Catalunya y del MELH (Movimiento español de liberación homosexual). Así fue cambiando mi visión del mundo, oscura hasta entonces por lo que se refería a mi orientación sexual. Encontré referencias culturales e ideológicas que me enriquecieron en lo personal y que contribuyeron a afianzar mi compromiso político. Había sufrido una injusticia contra la que debía rebelarme y, además, debía tomar partido por aquellos que sufrían otras injusticias en forma de discriminación, desigualdad o exclusión.

Personalmente, me sentía libre. Y capaz de afirmar mi personalidad en mi entorno social y profesional. Tardé aún muchísimo en decírselo a mi familia. Mi padre había muerto ya. Y yo tenía aún el temor de hacer sufrir innecesariamente a mi madre. Siempre he dicho que no podremos afirmar con rotundidad que se ha superado la discriminación a causa de la orientación sexual hasta que padres y madres no sufran cuando un hijo o una hija les hablen de su homosexualidad. Esos padres y madres no deberían sentirse culpables, no deberían albergar sentimientos de rechazo, ni tampoco de temor por la suerte de sus hijos por el mero hecho de formar parte de una minoría.

Aun falta mucho para que llegue ese día. Aunque muchas cosas hayan cambiado en los últimos 30 años, aunque hayamos conquistado en España la plena igualdad jurídica a todos los efectos.

Y es bueno que recordemos cómo estábamos hace décadas, cuando la dictadura nos consideraba enfermos o delincuentes, cuando la democracia empezó a abrir espacios de libertad y participación, cuando se empezó a abrir camino la reivindicación de nuestros derechos.

Aun recuerdo cuando por vez primera en el Código Penal se introdujo como agravante en la comisión de delitos la discriminación por motivo de orientación sexual, o cuando la Ley de Arrendamientos Urbanos recogió la convivencia en pareja de personas del mismo sexo. Más tarde llegó el reconocimiento de las parejas de hecho en diversas Comunidades Autónomas, hasta llegar a la posibilidad de adopción conjunta por parte de parejas homosexuales y al derecho al matrimonio. Recuerdo una conocida resolución del Parlamento Europeo, adoptada en 1994, en la que se recomendaba a los Estados miembros la necesidad de modificar sus legislaciones para garantizar la plena igualdad. Los españoles podemos hoy, con legítimo orgullo, afirmar que hemos cumplido y que nos encontramos en cabeza de todos los países del mundo por lo que se refiere a la plena equiparación de derechos de las personas homosexuales y de las parejas formadas por personas del mismo sexo.

Ese avance ha tenido como motor al movimiento de liberación homosexual. Hubiésemos tardado mucho más en llegar aquí sin gente como Germà y Armand, sin activistas como Jordi Petit o Pedro Zerolo. He tenido el privilegio de conocerles y de aprender de ellos. Como de tantos otros que sin notoriedad mediática han dedicado años de sus vidas al activismo. Es de justicia recordar también a quienes desde el primer momento supieron plantar cara al SIDA, lucharon por evitar la estigmatización de los seropositivos, por un adecuado tratamiento médico, por lograr una mayor dedicación al tema de investigadores y poderes públicos.

Estos años han conocido el aumento espectacular de la visibilidad del movimiento, la capacidad de crear tendencias por parte de lo que podríamos llamar “mundo gay”, el auge de negocios dirigidos a gays y lesbianas y el surgimiento de revistas de gran impacto como ZERO. Es verdad que a veces desde el movimiento se añoran tiempos de mayor activismo y compromiso personales, pero no es menos cierto que las reivindicaciones de la comunidad GLTB han adquirido mayor relieve y audiencia, desbordando los límites estrictos del movimiento gay.

En este proceso he tenido la oportunidad de hacer una pequeña aportación personal, mi particular salida del armario. Lo cierto es que jamás me había planteado hacerlo. Mi orientación sexual era conocida por todo el mundo, pero jamás la había exhibido públicamente. En octubre de 1999, siendo Diputado al Congreso por Barcelona y candidato a las elecciones al Parlament de Catalunya, se planteó la cuestión. En los últimos lugares de la lista socialista, mostrando su apoyo a la candidatura de Pasqual Maragall, figuraba Jordi Petit, dirigente histórico del movimiento gay. Una organización del movimiento llamada “VOTA ROSA” reclamaba a los partidos políticos diversas reivindicaciones entre las que se encontraba una petición de visibilidad pública de cargos electos gays y lesbianas.

Jordi Petit me lo planteó abiertamente: “Miquel, has de dar el paso”. Lo cierto es que no podía negarme, máxime cuando mi pareja de entonces me animaba a hacerlo. Y así lo hice. Elegí el día, sería el 12 de octubre, antaño llamado el Día de la Raza. Elegí el pretexto, la presentación del programa de la Joventut Socialista de Catalunya en materia de libertad sexual. Y elegí el lugar, sería en un conocido bar gay de Barcelona, “Punto BCN”. Y allí, junto a Jordi y Juan Manuel Jaime, Primer Secretario de la JSC, dije, intentando parecer natural, que era gay. Y un pequeño acto adquirió de repente gran trascendencia.

Al llegar a casa después de cenar eran ya varias las llamadas a atender. En una de ellas me avisaban que mi declaración iba a salir en la primera página de “EL MUNDO” que además me dedicaba un amable editorial titulado “Iceta, homosexual y valiente”. Diversas emisoras de radio pedían declaraciones. Y, a primera hora de la mañana, aún aturdido, atendía a Iñaki Gabilondo en “España a las ocho”. Raudo y veloz avisé a mi madre, conseguí ser el primero en advertirle de que su hijo iba a adquirir notoriedad no por una declaración política sino por hacer pública su homosexualidad.

Llevaba más de 20 años en política. Había sido concejal, miembro de la Comisión Ejecutiva de mi partido, Director General en Moncloa y Diputado al Congreso, pero me iba a hacer famoso por ser homosexual. No dejaba de tener su guasa. Me hinché a explicar que más que salir del armario, bajaba de la vitrina, pues afortunadamente para mí jamás hube de esconderme. También afirmé que juzgaba exagerado que se me considerase “valiente” ya que, al fin y al cabo, era poco probable que mi declaración comportase penalización alguna. “Más valientes son los que afrontan este tema en un entorno hostil, ya sea su familia, su trabajo, o sus amistades. O quienes los hacen en un pueblo pequeño en el que no existe el anonimato de la gran ciudad”.

Aunque algunas voces señalaban el posible “electoralismo” de mi gesto, en general la reacción fue muy positiva. Hasta el entonces Presidente del Congreso y dirigente del PP, Federico Trillo, tuvo palabras de aliento.

Lo cierto es que un pequeño gesto tuvo una gran repercusión. Que aún hoy hay gente que me lo agradece. Recordaré siempre a una mujer de un pueblecito de Lleida que insistió en conocerme para decirme lo que agradeció mis palabras. Me explicó que tenía una hija lesbiana que se había ido a vivir a Gran Bretaña para ser libre y feliz. Tengo la impresión que por más cosas que haga en política, nunca habrá ninguna que tenga el mismo impacto, no sólo en el sentido repercusión mediática sino en el sentido de tocar la fibra sensible de tanta gente.

Por eso también decidí subir a la tribuna del Parlament de Catalunya para defender personalmente una proposición que instaba al Congreso de los Diputados a regular el matrimonio entre personas del mismo sexo. Creí que era mi obligación. Y, qué caramba, disfruté con ello.

Lo dije desde la tribuna: “La aprobación de esta propuesta sería para mí una de las satisfacciones más grandes que la política podría ofrecerme. Y les diré por qué. Porque puede suponer la reparación histórica de la injusticia cometida históricamente contra las personas homosexuales”.

“El resultado de la votación será la señal que el Parlament de Catalunya emita a las personas homosexuales de nuestro país. El Parlament puede decirles: creemos que sois titulares del mismo derecho que las demás personas. Nos merecéis igual respeto y consideración. Vuestro amor y vuestra convivencia merecen igualdad de trato. O no”.

“Esta propuesta es un paso más de la larga lucha de las personas homosexuales por ver reconocidos sus derechos, su igual dignidad. Y es un orgullo para mí poder defender estos derechos, esta igual dignidad, desde esta tribuna”.

“La homosexualidad ha tenido el dudoso honor de ser tildada al mismo tiempo de aberración, enfermedad y delito. Las personas homosexuales han sido perseguidas y rechazadas por argumentos religiosos, pseudocientíficos y jurídico-políticos. Muchos fueron quemados en las hogueras de la edad media, otros fueron decapitados, muchos murieron en los campos de concentración nazis o estalinistas. Muchos más aún se han visto obligados a esconder una dimensión importante de su personalidad por miedo al rechazo, la condena o el ostracismo. Muchos se han visto condenados a una existencia triste. Ellos y sus familias”.

“Muchos colectivos que han sufrido discriminación han visto corregida la injusticia a través de una reparación histórica. Los homosexuales, que hemos sido ferozmente discriminados a lo largo de la historia, aún esperamos este momento. Y, créanme, hoy podría ser un muy buen día para hacer esta reparación”.

Lamentablemente hubo que esperar un poco más. Ese día CiU y PP decidieron que no había llegado el momento. Afortunadamente la victoria socialista en las elecciones generales del 2004 acabó con la última desigualdad legal.

Nunca agradeceré lo suficiente al movimiento de los gays y de las lesbianas, la oportunidad que me ofrecieron de participar en esta larga y dura lucha por nuestros derechos.

Soy consciente de que queda mucho por hacer. En la calle y en escuela. Queda mucho por hacer aquí, y todavía más en muchos lugares del mundo. Quedan todavía muchos prejuicios religiosos por erradicar. Todavía hay obispos que condenan el preservativo, aunque saben que eso puede condenar a la muerte a muchas personas. Todavía se asesina “legalmente” a homosexuales en países regidos por el islamismo radical.

Pero podemos sentirnos orgullosos de lo conseguido en nuestro país y yo me siento personalmente feliz de haber contribuido a ello, aunque sea en tan pequeña medida, con mi pequeño granito de arena.